EL ARTE Y EL DESNUDO

En el Mundo, pese a que facebook ha tardado mucho tiempo en reconocerlo, tanto en los grandes museos como en la galerias privadas y en la labor de los artistas, el desnudo y el arte van casi siempre de la mano.

El Equipo de redacción del Blog ha creido util agrupar en esta Sección aquellas noticias que, sobre estos temas se vayan recopilando. Con el tiempo, se ira trasladando aqui las informaciones ya publicadas, por creer que en este lugar tienen una mejor cabida.

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La diferencia de una vagina vista por el heteropatriarcado o por el feminismo
19 de Julio del 2019
Miriam Cahn acaba con Gustave Courbet en el Reina Sofía con 'Mirar', un gran clítoris que hunde la visión masculinizada del desnudo femenino. El problema no está en los genitales, sino en lo que buscan en el espectador
A la izquierda, 'El origen del mundo de Courbet (1866), la visión heteropariarcal. A la derecha, la versión feminista de Miriam Cahn, 'Mirar' (2018).
No es la primera vez que sucede. Miriam Cahn (1949, Basilea, Suiza) lleva tres décadas peleándose con Gustave Courbet (1819-1877). Tomó represalias contra el cuadro más famoso y polémico del capo del realismo en 1990. Entonces, añadió a El origen del mundo (1866) un rostro. Más tarde añadió un hiyab a la modelo que enseña su sexo. La versión más reciente de su visión se expone en el Museo Reina Sofía en la muestra Todo es igualmente importante (hasta el 14 de octubre y que coincide con su 70 cumpleaños el próximo 21 de julio), donde el velo de la mujer se ha pixelado. El fondo sobre el que descansa el cuerpo —quizá tumbado— también tiene esa trama descompuesta digital. La figura flota como flota la de Pablo de Valladolid en la nada pintada por Velázquez.
El tamaño del clítoris importa
Ya no es el origen del mundo, ni el centro. Ahora Cahn lo ha titulado "mirar", que a fin de cuentas, de eso va el lienzo de Courbet. De mirar. Román Gubern ha escrito que al eliminar el rostro de su retratada, el pintor francés inauguró la mirada pornográfica. Por eso Cahn la incluye, porque no es tanto una exhibición como un reto. Es una solución política contra la violencia del silencio y la agresión decimonónica del relato, que yace en la lona, inaugurada por Courbet.
'El origen del mundo' (1866), Gustave Courbet. Una vagina heteropatriarcal.
Solo desafiando el relato dominante se conquista la visibilidad. Y Cahn rompe con el cuerpo mirado por Courbet porque puede hacerlo: su formación clásica le permite enfrentarse a las figuras canonizadas y destruirlas. Por eso, añade rostro a su figura femenina. Pero hay más. El de ella es real y sin vergüenza: de la vagina retratada por Cahn asoma un gran clítoris, el mismo que escondió Courbet. Ella propone a la mujer como desafío, en lugar de como objeto de deseo.
Su mirada se acerca más a la de Manet que a la de Courbet. Tres años antes de El origen del mundo, Manet había terminado Olympia, una bomba contra la beatería que lo iba a precipitar todo. Olympia es una mujer prostituida de clase alta, que se coloca frente al espectador, sin pudor, sin lascivia y sin entrega. Es lo que es, un reto. Manet pinta a su modelo rodeada de lujos y oropeles, con el inconveniente para la corrección de que no oculta su condición. Por eso le critican haber dibujado "una prostituta desvergonzada". El problema no es que lo fuera, sino que no lo disimulara.
La Olympia de Manet, una "prostitua desvergonzada", como se criticó en su momento. El problema no es que lo fuera, sino que no lo disimulara.
El cuadro de Courbet es puro disimulo y ocultación. Y pese a ello no exento de controversia; tanto que esta continua 153 años después. Esta semana, el ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid ha tapado con una lona negra una versión grafitera del cuadro que el artista Sam3 había pintado en una valla publicitaria.
En El origen del mundo de Courbet no importa la mujer, importa que a ellas les corresponde dar a luz. Importa la exposición descarada del deseo masculino, pintado por un hombre. Para Slavoj Zizek, en El frágil absoluto (Pre-Textos, 2002), no es tanto el origen del mundo como el principio del fin: el cuadro es el punto muerto de la pintura realista, la última parada del realismo, que agota temas y recursos y abre la puerta a las nuevas fórmulas de representación como el impresionismo, el fauvismo, la abstracción y la vanguardia. El precedente de Malévich.
De la ocultación a las "obras menstruales"
"Mi feminismo es una declaración de guerra contra la desigualdad", ha dicho la artista, para adelantar que la invisibilidad es una forma de violencia y como tal hay que ponerle final. Su acto crítico de resistencia niega dar por sentado el marco de la historia del arte del canon masculino. Por eso incorpora las condiciones físicas de la mujer a la creación: pinta en función de sus ritmos de ovulación. En los noventa buscó esa aproximación al arte al utilizar sus energías de mujer durante el ciclo reproductivo, y a esas piezas las llamó "obras de ovulación" o bien "obras menstruales".
'Mirar' (2018), de Miriam Cahn se puede ver en la muestra 'Todo es igualmente importante', hasta el 14 de octubre en el Museo Reina Sofía.
Quería mostrar la evidencia de una cultura femenina perdida, ocultada y reprimida. Quería obligar o invitar al museo a que formara parte del proyecto emancipador de la mujer. Y poner fin a la dominación del relato masculino de la historia del arte, en el que El origen del mundo es un hito. El principio de la construcción de un discurso colaborativo que pasa por la reinterpretación y contextualización de las obras del pasado en comunicación con el nuevo público, y el reconocimiento y exhibición del relato femenino, con referentes femeninos.
La belleza no importa, importan los conflictos morales del cuerpo
Miriam Cahn es un paso importante en la transición pendiente del Museo Reina Sofía y de tantos hacia una mirada de género, que se compromete con la mujer, de manera ética y política. Cuando Cahn dice que su feminismo es una declaración de guerra es por algo. Ha renunciado a todo lo que tiene que ver con ese sistema patriarcal, en el que ellas adaptan su mirada hasta masculinizarla. Para empezar, no le interesa la perfección de la belleza. Tampoco el fetiche "obra maestra". Los resultados intachables son resultados insultantes.
Y hace de su cuerpo su mejor arma. Su terreno, su fascinación. Su reivindicación. Se tumba en el suelo a pintar, para perder la perspectiva, para renunciar al control, por eso entra en éxtasis. Así que su trabajo es más inteligente que ella. Eso dice. Su inmersión trabaja por ella, cuenta. Es puro trabajo físico, de fuerza, voluntad y resistencia. Sin amargura, contra los conflictos morales y éticos del cuerpo femenino.
Lienzos crudos, sin marco ni pompa
¿Es una pintura o una performance? Ella lo llama inmersión y desde ahí, desde la entrega, ocurre el hecho. Porque Miriam Cahn se aburre si repite y eso se nota, en su trayectoria y en sus obras: no dibuja, ni pinta el mismo cuadro más de un día. En realidad, no le dedica más de tres horas. Se levanta y decide en qué formato hacerlo. Siempre es una decisión espontánea. Se concentra y sin distracciones se sumerge en el trabajo.
En la serie de acuarelas 'Atombombem' (bombas atómicas), de 1988, Cahn trata el desastre de Chernóbil con colores pastel.
Como siempre sus lienzos se exponen al desnudo, sin pompa.
Esto quiere decir que la pintura no será perfecta cuando haya terminado. Pero es que no le importa, insistimos. Las acaba, las aparta, las clasifica y se olvida de ellas. Por eso esa data a sus obras expuestas –sin cartelas– con la fecha exacta en la que fueron concebidas y creadas. En el caso de Mirar, se especifica que ocurrió el 7 de marzo de 2018.
Tampoco enmarca sus cuadros. Ni uno. Lienzo en crudo sobre la pared, porque no quiere pompa. No quiere más que lo crudo, no quiere mitos. Solo son materiales (transformados). Son cuerpos violentos hechos de forma violenta sobre materiales frágiles. Además, le gusta hacerlo todo ella misma. Hace los bastidores de las pinturas, porque le molesta tener ayudantes. Ella sola. Soberana.



La verdad desnuda, por José Tándem
12 de Junio del 2019
La exposición fotográfica ‘La verdad desnuda’, de José Tándem, ha sido expuesta en la sala L del Centro de Arte La Recova, en Santa Cruz de Tenerife, España.
El autor y las modelos
Ahora, cuando las redes sociales nos muestran personas estéticamente intachables gracias a elaborados filtros de procesado de la imagen y en un momento en que la imagen visual ha cobrado vital importancia, esta exposición fotográfica desafía las retinas de los espectadores y nos insta a que seamos capaces de reconocernos sin retoques, tal como somos, independientemente de las estrechas cinturas, largas piernas y nada de celulitis o de marcas en la piel.
Cuerpos normales que marcan la evolución del tiempo con sus arrugas, sus estrías, sus cicatrices de la vida. Cuerpos tatuados, con sobrepeso, operados para modificar lo que la naturaleza les negó, cuerpos que muestran cambios de género, cuerpos de madres gestantes o de personas muy delgadas o cuerpos de década en década desde los 18 hasta los 72 años. Así de variado, como la vida misma, es el paisaje humano que nos presenta ‘La verdad desnuda’.
El proyecto de José Tándem (Las Palmas de Gran Canaria 1967) resultó elegido para la Bienal de Fotografía de Tenerife con una gran acogida entre decenas de proyectos de diferentes países y cuenta en las redes con referencias nacionales e internacionales de movimientos que apoyan el cuerpo real como una parte de la necesaria aceptación del tal como somos.
“En estos tiempos -indica Tándem- “todos sabemos que las fotografías de una portada de moda, por ejemplo, están absolutamente retocadas en la mayor parte de los casos. Sabemos que esa persona que se nos muestra no es real sino que ha sido procesada por medios técnicos que son capaces de modificar cualquier cosa. Aún así queremos ser como esa persona ideal pese a que somos conscientes de que no existe. Evidentemente, nunca lo conseguimos y en algunos casos, mucho más en las personas más jóvenes, el no llegar a ese ideal causa una frustración que puede derivar en otras muchas cosas”.
El artista pretende que todo el mundo encuentre en esta muestra un cuerpo como el suyo, de forma que vayamos perdiendo el miedo a la dictadura del Photoshop, “cuyo uso me parece ideal cuando lo que trata no es de cambiar a la persona hasta convertirla en una desconocida”, expone el autor, indicando que este tipo de excesos está teniendo también su respuesta entre famosos y habituales de las revistas.
Una de las modelos del proyecto lo definió como “la elaboración de un mapa del cuerpo humano” y así lo evidencia la pieza principal de seis metros compuesta por 450 fotografías de todos los cuerpos que pasaron por el estudio del fotógrafo.

La 'Gioconda desnuda': un tesoro 'casi' de Leonardo
21 de Marzo del 2019
Los restauradores franceses dicen que el cuadro parecido a la 'Mona Lisa' no es de Da Vinci, pero ¿quién lo pintó?
Tiene casi las mismas medidas que la 'Mona Lisa' que está en el Louvre, las manos en idéntica posición, quien lo realizó dominaba el 'sfumato', fue copiado por pupilos del maestro de Vinci y pintada por un zurdo, como Leonardo. Pero, ¿fue Leonardo el autor de la 'Gioconda desnuda'?
Para saberlo estamos en al castillo de Chantilly, en la Biblioteca del Teatro que alberga 27.000 volúmenes y el gabinete de dibujos. Mathieu Deldicque ha pedido a un ayudante los guantes blancos y dispone sobre un caballete el dibujo resaltado por un passepartout crema con reborde interior dorado. Al otro lado, Bruno Mottin, conservador jefe del patrimonio del Louvre. Fin del suspense. Los nuevos estudios permiten afirmar que "el cartón se ejecutó en el taller de Leonardo de Vinci. Probablemente por él. Pero no tenemos la certeza".
Lo que no quita para que la obra tenga una historia apasionante. El Dominio de Chantilly, a una hora al norte de París, ultima una exposición que reunirá varios cuadros creados a partir del misterioso dibujo, uno de los eventos con que Francia conmemorará los 500 años de la muerte del genio de la pintura.
Los datos revelados ayer proceden del estudio llevado a cabo por el Centro de Investigación y Restauración de los Museos de Francia en otoño de 2017. Una serie de análisis no invasivos, a base de rayos infrarrojos.
El soporte está formado por dos hojas de papel pegadas, justo por encima del pecho. Ambas tienen la misma filigrana (la marca de agua del fabricante), un ancla marina inscrita en un círculo. Este sello es habitual en la Toscana y el norte de Italia a finales del XV. Pero la filigrana no aparece en ninguno de los dibujos de Leonardo. Eso sí, permite datarlo y descartar que se trate de una copia posterior como se ha dicho.
Es un papel espeso destinado a la realización de un cartón, esto es, una plantilla hecha para ser copiada. Pero "un cartone ben finito" que iba a ser conservado después de ser copiada. Miles de agujeros siguen el contorno de la figura, pero se hicieron delicadamente. Transfiriéndolos a otro papel. Los análisis han permitido establecer que el dibujo se hizo a carboncino: carbón de madera, material muy polvoriento. El autor dominaba el 'sfumato', como se aprecia en el rostro, técnica que está presente en el lenguaje del maestro de Vinci.
Las sombras están orientadas de arriba a la izquierda hacia abajo a la derecha. No hay duda. Es obra de un zurdo. Se sabe que Leonardo era zurdo... pero no era el único. En su taller, uno de sus discípulos, Francesco Melzi, también lo era.
Se repintó en varios lugares, como el pulgar de la mano derecha o el emplazamiento del brazo izquierdo. Lo que permite a los expertos asegurar que no es la copia de un original perdido sino una obra de creación. Otros retoques son, sin duda, posteriores: contornos reavivados, como se aprecia con los infrarrojos. También se retocaron los ojos y los rizos del cabello.
El dibujo, al que se le pegó una banda de papel en la parte superior, mide 74,8 cms de altura por 56 cms de ancho. El óleo del Louvre: 77 x 53 cms.
Es evidente que la figura del dibujo no es 'Mona Lisa'. "Es un modelo ideal de belleza", definió Deldicque. Los senos no son naturales. No hay duda de que el brazo es el de un hombre. Es un modelo de belleza andrógina. Muy de Leonardo. Y aunque en la corte de Francisco I abundaban los retratos de cortesanas desnudas de cintura para arriba, una pose inventada por Leonardo, no estamos ante un retrato erótico, se dijo ayer en Chantilly.
Varias versiones de discípulos de Leonardo serán expuestas aquí desde junio. El dibujo no sale nunca de este palacio levantado en el siglo XIX en el estilo renacentista de otros como el de Fontainebleau. La construcción original fue usada como prisión durante el Terror y arrasada en 1799. Fue la sede de la dinastía de los Condé que se extinguió en 1830 con la muerte misteriosa de Louis Henri Jospeph de Bourbon. Apareció ahorcado en su habitación.
El testamento del último Condé designó como heredero universal a su ahijado Henri d'Orleans, duque de Aumale, quinto hijo del rey Luis Felipe.
Su fortuna le permitió levantar Chantilly y adquirir numerosas obras de arte, entre ellas la 'Gioconda desnuda', comprada en 1862 por 7.000 francos, entonces una cifra considerable.
IÑAKI GIL
Chantilly (Francia)



¿Debe tener límites el arte?
20 de Febrero del 2019
Dos directores de museo, un filósofo, un artista, dos galeristas y el director de ARCO reflexionan sobre este asunto a las puertas de la inauguración de una retrospectiva de Balthus en el Museo Thyssen
«Thérèse soñando» (1938), de Balthus. Detalle - METROPOLITAN MUSEUM, NUEVA YORK
Las lascivas Lolitas de Balthus llegan a Madrid. Una de ellas, «Thérèse soñando», sufrió en carne propia un intento de censura: más de 12.000 personas firmaron en 2017 para que se retirara de las salas del Metropolitan de Nueva York. El museo no cedió. Antes incluso de la inauguración de la retrospectiva que le dedica al artista el Museo Thyssen a partir del próximo día 19, la polémica ya está servida. La Alianza Evangélica Española emitió un comunicado en el que se afirma que «algunos cuadros de Balthus que se van a exponer en el Thyssen degradan la dignidad de la infancia» y piden su retirada. «Denunciamos –continúa el comunicado– el doble rasero moral de condenar la pedofilia y perseguirla judicialmente, pero promocionarla y normalizarla cuando es una obra de arte». El año pasado el presidente de Ifema pidió a una galerista que retirara una polémica obra de Santiago Sierra de su estand en ARCO. En el centenario de Egon Schiele, la publicidad de su exposición conmemorativa tapaba estratégicamente los órganos sexuales de sus retratados. Y Facebook censura todo desnudo, por muy rubensiano que sea.
Arte y libertad
¿Debe tener límites el arte? ¿Cuáles serían? ¿Cómo conjugarlo con las distintas sensibilidades éticas, religiosas, políticas...?
Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, cree que «cada espectador fija los límites para sí mismo; cada uno decide lo que desea o no desea ver. Yo no veo películas “gore” ni información de sucesos en televisión. Pero nadie, aparte de los jueces en la aplicación de la ley, puede erigirse en censor e imponer a otras personas adultas lo que deben o no deben ver».
Gabriel Albiac, filósofo y columnista de ABC, dice que «el límite del arte, como el de toda technè, es la potencia determinativa de la mente humana.
Se hace aquello que es componible con los recursos imaginarios que forman la subjetividad en un momento definido. Un ente finito -los humanos lo somos- se halla permanentemente confrontado a sus límites y configurado por ellos. En el arte -o en la artesanía- se alza constancia de esos límites. Que se haga por vía de entusiasmo o de rechazo, nada cambia: en eso, la tesis freudiana, según la cual el inconsciente no distingue entre afirmación y negación, me parece incontrovertible. Constatar algo no suprime ese algo. Combatir los límites es constatar los límites. Y no hay “aviso” que sirva para nada en esto. A no ser uno muy genérico, que pusiéramos a la puerta de cualquier obra humana: “Los hombres son (somos) una curiosa variedad de animales predadores hablantes. Y están (estamos) forzados a construir paradójicamente las imágenes, sueños y pesadillas de su predación”».
Para Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía, «la sensibilidad de los distintos grupos no puede pesar más que la posibilidad de expresar a través de cualquier manifestación artística una idea o un pensamiento. El arte es ese espacio en el que cualquier sociedad sana puede y debe tratar sus esperanzas, deseos pero también los terrores y miedos más inconfesables. La tragedia griega que, con su desobediencia de las leyes injustas, magnicidios, incestos, etc, reflejaba lo mejor y peor del ser humano, representa una de las cumbres de la cultura occidental y es ejemplar en este sentido».
El artista Bernardí Roig afirma con rotundidad que el arte «no debe tener límites. Lo único que puede limitar al arte es su falta de imaginación. Un arte mediocre es un arte limitado. No debe conjugar con ninguna sensibilidad por muy sensible que sea. Al contrario, debe partirlas por la mitad, atravesarlas y cuestionarlas. El arte está para desmoronar todas nuestras seguridades y devolvernos una mirada nueva, craquelada y fragmentada, para llevarnos a lugares que nunca habíamos imaginado. En la entrada de las exposiciones debería haber una cartela que pusiera: “El arte está para herir la sensibilidad del espectador. Sea la sensibilidad que sea”. Quizás el arte sea eso: convertir sensibilidades heridas en hermosas cicatrices». 
Para Carlos Urroz, director de ARCO, «la creación de los artistas responde a la sensibilidad más profunda y en su obra aparecen sus sentimientos y manera de pensar, sobre temas estéticos, políticos, religiosos o de identidad sexual. Son su diario personal que trasladan a obras que luego pasan a la esfera pública a través de su exposición en galerías y museos, de igual manera que el pensamiento de los escritores se hace público con la edición de sus novelas, ensayos u obras de teatro. Es el espectador el que debe tener el discernimiento para entenderlo, aceptarlo o rechazarlo. El museo, que es ya el espacio público, solo muestra ese entorno personal sin que ello implique ningún tipo de apología. Menos aún si se trata de obras creadas hace décadas o siglos, por lo que su valoración debe ser entendida en ese contexto. El público tiene total libertad para acudir o no a esas muestras».
José Martínez Calvo y Luis Valverde, galeristas de Espacio Mínimo, no piensan que el arte deba tener límites: «No, al menos ninguno más que los que imponga la legislación vigente. Sus límites los decide el artista y, en caso de duda, la libertad de expresión es el derecho que debe prevalecer. Todas las sensibilidades son personales, y muy distintas entre sí. El problema es cuando quieres imponer sólo la tuya. “Si tu ojo derecho te escandaliza, arráncatelo”, se puede leer en la Biblia. Basta con ser mínimamente civilizados y tolerantes». 
«Los buenos tiempos» (1944-46), de Balthus - SMITHSONIAN INSTITUTION, WASHINGTON
Las Lolitas de Balthus
Pero, ¿qué opinan sobre las Lolitas de Balthus? Decía el artista que eran ángeles para él, que con estos retratos quiso acercarse al misterio de la infancia. ¿Las ven como lascivas Lolitas pintadas por un pedófilo? ¿O el problema reside, más bien, como piensa Setsuko, la viuda del artista, en la mirada turbia, sucia, del público?
«Ni lo uno ni lo otro –contesta Guillermo Solana–. Ni Balthus era un pedófilo ni sus cuadros son angelicales. Balthus, como tantos otros escritores y artistas en la tradición occidental, explora zonas de penumbra de la experiencia humana y sondea la sensibilidad moral del espectador. El que no quiera someterse a ese trance, que mire para otro lado, pero que deje en paz al resto del mundo».
«En esas figuras en tránsito de niñas a mujer, Balthus cree reconocer lo imperecedero de la belleza clásica; el último instante coagulado de la inocencia que ya contiene lo perverso –explica Bernardí Roig–. Claro que son ángeles, lo que habría que averiguar es qué tipo de ángeles son. Setsuko tiene razón: deberíamos aprender a reconocernos mejor en las entrañas de lo reprimido. En el caso de Balthus, la transgresión no niega el tabú, en todo caso lo trasciende y lo completa». Manuel Borja-Villel dice al respecto que «la insinuación, el erotismo o el misterio son construcciones sociales y, en consecuencia, están tanto en el ojo del espectador como en del autor. La validez de ambas posiciones es, por supuesto, relativa y ésa es una de las grandezas de la cultura».
«Personalmente, no nos perturban, ni nos crean el más mínimo problema de conciencia –comentan los galeristas de Espacio Mínimo–. Son sólo cuadros, igual que “Alicia en el País de las Maravillas” es sólo un libro. El pederasta es el que abusa de un niño o de una niña y a ese es al que hay que castigar, no porque sus actos sean pecado, sino porque son un delito penado por la ley».
«Balthus pinta después de Freud. Lo que es lo mismo: pinta desde la certeza, propia al hombre del siglo XX, de que no hay combinatoria sexual que no habite el inconsciente humano –advierte Gabriel Albiac–. Darle imagen es dejar hablar la voz que calla siempre en nosotros. En ese sentido, el artista es siempre un mago de la tribu. O, si prefieres, un curandero. ¿Es pedófila una imagen o un verso? Probablemente, para aquel que tenga imaginación y ojos heridos por la pedofilia: pero la pedofilia no se altera ni positiva ni negativamente por la obra pictórica o poética. Del mismo modo que la zoofilia no es aumentada ni disminuida por los numerosos cuadros barrocos en torno al tópico de Leda y el cisne».
Para Carlos Urroz, Balthus «es uno de los artistas más importantes de la figuración del siglo XX y, por tanto, me parece lógico que el Museo Thyssen, que ha dedicado grandes muestras al realismo español, programe esta exposición, que además viene precedida de un gran éxito de público en la Fundación Beyeler de Basilea. Aunque no soy un estudioso del tema, no me consta que Balthus tuviera ningún problema judicial por este tema ni fuera denunciado por sus modelos, todo lo contrario».
La Venus de Willendorf - ABC
De Facebook al #MeToo
¿Cómo defender la libertad creativa en la época del #MeToo, lo políticamente correcto y un imperio como Facebook, de cuya censura no se libran los Cristos desnudos de Rubens ni la mismísima Venus de Willendorf a sus 30.000 años?
«Obviándolos y defendiendo con todas sus consecuencias la libertad de expresión –contestan José Martínez Calvo y Luis Valverde–. Porque hoy puede ser un Buda de piedra el destruido, mañana la Venus de Milo o un San Sebastián, según la sensibilidad del que decida y ostente el poder. Hay que recordar y tener siempre presente el poema de Bertolt Brecht “Ahora vienen a por mí, pero es demasiado tarde”».
«Sólo se me ocurre recordar un mínimo relato de Borges. El del poeta que, a punto de morir, descubre la verdad de esos versos suyos que giraron en torno a la belleza de la rosa, y que, de pronto, ante esta rosa que alguien ha colocado junto a su lecho, comprende lo irrisorio de su oficio y percibe “que los altos y soberbios volúmenes que formaban en el ángulo de la sala una penumbra de oro no eran (como en vanidad soñó) un espejo del mundo, sino una cosa más agregada al mundo», comenta Gabriel Albiac. «Borges añade que ésa debe haber sido también la iluminación final de Homero o Dante. La crueldad no está en los versos homéricos que dicen el cadáver de Patroclo sobre el polvo. El horror no está en los versos con los que Dante alza su catálogo de torturas infernales. El deseo descodificado o perverso no está en lo cuadros de Balthus, ni en los de Courbet o Picasso o Magritte. La crueldad, el horror, la perversión son patrimonio de nuestro inconsciente. Tanto como la bondad, el sosiego, la norma. El artista da voz a sus lógicas. Y, si acierta, nos hiere: a eso llamamos una obra de arte. Lo del MeToo es puro analfabetismo. Los humanos son mamíferos sexuados. El proyecto de asexuarlos sólo puede entenderse como una variedad grave de psicosis».
«Nos quejamos mucho de la intolerancia o de la ñoñería actual porque es la que sufrimos, pero hay que tener perspectiva: en toda la historia de la humanidad nunca se ha disfrutado de tanta libertad y tanta pluralidad como en nuestra época», sostiene Guillermo Solana. Cree Manuel Borja-Villel que «la libertad siempre es “en relación al otro”. El problema es que no todos somos iguales y a menudo hay formas de presión de diversos niveles de intensidad que pueden tener que ver, bien con lo políticamente correcto, o ser directamente reaccionarias o autoritarias».
«Estoy totalmente de acuerdo en que los artistas actuales traten el tema del acoso, la igualdad y todos los temas que preocupen a la sociedad –afirma Carlos Urroz–. El arte contemporáneo de interés trata la visión de los artistas por los temas de su tiempo. Con motivo de ARCOmadrid, el Museo Thyssen-Bornemisza muestra la obra de Amar Kanwar, donde de una manera muy poética se narran los daños ecológicos y medioambientales que la industria pesada está causando en el paisaje indio. Esto sí es interesante y crítico. Considero injustificada cualquier intervención sobre la exposición de Balthus. Por el mismo criterio habría que quemar las copias de “Lolita” de Vladimir Nabokov de las bibliotecas públicas o impedir que la fantástica película que Stanley Kubrick realizó en 1962 se programe en RTVE donde la he visto varias veces. Considero más lesivo para la juventud el acceso indiscriminado a pornografía en internet, la publicidad del póquer y las apuestas online y la falta de materias de humanidades –que ayudan a pensar y discernir–en los programas educativos».
Para Bernardí Roig, «la única forma de defender la libertad creativa es hacer lo que uno piensa que debe hacer. Hacemos imágenes no para gustar ni para disgustar a nadie; las hacemos para que no nos revienten en la cabeza. Ese es el único baluarte de resistencia contra las consignas. Sólo resistiremos frente a este oleaje neopuritano, y #MeToo empieza a serlo, haciendo lo que mejor hacemos: imágenes necesarias».


Leyenda de una estatua inquietante
9 de Febrero del 2019
·       La reconocida clasicista Mary Beard recupera la historia de la primera estatua femenina desnuda para invitar a una reflexión sobre el consentimiento

Copia ubicada en el Museo Nazionale de Roma de la Afrodita de Cnido que hizo Praxíteles.
Los escritores griegos y romanos analizaron una y otra vez la idea de que la forma culminante de arte era una ilusión perfecta de la realidad, o, dicho de otro modo, que el logro artístico más elevado consistía en eliminar toda diferencia visible entre la imagen y su prototipo. En este sentido, hay una famosa anécdota que hace referencia a dos pintores rivales de finales del siglo V a. e. c. (antes de la era común), Zeuxis y Parrasio, que compitieron para decidir cuál de los dos era más hábil. Zeuxis pintó un racimo de uvas con tal realismo que los pájaros acudieron a picotear.
Aquella ilusión prometía alzarse con la victoria. Sin embargo, Parrasio pintó una cortina, y Zeuxis, envalentonado con su éxito, exigió que se corriese para mostrar la pintura que había debajo. Según Plinio, que fue quien narró la historia en su enciclopedia, Zeuxis enseguida se percató de su error y reconoció la victoria de su contrincante con estas palabras: “Yo engañé a los pájaros, pero Parrasio me engañó a mí”.

No ha quedado rastro de estas pinturas si es que alguna vez existieron más allá de la anécdota, pero sí que tenemos el testimonio de una estatua de mármol que fue objeto de una historia similar, aunque bastante más inquietante. Se trata de una escultura de Praxíteles realizada en torno a 330 a. e. c., una obra hoy comúnmente conocida como la Afrodita de Cnido, en alusión a la ciudad griega de la costa oeste de la moderna Turquía, que fue su primer hogar. En la Antigüedad se la consideró un hito del arte, porque era la primera estatua de una figura femenina desnuda de tamaño natural (técnicamente, en este caso, una diosa de apariencia humana), tras siglos en los que las esculturas de mujeres, como Frasiclea, se habían representado completamente vestidas. La original de Praxíteles se perdió hace tiempo; según relata una historia, fue llevada finalmente a Constantinopla, donde sucumbió pasto del fuego en el siglo V e. c. Pero era tan famosa que se hicieron centenares de versiones y réplicas a lo largo y ancho del mundo antiguo, de tamaño natural y en miniatura, incluso dibujada en monedas. Muchas de estas copias se han conservado.

En la actualidad resulta difícil ver más allá de la ubicuidad de estas imágenes de desnudos femeninos y recuperar el carácter osado y peligroso que debieron tener para los espectadores del siglo IV a. e. c., que no estaban en absoluto habituados a la exhibición pública de la carne femenina (en algunos lugares del mundo griego, las mujeres de verdad, por lo menos las de clase alta, iban cubiertas con un velo). Incluso la expresión “primer desnudo femenino” minimiza el impacto porque parece implicar una esperada evolución estética o estilística en ciernes. De hecho, fuera lo que fuese lo que impulsase el experimento de Praxíteles (que es otra “revolución del arte griego” cuyas causas no comprendemos del todo), lo que hacía era destruir los supuestos convencionales sobre arte y género del mismo modo en que después lo harían Marcel Duchamp o Tracey Emin, convirtiendo un orinal en una obra de arte en el caso de Duchamp, o en el de Emin, creando una tienda de campaña titulada Everyone I Have Ever Slept With. Por consiguiente, no es de extrañar que la ciudad griega de Cos, sita en una isla frente a la costa turca —el primer cliente al que Praxíteles ofreció su nueva Afrodita— dijera: “No, gracias”, y eligiera en su lugar una versión vestida exenta de riesgos.
El relato pone de manifiesto hasta qué punto puede el arte actuar de coartada ante lo que fue —reconozcámoslo— una violación
No obstante, la desnudez no era más que una parte de la cuestión. Aquella Afrodita era diferente desde un punto de vista decididamente erótico. Solamente las manos son ya una señal reveladora. ¿Están tratando recatadamente de tapar sus partes? ¿Acaso apuntan en dirección a lo que el espectador desea ver más que nada? ¿O son simplemente una provocación? Cualquiera que sea la respuesta, Praxíteles estableció esa tensa relación entre una estatua femenina y un supuesto espectador masculino, que ya nunca se ha desvinculado de la historia del arte europeo, una relación de la que eran muy conscientes algunos antiguos espectadores griegos, puesto que este aspecto de la escultura constituía el tema central de un relato memorable sobre un hombre que trataba a la diosa de mármol como si fuera una mujer de carne y hueso. Esta historia se narra de forma completa en un curioso ensayo escrito en torno a 300 e. c.

El autor cuenta lo que casi con toda seguridad es una discusión imaginaria entre tres hombres —­un célibe, un heterosexual y un homosexual— inmersos en una prolongada y resbaladiza polémica sobre qué clase de sexo es mejor. En plena disputa, llegan a Cnido y se encaminan hacia la mayor atracción de la ciudad, la famosa estatua de Afrodita en su templo. Mientras el heterosexual mira con lascivia su rostro y parte frontal, y el hombre que prefiere el amor de los muchachos escruta su parte trasera, descubren ambos una pequeña marca en el mármol en la parte superior del muslo de la estatua, en el interior cerca de las nalgas.
En calidad de conocedor de arte, el célibe empieza a alabar las virtudes de Praxíteles, que logró ocultar lo que parece una imperfección del mármol en un lugar tan discreto, pero la dama encargada de la custodia del templo lo interrumpe para señalar que detrás de aquella marca había algo mucho más siniestro. Explica que, una vez, un muchacho perdidamente enamorado de la estatua consiguió permanecer toda la noche encerrado con ella, y que la manchita es el único resto visible de su lujuria. El heterosexual y el homosexual declaran con júbilo que aquello demuestra su argumentación (uno señala que incluso una mujer de piedra podía levantar pasiones, mientras que el otro hace hincapié en que la ubicación de la mancha muestra que fue poseída por detrás, como si fuera un chico). Pero la vigilante insiste en la trágica secuela: el joven enloqueció y se arrojó por un acantilado.
Esta historia contiene varias lecciones incómodas: es un recordatorio de lo inquietantes que podían llegar a ser algunas de las implicaciones de la revolución del arte griego; de lo atractivo que resultaba difuminar los límites entre el mármol dotado de vida y la carne realmente viva; y, al mismo tiempo, del peligro y la locura que suponían. El relato pone de manifiesto hasta qué punto puede una estatua femenina volver loco a un hombre, pero también hasta qué punto puede el arte actuar de coartada ante lo que fue —reconozcámoslo— una violación. No olvidemos que Afrodita nunca consintió.
Mary Beard es catedrática de Estudios Clásicos en la Universidad de Cambridge y autora de ‘SPQR: Una historia de la antigua Roma’ (Crítica). Recibió en 2016 el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales. Su último libro, ‘La civilización en la mirada’ (Crítica), se publica en España el 5 de febrero.



Man Ray: juegos surrealistas de erotismo y seducción
3 de Febrero del 2019
La Fundación Canal reúne un centenar de fotografías y objetos del genial artista
«Dora Maar», 1930, de Man Ray - © Man Ray Trust, VEGAP, Madrid, 2019«
Despreocupado, pero no indiferente». Así reza su epitafio en el cementerio parisino de Montparnasse. Le define a la perfección. Emmanuel Radnitzky (Filadelfia, 1890-París, 1976) –Man Ray para el común de los mortales– fue uno de los artistas más revolucionarios e interesantes del siglo XX. No fue indiferente a nada ni a nadie, como queda patente en la exposición con la que la Fundación Canal abre su calendario artístico este 2019. La muestra se centra en sus fotografías y sus objetos, que tanto peso tuvieron en su carrera. La comisaria, Pilar Parcerisas, ha reunido 107 obras, procedentes de colecciones privadas de España y Europa.
Una joven contempla «Autorretrato con Emak Bakia» (1935), de Man Ray - FUNDACIÓN CANAL
Fotógrafo predilecto del grupo surrealista, no capturaba con su cámara la naturaleza, sino su propia imaginación: «Pinto lo que no puede ser fotografiado. Fotografío lo que no quiero pintar. Pinto lo invisible. Fotografío lo visible». Man Ray comenzó su carrera en París como fotógrafo de moda y retratista, allá por los años 20 y 30, alcanzando un gran éxito. Aristócratas y bohemios se disputaban posar para él. La exposición arranca con una galería de autorretratos y retratos de su círculo más íntimo: Picasso, Tristan Tzara, Jean Cocteau, Louis Aragon, Paul y Nush Éluard, Gertrude Stein... A la escritora y mecenas la fotografió frente al célebre retrato que le hizo Picasso. Ella le reprochó no parecerse y el malagueño zanjó la queja con un demoledor «Ya te parecerás». A Marcel Proust lo retrató post mortem. Parece dormido. En cuanto a sus autorretratos, Man Ray se inmortaliza con sus objetos más preciados: una pipa, sus pinturas o Emak Bakia. Dio este nombre vasco (se traduce como «déjame en paz») al mástil de un violonchelo. Lo tomó del nombre de la casa de unos amigos en Biarritz.
Los surrealistas siempre sintieron fascinación por los objetos. Man Ray los llamaba «objetos de mi afecto», dado su carácter autobiográfico. Robert Ribemont-Dessaignes los bautizó como «objetos de ensueño», que da título a la exposición. En ella se exhiben muchos de estos objetos imposibles: un pan azul, una plancha con púas de hierro que regaló a Satie, una espiral de papel convertida en lámpara, una máquina de coser embalada con una manta de fieltro y cuerdas... Pero, mientras en sus ready-madesDuchampelevaba a la categoría de arte objetos fabricados industrialmente (véase su celebérrimo urinario), Man Ray creaba un objeto nuevo poético asociando dos distintos. 
Una lupa permite al visitante apreciar algunas imágenes de pequeñas dimensiones. En la imagen, «Moda, juego de transparencias» - FUNDACIÓN CANAL
Musas y amantes
Las mujeres fueron una constante en su vida y en su obra. A ellas está dedicada una sala de la muestra. Lee Miller fue asistente de laboratorio y amante. Man Ray retrató su cuello en una de las fotografías con mayor carga erótica del siglo XX. Desfilan ante su objetivo (muchas de ellas también por su cama) otras musas surrealistas: Méret Oppenheim, Dora Maar, Kiki de Montparnasse (cuya espalda inmortalizó en «Le violon d’Ingres»), la bailarina mulata Ady Fidelin o Juliet Browner, con quien se casaría en una doble boda junto con Max Ernst y Dorothea Tanning.
«Le violon d’Ingres»),
Su amistad con Marcel Duchamp, así como la obsesión surrealista por el ajedrez (metáfora del juego entre la vida y la muerte), se abordan igualmente en la exposición: retrata travestido como Rrose Sélavy (su alter ego femenino) a Duchamp. Fue éste quien le enseñó a jugar al ajedrez en Nueva York. Man Ray se identificaba con la figura del Rey, Duchamp con el caballo. Fueron muchas las partidas que ambos jugaron en el Bar Melitón de Cadaqués en los veranos que pasaron con Gala y Dalí. Y solo apta para voyeurs, hay en la muestra una cámara donde se proyectan los pocos fotogramas que se salvaron de una película estereoscópica que hicieron al alimón Duchamp y Man Ray. 
«El enigma de Isidore Ducasse», de Man Ray - FUNDACIÓN CANAL
Éste fotografió unas manos pintadas por Picasso, hizo un retrato imaginario del marqués de Sade, convirtió unas pesas en joyas y unos melocotones en nalgas femeninas... Su prodigiosa cabeza devoraba imágenes surrealistas. Los fetichistas miembros del grupo liderado por Breton, que asociaban erotismo a lo siniestro e inquietante, estaban fascinados por los maniquíes, símbolo de la mujer-muñeca. En la famosa Exposición Internacional del Surrealismo celebrada en París en 1938 cada uno de los 16 artistas presentes vistieron a un maniquí: Man Ray lo inmortalizó con su cámara y las fotografías se exhiben en la muestra.
Fue tan alargada su sombra que, según Pilar Parcerisas, el «Guernica» viene de la fotografía y el blanco y negro de Man Ray y éste fue el primero que entendió que una flor puede ser un objeto, adelantándose a Mapplethorpe. 
«Obstrucción», de Man Ray - FUNDACIÓN CANAL
«Man Ray. Objetos de ensueño»

Fundación Canal. Mateo Inurria, 2. Horario: laborables y festivos, de 11 a 20 horas. Miércoles, hasta las 15 horas. Hasta el 21 de abril.
Natividad Pulido



Contra la desafección del arte contemporáneo
31 de Enero del 2019
Evitar que propuestas sean tildadas de «marcianadas» depende de sistemas de legitimación más abiertos
Uno de los principales escollos de las primeras vanguardias fue su incapacidad para dar respuestas a las hipótesis que plantearon. 
Marina Abramovic performance.1
Como ha explicado Juan Martín Prada, esto abrirá el camino de nuevas poéticas que, en sus manifestaciones más radicales, exhibirán artefactos provisionales y cargados de incertidumbre. Los agentes del arte hemos asumido sin muchas discrepancias discursos que se afirman a través de la contradicción y la duda. Pero, para la mayor parte del público, resulta difícil evitar la idea de que nos pueden estar tomando el pelo, ya que apenas existen criterios de valoración que identifiquen las mistificaciones. Además, frente a otras producciones de la industria cultural, el espectador permanece excluido de los procesos de legitimación del arte, que corresponden al galerista, al coleccionista, al director de museo, al crítico o al comisario; nunca a un público que asume, a veces con incredulidad, las conclusiones teóricas y de mercado acerca de cuáles son las obras sobresalientes de nuestro tiempo.
Estoy en desacuerdo con la costumbre de tildar de conservador o ignorante a quien manifieste sus dudas frente a las corrientes emergentes de creación. La recepción del arte siempre ha implicado dificultades: su novedad, la falta de familiaridad y su inherente rareza. A esto se suma que la producción artística hoy no se colma de sentido sin un componente teórico, algo que ya advirtió Danto al señalar que únicamente hay arte contemporáneo desde la interpretación. Más aún cuando las nuevas prácticas no parecen tener entre sus prioridades generar belleza, imitar la realidad o inventar otros universos, sino interpelar los vacíos, las exclusiones y las discrepancias del mundo que nos ha sido legado. 
Marina Abramovic performance. 2
Muchos artistas de las últimas décadas han intentado modificar el rol contemplativo del espectador para transformarlo en partícipe o en coproductor. No ha sido suficiente para corregir una desafección que se apoya en razones estructurales: la más elemental, al menos en nuestro contexto, estaría en el lamentable trajín que han sufrido las enseñanzas artísticas y filosóficas dentro del sistema educativo. Pero también hay que subrayar la responsabilidad de los que operamos en el ámbito cultural: me refiero a las narrativas excluyentes de la historiografía académica, a cierta desorientación de la crítica, a la banalidad de muchos comisariados, a la especulación financiera de algunos marchantes y coleccionistas, o a la pervivencia de una museología jerárquica y universal.
Vías de mediación
No existe para el arte una única verdad, sino que ésta se va construyendo a medida que se presenta. Del mismo modo, la novedad por la novedad no es en sí misma un parámetro de valor, pero sí puede serlo la disrupción del consenso. Para que las nuevas formas de sensibilidad conecten con el espectador es necesario dilucidar vías de mediación que aseguren producciones de sentido. La cuestión no es, como ha explicado Oriol Fontdevilla, que nuevos discursos como lo queer o lo decolonial encuentren ámbitos para ser representados, sino ámbitos donde ser realizados, escrutados y debatidos. Es el momento de transformar no solo los esquemas pedagógicos de la modernidad, sino también la propia ontología de las instituciones. 
Marina Abramovic performance.3
Y es esencial ofrecer al espectador una autonomía que se salga de las directrices especulativas del mercado y que, entre otras cosas, permita nuevos modelos de coleccionismo. 
Obra de Maria Jose Arjona
Sin este compromiso con la capacidad crítica de la ciudadanía, las propuestas más rupturistas seguirán siendo percibidas como confusas, elitistas y herméticas, cuando no calificadas directamente de «marcianada».
Carlos Delgado Mayordomo
@cdelgadomayor



¿Una belleza irresistible?
27 de Diciembre del 2018
El infarto sufrido por un hombre ante ‘El nacimiento de Venus’, de Botticelli, reabre el debate sobre el síndrome de Stendhal

Un hombre contempla 'El nacimiento de Venus'. ALBERTO PIZZOLI Getty Images
Galería de los Uffizi, el museo más visitado de Italia. Sala Botticelli. Un turista italiano de 70 años sufre un paro cardíaco mientras contempla El nacimiento de Venus y se desploma. A su derecha quedan las pinturas de La Primavera y La Adoración de los magos; a su izquierda, La Anunciación; a su espalda, el imponente Tríptico Portinari, del pintor flamenco Hugo van der Goes. Ocurrió el pasado 15 de diciembre en Florencia. Un grupo de médicos que también visitaba la exposición consiguió reanimarlo con los desfibriladores de la pinacoteca.
Dadas las circunstancias del suceso, muchos pensaron en un posible caso de síndrome de Stendhal: una especie de empacho artístico o sobredosis de belleza. Un éxtasis que experimenta quien se siente sobrepasado por las emociones y que puede producir reacciones psicosomáticas como taquicardia, mareos o sofocos, aunque algunos expertos lo consideran un mito romántico.
El director de la galería, Eike Schmidt, explica a EL PAÍS que es consciente de que una visita a un museo así supone un esfuerzo que puede causar estrés emocional, psicológico y también físico. “Yo nunca me permitiría diagnosticar algo así en ningún caso concreto, no soy médico, pero se puede suponer que se trate de un Stendhal”, dice y añade: “Hay que destacar el efecto del arte, que como la música tiene una gran fuerza psicológica en los seres humanos”.
“Hay que destacar el efecto del arte, que como la música tiene una gran fuerza psicológica en los seres humanos” (Eike Schmidt, director de la galería)
Florencia es la cuna del supuesto síndrome. Allí lo sintió el escritor francés Stendhal en 1817, cuando entró en la basílica de la Santa Cruz y se sintió abrumado por tanto esplendor. “Había alcanzado ese nivel de emoción en el que las emociones celestiales de las artes y los sentimientos apasionados se encuentran. Me dio un vuelco el corazón, caminaba temiendo caer”, escribió. Desde entonces, esas sensaciones, entre la patología y la sugestión, llevan su nombre y se han hecho un hueco en el imaginario popular.
Más allá del factor romántico de tan discutido síndrome, la doctora Jessica De Santis, que atendió al turista en la sala, aporta un punto de vista aséptico. “Es un síndrome psicosomático que induce taquicardia o mareos frente a obras importantes como las de Botticelli, pero no me atrevo a dar un diagnostico porque el paciente tenía problemas coronarios importantes”, explica a este periódico. Era la primera vez que De Santis, que trabaja en el hospital de Catania, visitaba los Uffizi. La sala Botticelli fue para ella “una experiencia mística, fantástica”.
Este caso es el más grave que han visto en el museo, pero no el único. El director relata que hace un par de años un joven sufrió un ataque epiléptico frente a la pintura de La primavera, de Botticelli. “Nuestros asistentes de sala tienen formación en primeros auxilios y uno de ellos lo atendió”, explica. Y agrega que están prácticamente familiarizados con los desmayos de los visitantes. “Sucede frente a las obras de arte más grandes, más famosas”, puntualiza. El ejemplo más reciente se dio hace unos meses, durante la inauguración de la nueva sala dedicada a Caravaggio.
Allí se desvaneció un hombre frente a La cabeza de Medusa, una de las obras más inquietantes del genio del barroco. “Cuando se trata de simples desmayos es más fácil teorizar que se pueda tratar de un síndrome de Stendhal”, señala.
Para él, el arte es una medicina. “Tiene una función terapéutica, curativa”, remarca. El museo exprime ese poder reconstituyente con actividades especiales. Los lunes, día de cierre al público, organiza visitas para personas con enfermedades psicoemocionales o trastornos cognitivos. “Ahí vemos el gran efecto positivo para la salud”, apunta. Hay estudios que lo prueban. Como el que se llevó a cabo en 2016 en el santuario barroco de Vicoforte, al norte de Italia. Allí, un equipo de científicos tomó muestras de saliva a más de cien visitantes antes de que entraran en el monumento. El profesor Enzo Grossi explicó a La Repubblica que a la salida comprobaron que los niveles de cortisol, la llamada hormona del estrés, se habían reducido en un 60% en la mayoría de los casos.


Max Beckmann o cómo pintar la pérdida de identidad
21 de Diciembre del 2018
El Museo Thyssen-Bornemisza dedica Figuras del exilio al artista alemán que tuvo que huir de su país por la presión del gobierno nazi. Su obra, trágica y sensual al mismo tiempo, que habla sobre el exilio y el dolor que este conlleva permite penetrar en el clima y la esencia de su momento histórico.
Camarotes, 1948
"La vida es un juego perdido de antemano", dijo Max Beckmann al acabar la guerra. Razón no le faltaba pero el artista alemán, contra lo que pueda parecer, no era "un pesimista convencional. Sus obras también son sensuales, vitalistas, eróticas y crueles", explica Guillermo Solana, director del Museo Thyssen-Bornemisza que le dedica Figuras del exilio, la primera muestra en España en más de 20 años. Con un corpus compuesto por 52 obras entre pinturas, litografías y esculturas la exposición, hasta el 27 de enero, permite penetrar en el clima y la esencia de su momento histórico.
"Beckmann es el gran pintor de la historia del siglo XX y sus obras son el testimonio de los sucesos que van desde la primera a la segunda guerra mundial", sostiene Tomàs Llorens, comisario de la muestra. El exilio, por supuesto, marca un estilo que empieza a estar atravesado por metáforas y alegorías sobre la pérdida de la identidad. La primera sección se adentra en la vida de un Beckmann que vive y trabaja en Fráncfort antes de la Primera Guerra Mundial, unos años en los que empieza a ser reconocido como pintor. Sin embargo, con el ascenso del nazismo en 1933 es despedido de la escuela de arte en la que imparte clases, "los museos tienen que descolgar sus obras y sus futuras exposiciones son canceladas", recuerda el comisario.
Sociedad. París, 1931
En ese contexto se traslada a Berlín en "un exilio interior", donde adopta el tríptico como manifestación para enlazar la pintura germánica del siglo XX con el pasado gótico y renacentista. Allí permanece hasta que en 1937 ve que "es la estrella de una exposición de arte degenerado organizada por el gobierno nazi" en Múnich. Ese mismo día Beckmann decide instalarse en Ámsterdam y dar inicio a una segunda etapa de "exilio real". No solo lo hace "en clave histórica sino que refleja su concepción de la modernidad y la realidad". Así lo dijo él: "Lo que quiero mostrar en mi trabajo es la idea que se esconde detrás de lo que llamamos realidad... busco, partiendo del presente, el puente que lleva de lo visible a lo invisible".
Por eso, la segunda parte de la exposición gira en torno a cuatro metáforas, y por tanto las obras se reparten en cuatro salas, que se pueden observar en su obra. La primera, Máscaras, habla de cómo para Beckmann "el exilio es una pérdida de la identidad", y, por ello, "se refleja a sí mismo como payaso, como acróbata, como músico". Se autorretrata asumiendo el papel de un actor, idea ligada con la percepción de que quien ha sido privado de su hogar también lo ha sido de su identidad. En la segunda, Babilonia eléctrica, reflexiona sobre la gran ciudad como lugar en el que la identidad se diluye. "La vida en la metrópoli, la ciudad confusa con su riqueza, es la Babilonia moderna donde se aniquilan las fronteras entre lo rural y lo urbano, entre el día y la noche". La luz de noche es algo nuevo para los campesinos y "supone una ruptura con las raíces", sostiene Llorens.             
    
Tríptico Los argonautas, 1949-1950
Le sigue El largo adiós como sinónimo de muerte. Beckmann no regresa a su país natal, por el contrario, reside en Ámsterdam, París y Nueva York, donde encuentra una relativa felicidad. En los primeros meses de su estancia en la ciudad neerlandesa Beckmann alumbra Nacimiento (1937) y Muerte (1938), dos caras de la misma moneda en las que se ven concomitancias estilísticas y que, no obstante, vende por separado. Para el artista "el exilio es viajar para no volver y esto es parecido a la muerte, un adiós sin retorno".
La simbología, por tanto, es parte de la obra de un artista que retrata la desolación de su tiempo y habla de preocupaciones metafísicas. Aunque sus obras también están tocadas por un pincel a ratos colorista con los que retrata figuras alegres y cotidianas. En este contexto el mar se convierte en otra de las metáforas vitales de su obra. Representa el viaje, el exilio, "el mundo y el tiempo, el lugar en el que todo flota pero nada permanece quieto, ese espacio físico que, a su vez, contiene lo desconocido". Durante año y medio Beckmann alumbra un tríptico al que va a llamar Los artistas y que empieza como una tabla individual. Más tarde añade las otras dos y, tras una noche en la que sueña con la leyenda griega le cambia el nombre. "Hoy por fin he acabado Los argonautas, dice el 27 de diciembre de 1950. Ese mismo día el artista muere de un ataque al corazón en Central Park.
SAIOA CAMARZANA 
https://www.elcultural.com/noticias/arte/Max-Beckmann-o-como-pintar-la-perdida-de-identidad/12709


La octogenaria que enseña a llegar al orgasmo
28 de Noviembre del 2028
A sus 89 años, la estadounidense Betty Dodson, icono del feminismo, imparte talleres de sexo en su casa en Nueva York
La artista y sexóloga Betty Dodson en su apartamento, Nueva York. Jasper Haynes
Si las paredes del piso de Betty Dodson hablaran. Por el apartamento ubicado en el cardíaco Manhattan han pasado tantas mujeres en busca de placer que la artista y sexóloga no se atreve a calcular. A sus 89 años, esta vieja roquera del feminismo se vanagloria de llevar décadas enseñando a sus clientas técnicas de masturbación. La idea no le vino sola a la cabeza. Tampoco la fama. En los sesenta montó orgías en el mismo salón en el que hoy realiza sus talleres sexuales. Fue entonces cuando se dio cuenta de que muchas de las asistentes fingían el disfrute. En paralelo, la artista expuso sus cuadros rupturistas de vulvas y gente practicando sexo y, sin que ese fuera el propósito, las jóvenes acudieron a ella en busca de respuestas.
Son las dos de la tarde y Betty no responde al timbre de la puerta en el piso nueve. Tampoco contesta al móvil. En el pórtico, el conserje se encoge de hombros suponiendo que la octogenaria no lleva puestos los aparatos auditivos. Otra vez en la novena planta. Un ama de llaves ofrece abrir el cerrojo. “Aplaude para que no se asuste”, recomienda. El salón que tantas veces ha sido testigo de un coro de gemidos es habitado por el silencio y la quietud. Los aplausos no surten efecto. Varios pasos más adentro, en el umbral de la habitación, aparece un canasto con decenas de consoladores. Finalmente, una respuesta: Betty Dodson, la mujer que seis décadas atrás se subía arriba de las mesas para explicar cómo se usaban los vibradores, aparece en la cama vistiendo únicamente una camiseta negra de manga corta.
Obra de Betty Dodson
Betty se masturba desde los cinco años. Si hay alguien a quien agradece haber vivido una sexualidad libre es a su madre. Una mujer de Kansas “sin educación, pero con sentido común”, cuenta la sexóloga, y alerta del daño que hace un padre cada vez que regaña a un niño por tocarse: “Si le dicen que eso es asqueroso, la primera lección sobre sexo es negativa, cuando es uno de los aspectos más importantes en el crecimiento de una persona y que obtenga placer de ello”. El salón luce dos cuadros mayúsculos firmados por la artista. Uno es de su madre a los 65 años posando desnuda en posición horizontal. “Ella me pidió que la dibujara así, ‘como las modelos’, me dijo”.
La segunda de cuatro hermanos, los otros tres hombres, llegó a Nueva York en los cincuenta para formarse como dibujante. A los 35 años, cuando acabó su matrimonio, se desató la segunda ola feminista. “Yo me quería casar de nuevo, pero no era el momento para eso. Era el momento para vivir”. Aparecieron las píldoras anticonceptivas, las bajas por maternidad y la organización pro-derechos civiles de la mujer. El libro La mística del feminismo (1963), de Betty Friedan, le abrió los ojos. Dodson comulgaba con el análisis de la autora, pero sentía que había dejado de lado un aspecto que cogió como su bandera de lucha: la liberación sexual de la mujer. Como artista, desarrolló el primer espectáculo de arte erótico femenino en la Galería Wickersham y unos años después proyectó diapositivas de vulvas en la NOW Sexuality Conference. Se volcó de lleno en la revolución.
Obra de Betty Dodson
En paralelo a la exhibición de sus obras, comenzó a asistir a reuniones de feministas y le sugirieron que armara su propio grupo. Invitó a sus amigas, novias y vecinas a “fiestas sexuales” donde compartían sus experiencias. “Eran solo quejas, muy aburrido: ‘Creo que mi marido me engaña’, ‘nunca recoge la basura’, ‘gasta mucho dinero en esto’. Así que tenía estas mujeres que no sabían nada de sexo y decidí enseñarles. Yo follaba un montón, algo de lo que me enorgullecía y eso era raro para la época”, relata con aires de que aún le complace. “Sentí la necesidad de instruirlas, el orgasmo no se logra por arte de magia”. Para ella, esa autonomía sexual representa una dosis de libertad para las mujeres; un momento donde se reconcilian consigo mismas y las aleja de sus inseguridades.
Las imágenes de las conferencias que impartía Betty están expuestas en la Biblioteca de la Universidad de Harvard en la sección “La historia de la mujer en América”. A fines de los sesenta fue una pionera en explicar públicamente el uso correcto de los vibradores. “Los hombres se reían de mí. Me ponían apodos vulgares, incluso mis hermanos, pero nunca me sentí intimidada por eso”, aclara. Gloria Steinem, el gran referente de la segunda ola junto a Friedan, describió a Dodson como una de las “primeras feministas” tras escucharla debatir en un antro oscuro. “Fue la primera vez que escuché a las mujeres ser honestas sexualmente en público", dijo en su momento.
 Obra de Betty Dodson
La cama matrimonial semi deshecha es vigilada por una fotografía de uno de sus talleres de fin de semana (1.200 dólares, 1.063 euros): un grupo de mujeres desnudas de distintas edades, tamaños y orígenes, posan sonrientes. “En general vienen chicas de entre 30 y 50 años. Muchas nunca se han tocado en su vida”, relata. En los cursos, las asistentes hablan de su intimidad, se enfrentan a sus genitales frente a un espejo, se tocan, hacen ejercicios respiratorios y lo que viene a continuación... Betty no lo cuenta. También hace sesiones privadas de una tarde (1.500 dólares, 1.330 euros) demandadas principalmente por señoras mayores. El medio siglo que lleva Betty en el negocio la ha llevado a una conclusión decepcionante: “Seguimos reprimidas”. Responsabiliza a la religión, especialmente a la católica. Sobre qué ha mejorado, tras una larga pausa responde que Internet: “Ya no pueden controlarnos como antes”, afirma con una risa casi maquiavélica
Obra de Betty Dodson
El movimiento #MeToo no le gusta.
 “La idea de ser una víctima indefensa nunca se me ha pasado por la cabeza. Mis amigas piensan que es importante que expresemos el dolor, pero creo que lo hacemos demasiado. Me dan ganas de decirles ‘continúa con tu vida, toma una clase de defensa personal’. A todo hombre que ha intentado follarme y yo no he querido, lo he tumbado. Y no gritaba ayuda, ayuda, ayuda (exclama simulando la voz de una niña)”. Sobre qué hacer para cambiar las cosas, contesta que "esa es la pregunta de los 64 millones de dólares", pero que todo ayuda, aunque "falta mucho para que seamos iguales. Lo principal es conseguir la equidad salarial".
La mujer que ha visto partir a sus padres y a sus tres hermanos cumplió 89 años en agosto. En medio de la mesa donde transcurre la entrevista hay un cenicero en el que reposa una pipa de marihuana y un cigarro de liar a medio fumar. No tiene una respuesta sobre cómo logra mantenerse fuerte, pero reconoce que las pastillas ayudan. Tiene varias, más de mil, quizá. Los frascos de los medicamentos están perfectamente ordenados en una repisa que escolta la puerta de la cocina, como si se tratara de una de sus obras expuestas. “Yo no tengo nada que ocultar”, confirma una vez más la mujer que lleva 50 años luchando para quitar el velo que cubre la sexualidad femenina.



Vuelve Balthus, el enigmático pintor que sigue luchando contra la intolerancia
24 de Noviembre del 2018
La controvertida obra 'Teresa soñando', de Balthus. EFE
Enigmático, religioso, solitario, perseguidor de la luz y la belleza adolescente, Balthus, el conde polaco Balthasar Klossowski de Rola, será protagonista de una gran exposición en el Museo Thyssen, procedente de la Fundación Beyeler de Basilea (Suiza), que incluye el polémico óleo "Teresa soñando".
Una exposición que se inaugurará en febrero y que viene a luchar contra la intolerancia que amenaza la cultura, y es que a Balthus siempre le ha perseguido la polémica, la última vez en 2017, precisamente por este cuadro, "Teresa soñando"(1938), una obra que se pidió retirar del Museo de Nueva York con el apoyo de 8.700 firmas, algo a lo que la institución se negó.
El cuadro, en el que aparece Thérèse Blanchard, que fue modelo de Balthus, al que se le llamaba "el rey de los gatos", otro de sus elementos fetiche, muestra a la joven sentada plácidamente con las piernas medioabiertas dejando ver sus bragas.
Para el pintor (París, 1908- Rossinière (Suiza), 2001) los retratos de sus jóvenes desnudas en poses sensuales, acompañadas de gatos, leyendo o mirando el horizonte, son un intento por "mostrar la dulzura de alma, la inocencia del espíritu", según escribe el propio autor en sus memorias.
Obra de Balthus
Y en el caso de los cuadros "Teresa" o "La habitación", Balthus precisa que "no hay que verlos como reflejos de la realidad o como actos eróticos "(...), sino más bien como la necesidad de mostrar y captar lo que sólo puede hallarse en lo imperceptible de la palabra, en lo indescifrable, algo que sin embargo vibra y resuena, participa de lo que Camus llamaba el corazón palpitante del mundo", subraya.
Argumentos que refrenda la viuda del pintor, la condesa Setsuko, Klossowski de Rola, descendiente de una familia de samurais, y quien ha recibido a un grupo de periodistas españoles en El Gran Chalet de la localidad alpina de Rossnièrre, el chalé de madera más grande de Suiza, sede de la Fundación Balthus, y el hogar y taller donde el pintor pasó sus últimos años.
Un lugar en medio de las montañas (que le recordaban al pintor a la antigua China) sepultado en el silencio y donde a lo largo de la vida de Balthus pasaron Giacometti, Cartier-Bresson, Richard Gere, Fellini o el Dalai Lama, como se ve en las fotos que inundan la casa.
Obra de Balthus
La condesa Setsuko, vestida con kimono y rodeada por un gato y dos perros, explica, en relación a las polémicas sobre los cuadros: "Que a cada uno le aproveche su opinión", parafraseando a Serge Gainsbourg.
Setsuko, de forma muy ceremoniosa en medio del taller del pintor donde conserva, como si estuvieran congelados en el tiempo: la butaca de Balthus, la mesa con decenas de pinceles, el cenicero lleno de colillas, las gafas o el óleo inconcluso sobre el que estaba trabajando, señala que "cuando alguien dice algo, se le puede escuchar, eso es la libertad -aclara-, pero a mí me interesa la visión artística, que la gente lo mire como arte; si no es así, el comentario no me interesa".
Pintor incansable
La viuda del pintor, a quien el pintor conoció en 1962 cuando ésta era muy joven en Japón en un viaje oficial, y quien también posó para él, ha explicado que para Balthus "pintar era como rezar", y que el erotismo es un problema para el mundo cristiano. "Yo vengo de una cultura diferente, animista, donde el sexo, si es algo consentido, es algo maravilloso", dice.
Obra de Balthus
"Siempre le quedaba algo por hacer, siempre estaba trabajando delante del lienzo, con la luz natural, escuchaba a Mozart y era religioso en un sentido amplio", explica la viuda que vive también en la casa con su hija, y que precisa que el cuadro español favorito del pintor era "Las Meninas".
Este Gran Chalet con 40 habitaciones, todo de madera, es una especie de templo japonés donde el pintor pasó sus últimos momentos, algo que cuenta Setsuko de forma muy emotiva y bella.
"Fue hospitalizado por la mañana en Lausanne y me pidió que quería volver a casa o seria demasiado tarde. Lo instalamos con el oxígeno en la habitación y dijo que quería estar solo y nos quedamos mi hija y yo, juntos tres horas. Me pidió ir al taller, miró el cuadro y decía: 'tengo que terminarlo', después me pidió volver a casa y murió".
Balthus era hijo de una familia noble, su padre Erich Klossowski, era historiador de arte y su madre, Baladine, tras separarse de su padre fue amante de Rilke, mentor de Balthus y quien tuvo una gran ascendencia sobre él, como Lewis Carrol, y Pierre Bonnard, como señala el comisario de la muestra que llegará a Madrid, Juan Ángel López Manzanares.
Influenciado por el Quattrocento italiano y por Piero de la Francesca, cuyo frescos copiaba y copiaba, Balthus "fue un pintor que único no perseguía modas".
Obra de Balthus
La exposición del Thyssen no contará con el cuadro "La lección de guitarra", que tampoco está en la muestra de la Fundación Beyeler, y óleo al que Balthus sí podría considerar erótico, como recuerda en sus 'Memorias'.
Obra de Balthus

Obra de Balthus




Lucian Freud, retrato al natural
15 de Noviembre del 2018
Su asistente durante los últimos veinte años, David Dawson, recuerda al pintor, de quien se publica la mayor monografía hasta la fecha
Lucian Freud en su estudio - ABC
Pintor de la carne trémula, Lucian Freud fue aclamado en 1988 por Robert Hughes como «el mayor pintor realista vivo». Berlinés de nacimiento, falleció en Londres en 2011, tras siete décadas de incansable trabajo. Para él, la jubilación no era una opción. Trabajaba siete días a la semana, 365 días al año. Desde las ocho de la mañana a la una del mediodía y de las seis de la tarde hasta la madrugada. «Lo único que hizo en su vida fue pintar», advierte quien fuera durante los últimos veinte años su asistente, el pintor David Dawson. Le retrató en ocho ocasiones, fue su confidente y testigo privilegiado de su obsesiva forma de trabajar en su estudio de Notting Hill, que acabó heredando junto con una considerable cifra que, dicen, alcanzó los tres millones de libras. Hoy dirige el Archivo Lucian Freud, que gestiona los derechos de sus obras. Dawson visitó ayer Madrid para presentar la mayor monografía de Freud hasta la fecha (en dos volúmenes, con una tirada de 3.500 ejemplares y solo en inglés), que incluye ensayos del escritor Martin Gayford y publica Phaidon al precio de 475 euros. La presentación tuvo lugar en el Museo Thyssen. No es casual.
Prepara una exposición de Freud para 2020.
Dawson fue una de las personas más cercanas al pintor en su última etapa y conoce todos sus secretos. Nos desvela algunos. Hacía retratos o solo de día o solo de noche. Tardaba una media de doce meses por retrato. «Miraba y miraba, tratando de capturar todas las emociones del modelo. Era muy exigente con su trabajo. Si no quedaba bien una obra, la destruía, aunque hubiera tardado un año», explica Dawson. Se ganó fama de huraño, pero tenía un gran sentido del humor. «Era la mejor compañía posible». Le obsesionaban las orejas y los pies, pero lo que más le gustaba pintar era la piel. 
Sue Tilley, junto al retrato que le hizo Lucian Freud, «Benefits Supervisor Sleeping», en la National Portrait Gallery de Londres - AFP
Sus modelos
Para él, la pintura estaba por encima de las personas. «Nos veía a todos como animales». Sólo retrataba a gente que le gustaba. Se negó a pintar a muchos. ¿Alguno quedó descontento? «Sí, un cliente de Nueva York. No le gustó el retrato y lo rompió». A su madre, Lucie, la pintó durante dos décadas, hasta su muerte. Le interesaban las huellas que deja el tiempo en el cuerpo. Sus gustos eran muy democráticos: vagabundos, delincuentes, un exboxeador que vendía periódicos en la calle, personas con orondos cuerpos como Leigh Bowery o Sue Tilley, reyes y aristócratas (el barón Thyssen, al que retrató dos veces, o el duque de Devonshire). A los 30 años conoce al también pintor Francis Bacon. «Fue éste quien le enseñó a convertirse en un gran artista, a poner volumen en su pintura», comenta Dawson. ¿Por qué acabó aquella amistad? «Durante muchos años se vieron a diario. Al final, Lucian no valoraba las obras tardías de Francis, pensaba que no tenían la fuerza de su trabajo de juventud». 
Obra de Lucian Freud. Sue Tilley
Creía que lo importante para pintar no era la inteligencia, sino la emoción y la intuición, así como la habilidad para transmitirlas. Detestaba la obra de artistas como Leonardo, Botticelli y Vermeer, por su forma de mostrar la belleza, que anteponían a la verdad. Fue, dice Dawson, un artista de una gran honestidad, tan implacable con sus modelos como consigo mismo. Son célebres las maratonianas sesiones de posado a las que los sometía. A Freud le gustaba conversar con ellos. Algunos, como Harold Pinter, acabaron huyendo. Ser modelo de Lucian Freud consumía mucho tiempo y energía. Era una experiencia demasiada intensa. Mientras pintaba uno de los retratos de Dawson, éste tomó la cámara y le grabó.
Isabel II y Diana de Gales
Confiesa Dawson que, pese a ser presionado para pintar un retrato de la Princesa Diana, Lucian Freud nunca lo hizo. Su imagen era tan fuerte, tan poderosa, que no podía llegar a la persona real. Sí hizo, en cambio, el de la Reina Isabel II. Posó para él en diecinueve sesiones de dos horas en el Palacio de Saint James. ¿Fue muy tenso? «No, hubo una relación muy fluida. Tenían casi la misma edad y una afición común, los caballos. A Lucian le caía muy bien la Reina. Le fascinaba la posición que ocupaba. Por eso insistió en que posara con corona. Eso sí, fue ella quien la eligió». ¿Sabe si le gustó el retrato a la Reina? «Nunca dijo nada». ¿Dónde está? «En la Colección Real». ¿Fue Isabel II quien decidió que solo fuera un retrato de la cabeza? «Dado lo despacio que pintaba, se acordó que fuera un cuadro pequeño». 
Kate Moss. Obra de Lucian Freud
También posaron para él, esta vez sin ropa y embarazadas, celebridades como Jerry Hall y Kate Moss. A esta última incluso le hizo un diseño (dos golondrinas) para un tatuaje, que la modelo luce donde la espalda pierde su casto nombre. Uno de los mayores logros de Freud, según Martin Gayford, fue «representar el cuerpo humano de maneras nunca vistas o imaginadas antes. Sientes que nunca has visto a nadie tan desnudo, tan expuesto. Le dio a la palabra desnudo un nuevo significado». Con los años se volvió cada vez más libre y audaz.
Psicoanálisis y mujeres
Obra de Lucian Freud
Ávido lector de novelas de Flaubert y Henry James, fue definido como «el Ingres del existencialismo». Pero, en realidad, explica Dawson, nunca le interesó el psicoanálisis que inventó su abuelo, Sigmund Freud (le quería mucho pero no seguía sus doctrinas). Tampoco el judaísmo: «Siempre se definió un judío secular, no religioso».
Mujeriego y apasionado, cuenta la leyenda que tuvo más de 500 amantes. Lo que sí está certificado es que reconoció a 14 hijos que tuvo con seis mujeres. Dos con su primera esposa, Kitty Garman Epstein. El resto con algunas de sus amantes: Bernardine Coverley, Suzy Boyt, Katherine McAdam... Con su segunda esposa, Caroline Blackwood, no tuvo descendencia. No debía ser un tipo fácil. Un día llegó al estudio con un ojo morado y sangrando. Se había peleado con un taxista. No recordaba por qué. Fruto de aquel suceso nació «Autorretrato con ojo negro».
Obra de Lucian Freud
«Las Meninas» era su cuadro favorito. En 2010 vino al Prado solo para verlo. «Por la tarde regresó a Londres para seguir pintando», recuerda Dawson. Además de Velázquez, también le gustaban Rembrandt, Courbet, Chardin... Lucian Freud pintó unos 500 cuadros en siete décadas. Los vendió todos en vida. El último, inacabado, un retrato de David Dawson con su perro. Dos días antes de morir dio unas pinceladas a la oreja del perro. Fueron las últimas. Freud está enterrado en el cementerio de Highgate de Londres. En la tumba de al lado está otro genio, George Michael.



Artemisia Gentileschi conquista el mercado
25 de Octubre del 2018
·       Su obra «Lucrecia» fue subastada anoche en Viena por casi 1,9 millones de euros. La artista fue violada por Agostino Tassi, un pintor amigo de su padre, Orazio Gentileschi
«Lucrecia», una obra de la pintora Artemisia Gentileschi (Roma, 1593-Nápoles, 1654), fue subastada ayer en la sala Dorotheum de Viena por casi 1,9 millones de euros. Un coleccionista presente en la sala le ganó la partida a otros interesados que pujaban por teléfono. La venta fue recibida con un aplauso. La pintura irá a parar a una colección australiana. En la misma venta se remató un retrato pintado por Anthony van Dyck por 1,4 millones de euros. La modelo es una noble que posa con un loro. 
«Lucrecia», de Artemisia Gentileschi. Detalle - DOROTHEUM
Poquísimas mujeres se han hecho un hueco entre los grandes maestros, y muchas de ellas no por falta de calidad. Han permanecido durante siglos ocultos, silenciados y, en muchos casos, la autoría de sus cuadros ha sido atribuida a hombres. Una de las grandes pintoras de la Historia es Artemisia Gentileschi, hija del también pintor Orazio Gentileschi y una de las excepciones que ha logrado colarse en las colecciones de los mejores museos del mundo.
Siendo muy joven fue violada por un pintor amigo de su padre, Agostino Tassi. Poco después de tan dramática experiencia, pintó una de sus obras maestras, «Judit y Holofernes», de la que hizo varias versiones. La propia Artemisia se metamorfosea en Judit vengando su propio ultraje y rebanando con su espada el cuello de Holofernes (bien podría ser Tassi) en una escena cargada de emoción y crudeza. Una dulce venganza, servida, no en plato frío, sino en un bellísimo cuadro. Junto con Sofonisba Anguissola, Lavinia Fontana, Clara Peeters, Angelica Kauffmann y Louise-Elisabeth Vigée-Lebrun conforman un grupo de mujeres pintoras que rompieron moldes. En 2016 el Prado dedicó a Clara Peeters la primera monográfica de una artista en sus casi 200 años de historia. El próximo año hará lo propio con Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana, pintoras que alcanzaron reconocimiento y notoriedad entre sus contemporáneos. A buen seguro un día le tocará el turno a Artemisia Gentileschi. Ya tuvo una exposición en Roma el año pasado.
Natividad Pulido


Toulouse-Lautrec se reúne con sus amigos antisistema
19 de Octubre del 2018
·       El CaixaForum de Barcelona recrea en una muestra el espíritu revolucionario de los artistas de Montmartre a finales del siglo XIX

Exposición 'Toulouse-Lautrec y el espíritu de Montmatre', en CaixaForum de Barcelona. Carles Ribas
Henri de Toulouse-Lautrec pasaba largas horas, casi vivía, en los cafés, teatros, salas de baile y cabarets del barrio parisino de Montmartre, donde se instaló en 1884. Su fascinación por el ambiente bohemio que se respiraba en establecimientos como Le Chat Noir, Moulin Rouge y Moulin de la Galette, donde se mezclaban prostitución, bailes frívolos, como el cancán y clientes burgueses atraídos por los bajos fondos, todo regado por la omnipresente absenta, es normal que acabara reflejado en sus obras.
Pero Toulouse-Lautrec no estaba solo. Fueron muchos los creadores —Charles Maurin, Henri Rivière, Théophile Alexandre Steinlen, Jacques Villon y Adolphe Willette, y también Van Gogh, Édouard Manet, Georges Bottini y Pablo Picasso— los que se sintieron atraídos por esta zona marginal, empobrecida y apartada de París y por sus más de 40 locales de entretenimiento que acabaron convirtiéndola en el centro literario y artístico radical de París.
Cartel de Toulouse-Lautrec que puede verse en la exposición de Caixaforum.
CaixaForum evoca en Barcelona, de forma escenográfica, los diferentes ambientes de este barrio para presentar la exposición Toulouse-Lautrec y el espíritu de Montmartre, tras reunir 345 obras (61 de Toulouse-Lautrec, como A la Bastille, Misia Natason al piano, Mujer en el jardín de monsieur Forest, La pelirroja con blusa blanca y carteles como Ambassadeurs. Aristide Bruant); pinturas y esculturas y producciones efímeras como dibujos, grabados, fotografías y, sobre todo, carteles, de más de una veintena de artistas calificados de “conspiradores anti-establisment” por sus posturas radicales y anti burguesas y que le acompañaron en esa efervescencia de finales del siglo XIX, clave, por otra parte, para entender el arte que llegará décadas después. “El arte del siglo XX le debe mucho a Montmartre”, afirmó ayer el comisario Phillip Dennis Cate, quien lleva 35 años estudiando este periodo.
Obra de Toulouse-Lautrec
La exposición es una especie de máquina del tiempo que permite pasear por las calles de Montmartre como un vecino (artista) más. Eminentemente inmersiva, permite pisar los adoquines, ver la pobreza de esa zona marginal y entrar a cafés, teatros, cabarets y circos. Las obras acaban siendo ventanas por donde ver las escenas de lo vivido entonces.

Obras de Toulouse-Lautrec
Todo comenzó cuando, a finales de 1881, el artista frustrado Rodolphe Salis fundó el cabaret Le Chat Noir e invitó a jóvenes artistas y escritores a llenar sus mesas. Acabaron formando el grupo Les Arts Incohérents, especie de protodadaistas y protosurrealistas que convirtieron el local, durante 13 años, con sus exposiciones y bailes incohérents en el mayor foco de las vanguardias. El humor, la ironía, la sátira, la parodia, la caricatura y los títeres fueron las herramientas que utilizaron para criticar a la sociedad y atraer a un público fiel.
Le Chat Noir
Cartel del cabaret Le Chat Noir
La exposición repasa el segundo Le Chat Noir, una hostelería de tres pisos, con sus simbología que haría la delicia de los amantes de los felinos y su gran novedad, un teatro de sombras chinescas que acabó siendo la atracción del momento en el que, hasta 
Obra de Toulouse-Lautrec
40 personas, interpretaban composiciones en los que el movimiento, el color y el sonido preludiaron, 10 años antes, el nacimiento del cine. La muestra repasa la prensa, las cartas y la relación del arte con los procedimientos de reproducción seriada y la comunicación de masas.
Obra de Toulouse-Lautrec
También la vinculación de estos artistas con el circo y cómo representaron a la mujer, desde las sofisticadas damas hasta las prostitutas.
Tras su exhibición en Barcelona (hasta el 20 de enero), la exposición viajará a CaixaForum Madrid.



Jenny Saville, la verdadera víctima de la provocación de Banksy
11 de Octubre del 2018
La noche del viernes hubo una noticia más importante que la acción del grafitero: la pintora inglesa se convirtió en la artista viva más cara de la historia
El momento en el que el lienzo de Banksy se tritura. INSTAGRAM
Banksy no solo destruyó un cuadro, sino también la noche de gloria de Jenny Saville (Cambridge, 1970). El viernes Sotheby’s vendió Propped (Apoyada) por 10,8 millones de euros, el precio más alto jamás pagado (en subasta) por una artista viva. Los titulares no se los llevó tampoco David Teiger–fallecido en 2014, a los 85 años–, el sagaz consultor que logró amasar una extraordinaria colección, cuya venta se saldó en 41 millones de euros por el lote completo. Mientras la tasa de ventas de Sotheby’s fue del 81% y la de Christie’s (la noche anterior) del 85%, el fondo Teiger se vendió completo, entre ellos dos lienzos de Peter Doig.
'Propped', el cuadro de Saville vendido por 10,8 millones. Sotheby's
A pesar del récord histórico, la noche fue para Banksy, que lejos de destruir nada, creó una obra que ahora multiplica su valor. Lo que parecía un corte mangas del artista al mercado podría tener un efecto bumerán. Girl with Balloon fue acuchillada por una máquina similar a una trituradora de papel instalada en el interior del marco, ante la sorpresa de la audiencia. La repercusión del happening podría multiplicar su precio. La maniobra habría aumentado el valor de una obra que se adjudicó por 1,2 millones hasta duplicarlo, según varias publicaciones especializadas. El precio de salida fue de 300.000 euros.
Obra de Saville
Una joya de los Young British Artists
La puja por la obra de Saville se ganó por teléfono después de una intensa batalla a cinco bandas por “una de las obras maestras indiscutibles de los Young British Artists”, según Alex Braczik, responsable de arte contemporáneo europeo de Sotheby’s. La obra no se había vuelto a ver en público tras la mítica Sensation (1997, en la Royal Academy of Arts de Londres), la exposición fundacional de generación a partir de la colección de Charles Saatchi, y llegó a la casa de subastas con un precio de salida de 4,5 millones de euros.
Obra de Saville
Teiger adquirió la obra de Saville en 2004, en una transacción organizada por el galerista Larry Gagosian. El coleccionista, que solía vestir ropa deportiva muy colorida, ya para entonces había comprado importantes obras de Rothko, De Kooning y Diebenkorn, cuando comenzó a coleccionar arte estadounidense a principios de los años noventa.
Saville es conocida por sus desnudos femeninos gigantes, de mancha velazqueña rotunda, de cuerpos sin pasar por el ideal, lejos de la belleza convencional, de los prototipos y de las portadas, cerca de la carne que desborda, de los cuerpos monumentales y exagerados, en una figuración heredera de la tradición iniciada por Lucian Freud.
Obra de Saville
En 2003 hizo saltar por los aires toda esa placentera tradición con la muestra Migrantes, en Nueva York, donde incluyó imágenes sacadas de las fotografías de los maltratos cometidos en la cárcel de Abu Ghraib. Un trabajo agresivo en un mundo en el que se devoran las imágenes y se consumen experiencias. A fin de cuentas, el cuerpo de Cristo azotado y malherido es un elemento recurrente en la imaginería religiosa, objeto de adoración y piedad en el pasado. Saville hizo de esa violencia un fin en sí mismo.
Esa muestra fue un experimento pasajero, una locura de verano que se esfumó para regresar a la belleza, con una entrega que la pintora no había experimentado. Ella suele decir que su maternidad cambió su trabajo, que mira a sus hijos y acepta que la belleza haya entrado en su vida.
Obra de Saville
Lo que nunca ha variado en su trayectoria es la necesidad de enfrentarse al cuerpo humano, de retorcerlo, de descolocarlo sin separarse de la verdad. Se hizo famosa con estos cuerpos obesos, luego transitó por otros a punto de someterse a una cirugía plástica, siempre mujeres. Su pintura es una cirugía antiplástica, que aniquila la tiranía de los cuerpos abrillantados por el PhotoShop. Su trabajo es, sin duda, femenino y feminista, frío y tórrido. Sus mujeres no están pintadas por hombres.



Tamara de Lempicka, la mirada seductora de los felices años veinte
9 de Octubre del 2018
·       Las obras de esta Garbo art déco, idolatrada por Madonna, una de sus mejores coleccionistas, se exhiben en el Palacio de Gaviria de Madrid 
Tamara de Lempicka, retratada por Mario Camuzzi - COLECCIÓN PRIVADA
Hay artistas que acaban siendo devorados por sus personajes. Es el caso de Andy Warhol o de Frida Kahlo. En la exposición que consagra a esta última el Victoria & Albert Museum de Londres lo de menos es su pintura: se centra en el morbo de su enfermedad (se exhiben en vitrinas sus corsés y botas ortopédicas) y lo folclórico de su vestimenta. Con Tamara de Lempicka ocurre algo parecido. Salvo que en este caso fue ella misma quien lo propició. Políglota y cosmopolita, estaba obsesionada por controlar su imagen. Tamara Gurwik-Gorska creó a Tamara de Lempicka, una artista culta, femenina, andrógina, sensual, seductora, que posaba como las divas de Hollywood (es la Garbo art déco); icono de estilo y glamour en los felices años veinte. Para ello hizo gala de una estrategia de márketing que habría que estudiar en la Universidad. Pero su vida siempre estuvo envuelta en un halo de misterio: no se sabe si nació en Polonia o en Rusia. Debió ser entre 1895 y 1898. Se pasó la vida viajando de un país a otro, huyendo de los bolcheviques, de los comunistas, de los nazis...
A comienzos de los 70 el galerista francés Alain Blondel la rescató del olvido y, desde entonces, el mito no ha hecho más que crecer. Su cotización se ha disparado en el mercado, en gran parte porque es la artista fetiche de estrellas como Barbra Streisand, Jack Nicholson y, sobre todo, Madonna, su mayor admiradora, que atesora algunas de sus pinturas más famosas. De hecho, hay semejanzas entre estas rubias transgresoras: las dos emigraron en busca de éxito, fama y riqueza. Y ambas lo consiguieron. Madonna rindió homenaje a Lempicka en su Blonde Ambition Tour. 
«La bella Rafaela en verde», de Tamara de Lempicka - COLECCIÓN PRIVADA
Musa del cine y la moda
Musa eterna del cine y la moda, ni siquiera el empresario y coleccionista mexicano Carlos Slim ha podido resistirse a sus encantos y tiene obra suya. Casi toda está en manos de coleccionistas privados; hay muy pocas en museos. Y las que hay apenas se exhiben. Las exposiciones también se multiplican en todo el mundo. Hace una década hubo una en Vigo y hoy abre sus puertas otra en Madrid (hasta el 24 de febrero), concretamente en el Palacio de Gaviria, organizada por Arthemisia y que ha comisariado Gioia Mori, experta en la artista. 
«Las muchachas jóvenes», de Tamara de Lempicka- COLECCIÓN BERNYCE Y SAMUEL ADLER
Faltan sus cuadros más icónicos, como ese mítico «Autorretrato con Bugatti verde», en el que se retrata a lo Isadora Duncan, viajando en un descapotable con pañuelo al cuello. Tampoco está el célebre retrato de su primer marido, Tadeusz Lempicki (después se casaría con el barón Raoul Kuffner), ni los de algunas de sus amantes, como Marjorie Ferry, Suzy Solidor o la duquesa de la Salle. Sí hay alguno de su única hija, Kizette, y cuadros importantes como dos desnudos (pinta carnes lisas como cerámica) de la bella Rafaela –una modelo del Bois de Boulogne–, así como numerosos dibujos. Pero la gran virtud ha sido suplir esas ausencias envolviendo la muestra (se exhiben dos centenares de piezas cedidas por 40 prestadores) en una seductora atmósfera art déco: en estas salas palaciegas hay mobiliario, vestidos y complementos de los grandes diseñadores y suena música de la época. 
Epítome de la modernidad, nunca hubo nadie más moderna que ella. Vestía a la última (Madeleine Violet, Paul Poiret, Elsa Schiaparelli, Coco Chanel), siempre perfectamente maquillada. Su casa en la Rue Méchain de París –se recrea en la exposición– era modernísima. Por ella pasaron príncipes, aristócratas, gente del mundo del espectáculo... Creada por Mallet-Stevens, la decoró la hermana de Tamara, primera mujer polaca licenciada en arquitectura.
Un periodista de ABC, su cicerone en Madrid
Emancipada, independiente y sexualmente libre (nunca escondió su bisexualidad), la retratan como maniática, excéntrica, excesiva, tan fría como sus metalizadas pinturas. Cuentan que esta «belle de jour» solía protagonizar orgías y se escapaba a tugurios a orillas del Sena en busca de cabareteras y prostitutas. También frecuentaba a aristócratas lesbianas, a las que retrataba como amazonas. Tuvo sus escarceos con Gabriele d’Annunzio, quien le regaló un anillo con un topacio que llevaba siempre en su dedo. Paradojas de la vida, era un mujer muy religiosa: en sus últimos años pintó, además de flores y bodegones, monjas dolorosas. Pero es su época pictórica menos interesante.
En 1932 visitó España. En Madrid tuvo como cicerone de excepción al periodista deportivo de ABC Gil de Escalante. Por las mañanas la acompañaba al Museo del Prado (le gustaban El Greco y Goya; Velázquez no) y por las noches a los locales de moda. También viajaría a Toledo, Sevilla y Córdoba. Pintó un retrato de Santa Teresa en éxtasis, inspirado en la escultura de Bernini, que se exhibe en la muestra. Le apasionaba el Renacimiento italiano: Miguel Ángel, Botticelli... No fue convencional ni en su muerte. Falleció en Cuernavaca (México) en 1980. Quiso que esparcieran sus cenizas en el volcán Popocatépetl. Tan sencilla hasta el final.
Detalle del retrato que Tamara de Lempicka hizo al Rey Alfonso XIII - COLECCIÓN JEAN-CLAUDE DEWOLF
Aparece su retrato perdido de Alfonso XIII
Se sabía, por una carta de Tamara de Lempicka, que había pintado en Salsomaggiore Terme (Italia) en 1934 un retrato del Rey Alfonso XIII, quien posó para ella. La artista recordaba su incontenible locuacidad. Pero nadie sabía dónde estaba el retrato, pintado sobre una pequeña tabla adquirida en Venecia. Gioia Mori recordó un cuadro de Lempicka que vio en una exposición en Japón. El modelo se identificaba como el escritor Saint-John Perse. Resultó ser un retrato inacabado de Alfonso XIII. Su propietario es Jean-Claude Dewolf.
Natividad Pulido


Dimite el director del Museo Serralves tras censurar las obras de Mapplethorpe
25 de Septiembre del 2018
Entrada del Museo de Arte Contemporáneo de la Fundación Serralves. EFE/Archivo
El director artístico del Museo de Arte Contemporáneo de Serralves de Oporto, João Ribas, presentó su dimisión después de la polémica creada por la restricción a mayores de 18 años de una parte de la exposición del fotógrafo estadounidense Robert Mapplethorpe.
La dimisión, desvelada hoy por el propio Ribas en declaraciones al diario luso Público, se produce después de que la administración del museo decidiese restringir a mayores de edad una parte de la exhibición de Mapplethorpe que muestra fotografías con contenido sexual explícito.
El director del museo había asegurado antes de la inauguración que no habría "censura, obras tapadas, salas especiales o algún tipo de restricción por edades" en la exposición de Mapplethorpe (1946-1989), que incluye 170 obras del fotógrafo.
 Foto Internet
Entre ellas, hay imágenes de desnudos y de carácter sexual explícito, algunas de corte sadomasoquista, que han quedado vetadas a los menores de edad.
Tras la polémica, Ribas -director artístico desde el pasado enero- consideró que no tiene "condiciones para seguir al frente de la institución", por lo que decidió presentar su dimisión.
 Foto Internet
La exposición, inaugurada el pasado jueves, estará abierta al público hasta el próximo 6 de enero.
El Museo Serralves, situado en la ciudad norteña de Oporto, es una de las principales instituciones artísticas de Portugal y un referente del arte contemporáneo. 



 Fotos Internet



París se tiñe del azul y rosa de Picasso 
20 de Septiembre del 2018
El Museo de Orsay reivindica la obra más temprana del pintor en la mayor antológica de los últimos 20 años sobre la etapa previa al cubismo
Al principio de la muestra, Picasso tiene 19 años. El joven prodigio de la pintura acaba de desembarcar en París para participar en la Exposición Universal de 1900, habiendo sido escogido como representante del arte español. Supondrá su primera toma de contacto con la efervescencia de las vanguardias en la capital francesa y un preludio a los seis años que pasará viajando sin cesar entre París y Barcelona, forjándose una identidad como artista a la que se mantendrá fiel hasta el final de su vida. Es lo que defiende Picasso, azul y rosa, la gran exposición de cerca de 300 obras que el Museo de Orsay inaugura en París. Hasta el 6 de enero, la muestra propone una relectura y una rehabilitación de su etapa anterior al cubismo, siempre considerada la más accesible y consensual, aunque Picasso ya renegase entonces del academicismo con todas sus fuerzas y demostrase una voluntad feroz de inscribirse en la modernidad.
Vista de acceso a la exposición “Azul y rosa”. Museo Orsay. Paris
'Mujer con peine' (1906) de Pablo Picasso. EL PAÍS
Picasso (Málaga, 1881- Mougins, 1973) vuelve al lugar donde llegó. El museo parisino, que fue estación de tren mucho antes que pinacoteca, fue el sitio donde el pintor se apeó de su vagón al llegar a la capital francesa. “Por esa razón anecdótica, resultaba el lugar perfecto para organizar la exposición”, señala el comisario general de la muestra, Laurent Le Bon, director del Museo Picasso de París, que firma su primera colaboración de envergadura con el de Orsay. Está claro que no es la única: que el lugar esté especializado en exponer el arte situado entre 1848 y 1914 refuerza todavía más su idoneidad. “Durante los periodos azul y rosa, Picasso logra pasar del siglo XIX al siglo XX”, explica Le Bon. El malagueño es el eslabón perdido en esa cadena evolutiva. La exposición lo demuestra en una de las primeras salas gracias a una hábil decisión escenográfica. De cara, el visitante se enfrenta a Mujer en azul (1901), retrato prestado por el Reina Sofía que inmortaliza a una dama de vestimenta ampulosa. A sus espaldas, una pared perforada permite percibir, algunas salas más allá, La vida (1903), óleo metafísico en el que Picasso condensa las edades de la existencia y resume su investigación plástica de todo el periodo azul. “El primero es, en cierta manera, un cuadro decimonónico. El segundo es moderno en su tratamiento de la figura humana y en su carga alegórica”, analiza Le Bon.
La habitación azul. 1901
La exposición parisina es la mayor dedicada al periodo precubista desde 1997, cuando se celebró otra de tamaño y préstamos similares en la National Gallery de Washington. Esta vez, la cuestión cromática ocupa un lugar central. En la primera página del catálogo, aparecen muestras de todos los azules y rosas que Picasso utilizó durante ese lustro, una paleta poco habitual en los cuadros postimpresionistas de autores como Van Gogh y Toulouse-Lautrec, que tanto impactaron al joven pintor. “Fue al pensar que Carlos Casagemas estaba muerto cuando me puse a pintar de azul”, confesaría Picasso al historiador Pierre Daix, en alusión al suicidio de su gran amigo. Por otra parte, el rosa irrumpió en sus lienzos cuando el pintor descubrió a una troupe circense al pie de la colina de Montmartre.
Sin embargo, en los pasillos de esta muestra, la tradicional asociación del azul con la melancolía y del rosa con la pulsión de vida no resulta especialmente evidente. Existen en sus lienzos añiles vivaces y también lavandas funestos. “A veces hay azul en el rosa y rosa en el azul. En realidad, pese a la versión que se ha dado, no son etapas uniformes”, confirma Le Bon. No debe de ser casualidad que, en la primera retrospectiva protagonizada por Picasso, celebrada en la galería Georges Petit en 1932, el artista colgase cuadros de ambos periodos en una misma pared. “Entendió que su obra era un todo, pese a que los demás quisieran clasificarla en categorías distintas”, apunta el comisario. La exposición recrea, desde su segunda sala, ese desorden conceptual, mezclando los autorretratos que firmó en 1901 y en 1906, y arrimando El abrazo, pastel del periodo azul, a Los adolescentes, perteneciente al rosa. El resto de la muestra se inscribe, en cambio, en una cronología tal vez demasiado obediente.
El abrazo.1903
La muestra se cierra con el abandono gradual del rosa, tras dos años experimentando con él, y la transición al color ocre durante su estancia en Gósol, la localidad ilerdense en la que Picasso volvería a alterar su estilo y su paleta. El pintor decidió experimentar con volúmenes poliédricos, similares a los que Cézanne utilizaba para pintar sus paisajes. Sin embargo, el malagueño los aplicó al rostro humano, influido por el descubrimiento de la escultura romana y del arte íbero en una exposición en el Louvre. A lo largo del año 1906, lienzos como Los dos hermanos y Muchacho con caballo abrirán paso a retratos 
Dos desnudos. 1907
femeninos como El peinado o Dos desnudos. Unos meses después, ya en 1907, Picasso firmará Las señoritas de Avignon y empezará así la aventura del cubismo. “En ese corto periodo de seis años, Picasso descubre lo que será su característica principal como pintor: una reinvención permanente”, concluye Le Bon. Al final de la exposición, Picasso tiene 25 años. La pintura ha cambiado con él. Su arte nunca dejará de hacerlo. 
Préstamos de excepción
La vida (1903), obra maestra del joven Picasso, es uno de los grandes préstamos obtenidos por esta exposición, a la que llega desde la colección permanente del Museo de Arte de Cleveland. Hay unos 40 más, algunos tan importantes como La acróbata de la bola (1905), procedente del Pushkin de Moscú, que lo ha cedido en contadas ocasiones –se pudo ver en el Prado en 2011–, o Joven con una cesta de flores (1905), prestado por la colección Rockefeller.
Joven con una cesta de flores
La Tate Modern ha prestado Mujer con camisa (1905) y la National Gallery de Washington ha mandado Mujer con abanico (1905), aunque no La familia de los saltimbanquis, que no es prestable por decisión del coleccionista que la cedió a ese museo. Tampoco está El viejo guitarrista ciego, expuesto en Chicago y demasiado frágil para cruzar el océano. Entre los principales prestatarios de la muestra también se encuentra el Museu Picasso de Barcelona. A través de un acuerdo firmado con el de Orsay para el intercambio de obras, ha mandado a París distintos paisajes de los tejados barceloneses o el retrato picassiano de Benedetta Bianco, además de los dibujos en que retrató a algunos de sus contemporáneos, como Casas o Rusiñol.


Masturbaciones, felaciones y sexo anal en la calle. Una muestra impulsada por la Generalitat Valenciana.
17 de Septiembre del 2018
Unas esculturas metálicas con escenas sexuales explícitas desatan la polémica en Valencia
Esculturas metálicas de reminiscencia griega con escenas sexuales muy detalladas, del artista alcoyano Antoni Miró, inundan la Marina de Valencia sin escapar de la polémica entre los que ensalzan la exposición por tratar el sexo con naturalidad y los que la consideran demasiado explícita para un espacio público de ambiente familiar.
Junto al emblemático edificio Veles e Vents y entre el agua y la antigua base del Alinghi, una hilera de más de una docena planchas metálizas de gran tamaño -tanto la figura como su molde- evocan desde este fin de semana el arte griego con volúmenes en los que se distinguen penes, senos o genitales femeninos y que representan escenas en plena masturbación, a punto de realizar una penetración o una felación o practicar sexo anal.
Se trata la exposición impulsada por Presidencia de la Generalitat y la Conselleria de Cultura con la que se va a inaugurar "La base", el nuevo espacio creativo y cultural en la que era la sede del equipo suizo de la Copa del América de vela.
Imagen de una de las esculturas - EFE
Fernando Castro, el comisario de la exposición de las esculturas del artista Antoni Miró ha mostrado su sorpresa por la polémica sobre estas piezas que recrean el arte clásico y ha sostenido que "parece que preocupa más el erotismo" que la corrupción o el terrorismo.
Paseando a pie, en bicicleta o patines, valencianos y turistas que pasaban este lunes por la zona han descubierto la muestra y algunos, escandalizados, han criticado que es demasiado explícita y debería estar en un sitio donde no pasen tantos niños y, otros, encantados, han defendido que es simplemente arte y representa la naturaleza y el cuerpo humano.
Incluso los hay que no han podido esconder una sonrisa al encontrar en su paseo las esculturas eróticas de Miró o quien, sin dejar de pedalear, ha sacado la cámara para inmortalizar algunas de las piezas de la muestra.
Juliana, una mujer medio argentina medio italiana que iba en bicicleta con su hijo pequeño, ha reconocido a EFE que la muestra le "gusta" porque es algo "muy natural, que sucede en la vida y es nuestro cuerpo; representa lo que somos" y ha señalado que su hijo "miraba con atención" y seguro que luego le iba a preguntar.
Imagen de una de las esculturas - EFE
Sin embargo, para Vicente, un hombre mayor que había salido a correr un rato, las esculturas de Miró podrían ser adecuadas para la gente joven pero para una persona de su edad son "una guarrería" y "un escándalo" y ha sostenido que eso no es arte.
Antonio ya sabía de la existencia de las esculturas "llamativas" y ha decidido acercarse a ver unas obras que, a su entender, "no es un arte para colocar en la calle" y es "fuerte ponerlas a la vista de los niños".
Sin embargo, a Adolfo, un hombre también mayor, las escultura le gustan y no cree que haya "ningún problema" en ver este tipo de piezas, incluso para los niños porque "se harán mayores y lo tendrán que ver".
Para Ángela, una italiana que no paraba de hacer fotos a todas y cada una de las esculturas, la exposición es una "maravilla" que recrea "la historia de los etruscos y griegos", que por ser ella de la Toscana conoce bien, y no entiende las críticas por ser sexo explícito: "Para los paganos el sexo era el mejor modo para llegar a Dios".
Toni lo ve un "poco obsceno para la zona turística en la que está" y hubiera preferido que estuviera en un espacio cerrado y Mila cree que es "una zona con mucho niño, que va a preguntar mucho" y aunque ve "bien hablar de sexo", a su juicio, "es demasiado explícito para que lo vean los niños".
Imagen de una de las esculturas - EFE
Carolina y Carmen estaban paseando con Joel dormido en el carrito y si bien para la primera había que ver la exposición con "naturalidad" y ha recordado que "vienen del arte griego" y entonces no tenían "tanto pudor", a la segunda le parece "un poquito explícito, por los niños".
Preguntado sobre esta polémica, el alcalde de Valencia, Joan Ribó, ha asegurado que la Marina tiene "libertad de acción" y el Ayuntamiento "respeta su funcionamiento" y "no" tiene "nada que decir" y ha apuntado que para algunos "puede ser discutible y para otros es una cuestión normalizada" y que figuras de este tipo abundan en museos de Italia y otros lugares y "no pasa nada".


Es Rubens vs Facebook una lucha por la desnudez artística
28 de Julio del 2018
Bruselas (AP)
Durante cuatro siglos, los opulentos y exuberantes desnudos de Peter Paul Rubens han sido conocidos por impactar y deleitarse a veces en igual medida. Y ahora de alguna manera, incluso en 2018, sus pinturas barrocas siguen sacudiendo Internet.
En esta foto tomada el jueves, 26 de julio de 2018, los visitantes miran la pintura  "Adán y Eva " por el maestro flamenco Peter Paul Rubens en el Rubenshouse .
Los museos belgas se están uniendo en protesta contra Facebook, ya que no pueden promover los maestros flamencos, incluyendo Rubens a voluntad por la caída de la falta de las reglas de contenido para adultos de los medios sociales y la censura automática.
 "los pechos desnudos y las nalgas pintadas por nuestro artista son considerados por usted para ser inapropiados. Hemos notado que Facebook rechaza constantemente las obras de arte de nuestro querido Peter Paul Rubens,  "más de una docena de oficiales de arte belgas más importantes escribieron al CEO de Facebook, Mark Zuckerberg.
La visita a la Junta de turismo de Flandes incluso produjo un simulacro de video de noticias donde los oficiales de seguridad impiden a los visitantes ver la desnudez en el Museo de Rubens House, uno incluso extendiendo sus brazos delante de la pintura de Adán y Eva, donde las figuras bíblicas están cubiertas sólo por el proverbial hoja de Parra. En cambio, los desvían a otras pinturas donde todo el mundo está bien vestido.
Punto hecho, esperemos.
"el veinte por ciento de los mensajes (Facebook) que dedicamos a los maestros flamencos no se pudo mostrar a nuestra audiencia, nuestra audiencia cultural en todo el mundo, " dijo la portavoz tama d'Haen de visitar Flandes.
 "es realmente vergonzoso para visitar Flandes que no podemos mostrar uno de nuestros principales activos para el mundo. Es por eso que se nos ocurrió la idea de un video,  "dijo d'Haen.
Facebook dice que entiende los temas a mano. Incluso si permite que se publiquen pinturas como las de Rubens, tiene reglas más restrictivas cuando se trata de publicidad que  "no debe contener contenido para adultos. Esto incluye desnudez, representaciones de personas en posiciones explícitas o sugestivas, o actividades que son excesivamente sugestivas o sexualmente provocativas.  "
Las reglas van a decir que incluye  "desnudez o desnudez implícita, aunque sea artística o educativa en la naturaleza. "
Y ahí es donde Rubens y otros maestros son atrapados en el acto.
D'Haen dijo que quieren Facebook "hacer una diferencia entre la desnudez en general, la desnudez pornográfica, que por supuesto no se permite en su plataforma, y la desnudez que es parte de muchas pinturas que cuelgan en Flandes y en todo el mundo. " D'Haen dijo que nunca se quejas de los visitantes del Museo que se sienten sorprendidos cuando se acercan cara a cara con la desnudez.
Dijo que ambas partes ya han acordado una reunión para debatirla más detalladamente. Facebook escribió en una declaración a la Associated Press el viernes que  "como parte de un proceso más largo y continuo de revisión, queremos asegurarnos de que los museos y otras instituciones son capaces de compartir algunas de sus pinturas más icónicas. "
 "estamos así actualmente revisando nuestro enfoque de la desnudez en las pinturas en los anuncios en Facebook, " dijo la declaración.
“Las tres gracias”
La censura no fue desconocida para Rubens. Después de todo, la iglesia católica romana en su tiempo ya le pidió que pintara paños sobre partes del cuerpo de sus figuras de Venus, aunque prefiriese el concurso natural del músculo, la piel
Por la Royal Air Force casero, Associated Press


 Un Desnudo de Modigliani se convierte en uno de los cuadros más caros de la historia de subastas
27 de Mayo del 2018
·       Un desnudo del controvertido artista italiano Amadeo Modigliani se ha convertido en el de las obras de arte más caras jamás vendidas en una subasta.
Nu Couché (sur le Côté gauche)
La pintura 1917  "Nu Couché (sur le Côté gauche), " que representa una figura femenina desnuda en reposo, vendido por $157,2 millones en Sotheby's New York lunes por la noche, el precio más alto de subasta en la historia del establecimiento.
Mientras que la venta se quedó lejos del récord de $450 millones para una pintura en subasta, establecido por Leonardo da Vinci  "Salvator Mundi " en 2017, sólo superó las estimaciones iniciales. Antes de la venta, Sotheby's había pronosticado pujas superiores a $150 millones, un nuevo punto de referencia para la estimación más alta de pre-subasta ofrecida para una obra de arte.
La polémica pintura "Nu Couché" de Modigliani rompe récord de la subasta
La estimación de récord anterior de $140 millones fue establecida por Christie en 2015 para Pablo Picasso  "Les Femmes d'Alger (versión ' O '), " que se vendio por $179,4 millones.
Parte de sotheby's impresionista & Modern Art venta por la noche,  "Nu Couché (sur le Côté gauche), " fue para  "casi seis veces el último precio de compra de la pintura en 2003, " de acuerdo con la cuenta de la casa de subastas verificado Twitter.

Nu Couché
El Modigliani más caro es otro de los desnudos del pintor,  "Nu Couché " (1917-18), que fue comprado por el multimillonario Chino Liu Yiqian por $170,4 millones en 2015. Ambas obras forman parte de una serie de 22 desnudos reclinables pintados entre 1916 y 1919, de los cuales sólo nueve permanecen en propiedad privada.
Una rara pintura de Vinci rompe el récord mundial con $450 millones venta
Los desnudos, en particular los que figuran en una exposición de 1917 en París, agitaron una controversia significativa cuando fueron desvelados por primera vez. El infame show—la única exposición individual de la obra de Modigliani que se llevó a cabo durante su vida—fue supuestamente cerrada en cuestión de horas, ya que las obras de arte eran consideradas obscenas por la policía francesa.
El coleccionista de arte real que formó el sabor de una nación
Otras pinturas de la serie también han atraído grandes sumas.  "Desnudo sentado en un diván (la mujer romana hermosa) " vendido por $69 millones en Sotheby's Nueva York en 2010.
Aparte del Modigliani Nude, la venta del lunes en Sotheby's ofreció una serie de otras obras de arte de alto perfil. Otros grandes lotes de venta incluyeron "Le Repos, " de Picasso que se vendió por $36,9 millones y Claude Monet  "Matinée sur la Seine, " que fue por $20,6 millones.
Crédito: cortesía de sotheby's
Escrito por Oscar Holland, CNN


Facebook censura ‘La Libertad guiando al pueblo’ por mostrar un pecho
20  de Marzo del 2018
*   La compañía de Mark Zuckerberg pide perdón por este "error" un mes después y afirma tiene "perfectamente cabida" en la red social
Anuncio de la obra 'Disparos en la calle Saint-Roch' censurado por Facebook.
A Facebook no le gusta el cuadro más famoso de Eugène Delacroix, La Libertad guiando al pueblo, que simboliza el triunfo de la revolución del pueblo frente al Antiguo Régimen y que Francia lució durante años en sus billetes de 100 francos. En cumplimiento de sus estrictas normas en relación con el sexo y la pornografía, la red social censuró hace justo un mes la conocidísima obra, que se expone en el Museo del Louvre de París, en la que una mujer con los pechos desnudos enarbola una bandera francesa. Este domingo, Facebook reconoció haber cometido un error.
"La obra 'La Libertad guiando al pueblo' tiene perfectamente cabida en Facebook y se ajusta a nuestras reglas publicitarias", ha declarado la compañía de Mark Zuckerberg en un comunicado. "Para proteger la integridad de nuestro servicio, comprobamos millones de imágenes publicitarias cada semana y a veces cometemos errores. Pedimos perdón por este error al usuario afectado", ha añadido.
Jocelyn Fiorina, un director de teatro francés, utilizó el célebre cuadro para promocionar su obra Disparos en la calle Saint-Roch, estrenada en París. "Un cuarto de hora después del lanzamiento de la publicidad, la administración [de la red social] bloqueó nuestra difusión asegurando que no se podía publicar una imagen de desnudo", declaró Fiorina a la AFP.
Facebook censura
Tras el bloqueo de su primera publicación, Fiorina difundió una nueva publicidad con el mismo cuadro al que añadió el rótulo "censurado por Facebook" para tapar los pechos de la mujer. Esa segunda imagen no fue bloqueada. En el post, se reía de los censores y acusaba a Facebook de estar "obsesionado", de ser "reincidente" y de "estar del lado de las mentes retorcidas".
"Cuando apelé esta absurda decisión, los representantes de la agencia publicitaria de Facebook asumieron esta censura y dijeron que, incluso en una pintura del siglo XIX, cualquier desnudez es inadmisible... ", explicó el directo.
En marzo, el director ya intentó utilizar el célebre cuadro para promocionar la obra de teatro, pero no pasó la censura. "En aquel momento contacté con los moderadores, que se mostraron inflexibles y aseguraron que, incluso en un cuadro del siglo XIX, no era aceptable", recuerda. "Facebook ve en Marianne un 'producto sexual', fraseología digna de los más grandes oscurantistas", se quejó entonces.
Facebook suscita a menudo críticas por los contenidos cuya difusión no autoriza y no es la primera vez que retira una obra de arte. La justicia francesa desestimó el jueves la demanda de un internauta que reprochaba a la red social haber cerrado su cuenta por publicar una foto del cuadro El origen del mundo, de Gustave Courbet, que representa un sexo femenino. El tribunal reconoció sin embargo "una falta de Facebook", que ejerció "su derecho de anulación sin preaviso razonable" y "sin precisar los motivos de esa desactivación" de cuenta.
Una usuaria italiana, Laura Ghianda, denunció a finales de diciembre que los administradores de la red social habían censurado una publicación en su muro con la foto de la Venus de Willendorf, escultura paleolítica datada entre el 25.000 y el 28.000 a.c. Facebook, al igual que ahora, también pidió disculpas. 
"Nuestra política de publicaciones no permite los desnudos pero tenemos una excepción con las estatuas. Por lo tanto, el post con la imagen de la Venus debería haber sido aprobado. Pedimos disculpas por el error y le hemos hecho saber al usuario que aprobamos su post", explicó un portavoz de Facebook a EL PAÍS.


El Picasso más erótico se exhibe en París
1 de Diciembre del 2017
·       El Museo Picasso de la capital francesa revisa la obra del genio a través de una exposición consagrada al año 1932
Maya Picasso, hija de Pablo Picasso, durante la inauguración de la muestra «Picasso 1932. Año erótico» - REUTERS
A través de más de un centenar de cuadros, numerosos dibujos y cuadernos muy íntimos, la exposición «Picasso 1932. Año erótico», en el Museo Picasso de París, propone revisar la obra del genio a través de ese año «bisagra», cuando la contemplación de los cuerpos desnudos, el suyo y el de mujeres reales e imaginarias, se convierte en «origen del mundo».
Laurence Madeline y Virginie Perdrisot, comisarias de la exposición, razonan de este modo el puesto central de esa fecha en la evolución de la creación picassiana: «La convulsión de la belleza, provocada por la “desinhibición” surrealista, era sensible desde 1925, pero se “acelera” desde 1932. El erotismo, presente del principio al fin en la obra de Picasso, cobra una dimensión capital. Los mitos clásicos serán “revisitados” de manera permanente y definitiva. Los grandes maestros renacentistas y barrocos serán “releídos”. El “diálogo” con Matisse y algunos temas clásicos, como la crucifixión, darán frutos excepcionales…». Entre esas perspectivas, el puesto central del erotismo más crudo tendrá un papel capital, que Laurence Madeline explica de este modo: «En algunas obras de este año, como “El sueño”, la mujer soñadora o dormida se transforma en un tema central. La ósmosis entre la sexualidad y la creatividad, el acto sexual y el acto de la creación serán metáforas intercambiables».
Dimensiones sublimes
Esas «metáforas» tienen en la obra de Picasso dimensiones sublimes y dimensiones obscenas. «El sueño» y otras obras mayores son iluminaciones entre místicas y carnales. La exposición presenta por vez primera cuadernos íntimos de otra naturaleza. En la intimidad más inflamable, Picasso no duda en «imaginar» su propio falo convertido en algo así como un «pincel» que «dibuja», erguido, iluminaciones obscenas de cierta crudeza.
No duda en «imaginar» su propio falo convertido en un «pincel» que «dibuja» iluminaciones obscenas de cierta crudeza
El cuerpo desnudo de la mujer tiene un puesto evidentemente central en toda la obra de Picasso, desde su adolescencia a la madurez definitiva. El artista se percibe a sí mismo, durante toda su vida, como un contemplador no siempre abnegado de la belleza femenina y como un «sátiro» corriendo tras incontables «ninfas» en el bosque apenas umbrío de sus años finales. A juicio de las comisarias de esta exposición, 1932 fue una suerte de «año de gracia»: el Picasso de la primera madurez (hacia los 50 años) abre las puertas a otros Picassos no menos juveniles.
La «desinhibición» de los años 20 y 30 culminará con algunas obras muy íntimas, como el Minotauro que «come» la intimidad más íntima de Dora Maar, abiertamente complacida. Los sueños picassianos de 1932, en las postrimerías del cubismo y un nuevo descubrimiento del Mediterráneo (tras su viaje a Roma y su vuelta muy provisional a una Barcelona «noucentista»), abren las puertas de los campos roturados por el Picasso instalando en la Costa Azul, años más tarde.
Quizá por vez primera, se consagra una sola exposición «monográfica» a un solo año de la obra de un creador, 1932. No todo fue erotismo, aquel año. Picasso también comenzó a trabajar y explorar el tema de la crucifixión, entre otros. En septiembre de 1930, Picasso visitó Estrasburgo y Colmar, descubriendo el retablo de Grünewald, que una importancia tan crucial tendría en la génesis de las crucifixiones picassianas, tan indispensables para comprender el Guernica. Erotismo y fulgor de la carne, sacrificio y tragedia histórica. En esas estamos. Hoy como ayer.
JUAN PEDRO QUIÑONERO
Corresponsal en París


Londres se rinde ante Modigliani, el maestro de los desnudos
27 de Noviembre del 2017
La Tate Modern reúne lo mejor de su producción en una exposición de más de un centenar de obras que resumen la intensidad de su vida y su pintura
En el ocaso de su corta vida, cuando alcanzaba cierta cota de reconocimiento, sus mecenas y la familia de su última mujer trataron de apartarle de la autodestrucción a la que iba encaminado. Enfermo de tuberculosis, adicto a las juergas y mujeriego como el que más, a Modigliani le duró esa vida sana apenas un año. Fue el tiempo que pasó fuera de París, durante la etapa más cruenta de la Primera Guerra Mundial. Al sur de Francia su trazo se volvió más suave y los colores mediterráneos inundaron su paleta.
Una mujer posa junto a uno los desnudos presentes en la exposición de Modigliani en la Tate Modern - EFE
Eso sí, nunca perdió su estilo propio, tan reconocible que cualquiera a simple vista puede identificar sus obras. Hecho de figuras esquemáticas, los colores cálidos, el dibujo remarcado, los retratos, los desnudos o los ojos achinados. Toda su obra, dividido en los diferentes momentos de su vida creativa, es lo que se puede ver en la exposición que la Tate Modern de Londres abrirá mañana al público y que supone la mayor retrospectiva de este artista en suelo británico hasta la fecha.
En estado puro
Modigliani en estado puro, más de 100 obras del maestro italiano, uno de los artistas más importantes del siglo XX, que abandonó muy joven su país para recalar en París, donde desarrolló unas dotes que le lanzaron a la fama definitiva pocos años después de su muerte. No en vano, uno de sus cuadros alcanzó en 2015 la cifra de 150 millones de euros en una subasta.
Judio, nacido en Livorno el 12 de julio de 1884 decide dedicarse al arte y viaja a Florencia todavía de adolescente para desarrollar su pasión. Pero no comienza su andadura como pintor hasta que llega a la capital francesa, a un barrio repleto de pintores, poetas y artistas, con 21 años, tímido, bien vestido, con un poco de dinero en el bolsillo que le había dado su madre.
Su evolución se puede apreciar en una muestra en la que llama la atención su estilo inconfundible que le convirtió en un pionero en la época de las vanguardias, marcada por grandes movimientos artísticos que se imponían entonces como ley, con manifiestos y banderías, como el surrealismo o el cubismo. Maravillado por Cezanne, el pintor italiano tejió su propio legado, aunque se viera rodeado de otros maestros como los españoles Juan Gris o el propio Pablo Picasso.
Modigliani nunca negó su fascinación por el malagueño. Según sus propias palabras, «Picasso iba 10 años por delante del resto» e incluso le retrató en una ocasión. Este cuadro se puede ver también en esta exposición.
Escultor

Pero un artista con tanta personalidad nunca se vio tentado por seguir su estela, toda vez que el italiano ya había labrado la suya e incluso experimentó en otros géneros, como la época en la que se manifiesta como consumado escultor durante un par de años. Entre 1910 y 1912, su obra gira en torno a esta disciplina y en la muestra de la Tate Modern se pueden observar varios de los bustos de mujeres que modeló. Sin embargo, abandonó pronto esta etapa, por varios motivos. Los principales: el alto coste de los materiales y el deterioro que estaba sufriendo por su enfermedad.
La tuberculosis le fue diagnosticada muy pronto, en plena juventud, cuando apenas tenía 16 años y aún se encontraba en Italia estudiando arte antes de emigrar definitivamente a París. Le acabó matando a los 35 años de edad en un momento de madurez en su creación pictórica y cuando sus cuadros se cotizaban más en la capital francesa, epicentro en esos momentos (año 1920) de la vanguardia en Europa.
En su última fase, representada también en esta muestra, vuelven de nuevo a predominar los retratos de personas cercanas en su vida a los que incluso pinta en varias ocasiones y a verse de nuevo influenciado por Cezanne cerrando así el círculo. No deja de ser prolífico a pesar de su enfermedad y, por ejemplo, dedica los últimos meses de su vida a pintar a su última mujer, Jeanne Hébuterne, con la que tiene un hijo y que estaba embarazada justo en el momento de la muerte del pintor. Como se recuerda, ella no lo pudo soportar y terminó, de forma dramática, con su suicidio dos días después.
Los desnudos
Otra de las partes fundamentales de esta muestra es su formato de realidad virtual. El visitante podrá sumergirse en la vida del maestro italiano gracias a esta tecnología. Mediante ella se visitará el estudio donde Modigliani trabajó y vivió la mayor parte de su vida en París.
Aunque gran parte de la exposición, por supuesto, se centra en sus cuadros más conocidos, los desnudos de las mujeres que posaban para él a cambio de unos 5 francos que su mecenas le proporcionaba. Son doce lienzos, provenientes tanto de colecciones privadas como de otros museos de todo el mundo. Estos desnudos son sus obras más significativas y su trabajo más provocativo. Los pintaba para compradores masculinos y la sensualidad que desprenden sus figuras representan los sugerentes cambios en la vida de las jóvenes a las que retrata. Casi todas eran modelos, aunque también utiliza a algunas de sus amantes.
Estas representaciones tan explícitas demuestran que fue una de las figuras más controvertidas de su época. La policía arruinó la única exposición en solitario que llevó a cabo en París en 1917, en la galería Berthe Weill, precisamente por esto. Consideraron sus lienzos demasiado provocativos.
Y es que Modigliani ha pasado a la historia tanto por sus pinturas de mujeres de cuello rosa e infinito como por las amantes, que fueron tantas como sus borracheras. Su vida de bohemio era conocida en el Montpornasse y en Mortmartre, los dos barrios de moda en el París de la época, donde los artistas vivían y se reunían en busca de la inspiración. Allí fue feliz Modigliani.
IVÁN ALONSO
@ABC_CulturaLondres2



La Venus de Milo cambia de sexo: escultura falseada
19 de Mayo del 2017
Lo nunca visto: embarazadas, niños obesos, hermafroditas, viejos, celulitis, muertos… Tras ser expulsada del arte, la realidad es la protagonista de la exposición de Mateo Maté, que altera esculturas clásicas con leves toques. ¿Es la primera exposición populista?
Venus de Medici (hermafrodita)
Estamos curados de espanto, ¿cómo podemos curarnos de eso? ¿Cómo puede el arte superar el impacto de First Dates? Una vez el espectador ha perdido todos sus afectos y nada le toca por el exceso de visibilidad, cómo puede el arte, acorralado por la obscenidad de la realidad, recuperar su lugar en este mundo de pornobostezo. Una Venus de Milo con pene y, de repente, amanece. Un Discóbolo negro y el amor de Hitler por la escultura griega queda aguado. Para Mateo Maté (Madrid, 1964) derrotar a la asepsia que nos cura de espanto es un juego y el mayor de los retos de cualquier artista.
Mateo Maté mira el Discóbolo que ha envejecido 40 años. Moeh Atitar
En la Sala Alcalá 31, de la Comunidad de Madrid, inaugura Canon (hasta el 23 de julio), una exposición que pretende acabar con el canon. Para lograrlo ha contado con la inestimable ayuda de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. De las cuevas de los académicos han salido los moldes -que se conservan como las joyas de la Corona, entregados en tiempos de los viajes de Velázquez- para hacer las copias en escayola de 15 esculturas que falsean el canon. Es un recorrido laberíntico, marcado por catenarias, que dirigen al espectador por el nuevo relato de la Historia del Arte y la Moral.
Míralo. Por fin se ha convertido en la mujer que siempre quiso ser y que espero durante 2.000 años. Ahora es una mujer bellísima
Maté no ha respetado ni los penes. Aquellos atributos masculinos que los griegos jibarizaron para sobrevivir a los siglos y siglos de censura -desde la Inquisición católica a Mark Zuckerberg-, gracias a un tamaño invisible, crecen hasta normalizarse. Hasta ruborizar. Porque la normalidad escandaliza: “Míralo. Por fin se ha convertido en la mujer que siempre quiso ser y que espero durante 2.000 años. Ahora es una mujer bellísima”, explica el artista a los pies de Apolina, a la que ha cambiado de sexo a partir de la copia de una obra romana, Apolino, quizá a su vez copiada de una escultura de Praxíteles (siglo IV a.C.).
La venus hermafrodita de Mateo Maté.
Todo lo políticamente modélico ha sido sustituido por lo políticamente correcto: machismo, sexismo, homofobia y racismo han sido expulsados de la sala. Ahora la escultura se parece más a la vida, a la realidad. A First Dates. Ahora, las esculturas son viejas, fofas y tienen celulitis. “Ante la ley y el orden del poder, la creatividad y libertad de la vida”, asegura Maté a EL ESPAÑOL su propósito con este recorrido.
Abajo los tabúes
Si Apolino se ha convertido en Apolina, la Venus de Médici es hermafrodita. Luce sus pechos redondos y una pelvis de la que cuelga un aparato reproductor masculino. Efectivamente, es la exposición que no soportarían las organizaciones que defienden que las manzanas son manzanas y las peras son peras. De hecho, Maté presenta también una delicada intervención en el Niño de la espina, a partir de la copia del Spinario, obra romana en bronce, de la primera mitad del siglo I a.C., y conservada en los Museos Capitolinos (Roma). Aquí es Niña de la espina.
El artista junto a la Niña de la espina. Moeh Atitar
Le ha bastado con añadir materia a sus pechos para cambiarlo de sexo: su rostro se mantenía en la dulce ambigüedad que desarticula el integrismo de las etiquetas. No es una venganza contra el canon que asfixia, lo es también contra los bárbaros que piensan que destruyendo las imágenes las harán desaparecer. Maté demuestra que, en sus objetivos propagandísticos del terror islamista, habría sido mucho más poderoso alterarlas.
El poder de los artistas es trabajar con la iconografía para despertar las sospechas o sembrarlas en los demás, y mostrar que las cosas no son tal y como te las venden
“Mi trabajo es compartir mis sospechas. El poder de los artistas es trabajar con la iconografía para despertar las sospechas o sembrarlas en los demás, y mostrar que las cosas no son tal y como te las venden”, dice. “Por eso quien vea estas imágenes nuevas no le va a quedar más remedio que asumirlas y relacionarlas con las originales cada vez que las vea. Un artista debe hacerse un hueco en la mente de los demás. Eso es un éxito”. Y hacerlo con sosiego, sin violencia. A pesar de las figuras decapitadas de Aristóteles y Menandro, del Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Viva imagen de cómo valoramos la filosofía. 
Arte populista
Canon no es un mapa ni un laberinto de la cultura, la muerte y la religión. Es un cortocircuito contra el fanatismo que acaba con los iconos y hunde el canon, sin vociferar, sin ofender, sin agredir. Eso sí, marca de la casa: sobredosis de ironía. “Con 30 gramos me ha bastado para cambiar el sentido de algunas esculturas”, dice. Como los labios y la nariz del Discóbolo de raza negra adorado por Hitler. Mateo ha contado con la ayuda de los maestros formadores de la Academia y ha pasado meses aprendiendo a modelar. Sus virtudes artísticas siempre han partido del mundo de las ideas.
Como es habitual en su trayectoria de más de una década, Canon también es un cuestionamiento del poder y de sus herramientas de propaganda. En este caso, el arte (político). “Parece muy antiguo, pero sigue estando muy presente en la publicidad. Porque trata de colar modelos como lo hacían los griegos y romanos. Con este trabajo juzgo cómo los poderes usan el arte para establecer el orden y las estructuras de poder”, cuenta junto a la Venus de Esquilo, una copia de una escultura de mármol romana, conservada en los Museos Capitolinos. Aquí está embarazada.
Lo jamás visto: embarazadas, niños obesos, hermafroditas, viejos, celulitis, muertos… La realidad que ha sido expulsada del arte. La mayoría. Podríamos considerarla la primera exposición acorde a los tiempos, populista. La que recupera para el pueblo un espacio que había estado secuestrado por una élite y un ideal. Era fácil desmontar la mentira: se podía utilizar el código genético original de la escultura del poder para convertirla, con naturalidad, en escultura popular. Mateo Maté ha descubierto la mentira y se ríe de ella.
De hecho, ninguna de las acepciones de la palabra “canon” dice la verdad. A saber, “mentir”. Para el diccionario “canon” es la regla o precepto, el modelo de las características perfectas, la regla de las proporciones de la figura humana, conforme al tipo ideal aceptado por los escultores egipcios y griegos… Ninguna explica que el canon no representa a la sociedad que representa, sino a sus aspiraciones inverosímiles, a las mentiras construidas por unos pocos para todos. El canon es fuente de frustración y nostalgia, un recurso perfecto de la publicidad, que lo rescata para crear un modelo inalcanzable y carísimo.


Fotógrafos con (sexo) sentido: la erótica de la mujer sentada
21 de Enero del 2017
·       Fotógrafos y modelos pasando el suficiente tiempo juntos como para relajarse y crear imágenes artísticas sensuales
Benjamín Askinas
“Fue una sesión con muy buen rollo. Estábamos haciendo una campaña para una marca de ropa interior y nos pusimos a jugar”. Minerva, la modelo española que hace esta declaración, se sintió tan relajada durante la sesión que acabó sentada y en cueros, cubierta únicamente por sus extremidades. Como Minerva, siete modelos más han posado sentadas (y con la poca ropa que uno puede llevar en su casa) para fotógrafos que encontraron en ese estado de reposo la erótica que estaban buscando. Tan solo unas toallas, unos vinilos, un plato de fruta o una escultura con la mirada clavada en el cuerpo de la actriz Elizabeth Hurley, comparten plano con estas mujeres que evidencian cómo los gestos más cotidianos sugieren más que cualquier postura ortopédica.
Por el honor de Elizabeth Hurley, de John Stoddart (1990)
Hugh Grant y Elizabeth Hurley se enamoraron en el rodaje de Remando al viento (1988), la película del director español Gonzalo Suárez. La pareja estuvo junta hasta 2000. Dos años después de la película Hurley era retratada de esta guisa por el célebre fotógrafo John Stoddart –un tipo que no conoce el miedo: tiene una foto que se titula Mujer y Aston Martin–. En aquella cinta, una jovencísima Hurley mostraba sus pechos en todo su esplendor. Bueno, al menos esto es lo que servidor pensaba. Pero convivían otras corrientes de opinión. Entre ellas, la de un amigo que afirmaba que las ubres de la Hurley eran estrábicas. Tras dos botellas de vino y una acalorada discusión, se ganó un cachetazo. Sólo me he peleado dos veces en mi vida: una defendiendo la anatomía de una mujer que no conocía (y perdiendo un amigo en el lance) y otra defendiendo el honor de un equipo de fútbol del que no era seguidor (y perdiendo medio diente en el trance). 25 años después, aquel equipo se resiste a bajar a segunda y Liz Hurley reaparece en esta imagen subastada el mes pasado a través de la Catawiki (una de los mayores emporios de este negociado online) y despachada por la friolera de 5.700 euros. Si a alguien se le ocurre decir que no los vale, se lleva un bofetón.
John Stoddart
Buenos días y buenas sombras, de Stéphane Moreau
“No me hice fotógrafo para mentir o hacer trampas”. El francés Stéphane Moreau, como si fuera un político en campaña electoral, se muestra así de tajante con respecto a su compromiso con la espontaneidad y la naturaleza, tanto la viva como la muerta. “Esta foto fue sacada en un piso de París, cerca de la Bastilla, que hasta hace poco utilicé como estudio. Me gusta que las fotos se hagan en lugares habitados”, incide. Gente viva en sitios vivos. Aquí, Margot, una buena amiga de voraz apetito y extrañas maneras a la hora de sentarse, cuyo apodo es Blondie. Además de modelo, es actriz, pero, sobre todo, colega. “La retrato con frecuencia porque es amiga y porque es de ese tipo de chicas que me gustan, chicas que no necesitan que les saquen fotos para saber que son bellas. Ella lo sabe, y esa confianza me atrae mucho”. Cierto es que hay que estar muy seguro de sí mismo para aparecer de esta guisa en una foto y que el resultado sea tan atractivo que un día, una revista española, llame al retratista, le pida permiso para reproducirla y este responda: “¡Qué listos! ¡Gran elección! ¡Es de mis mejores fotos!”. Le íbamos a pedir una de la serie que hizo en un sitio que parece una central nuclear, pero nos pareció demasiado sexy.
Stéphane Moreau
Cumpleaños desliz, de David Paul Larson
Le hemos pedido a David Paul Larson, fotógrafo radicado en Nueva York, que nos cediera esta bella imagen de peculiar semiótica en la que la modelo, por primera vez, no enseña nada suyo. Le hemos hecho las preguntas de rigor, y el hombre, que ha sido asistente de Mark Seliger y ha trabajado para Creem o Calvin Klein, nos ha respondido con la natural economía léxica que caracteriza a los fotógrafos, pero también con el inherente buen gusto que se le supone a cualquier que haya sido elegido por nosotros para aparecer en esta página: “Si esta foto fuera una canción, sería Glory box, de Portishead”.
David Paul Larson
La vida se le quedó pequeña, de Arthur Elgort
Fire Island, Nueva York. “Gia solía planear su huida de las localizaciones aún antes de empezar a trabajar. Aquí, con rulos en la cabeza, ya estaba reservando su vuelo de regreso. Me llamaron para que limpiara su suciedad en la foto, pero yo no veía nada malo en ella: me parecía bellísima…”. La imagen es una doble prueba. Por una parte, revela la extraordinaria belleza de la joven Gia Carangi (1960-1986), la célebre maniquí estadounidense de ascendencia italiana, irlandesa y galesa, considerada una de las primeras supermodelos de los ochenta, víctima del VIH antes de cumplir los 30 y precursora del heroin chic hasta el punto de que, décadas después, las modelos que consumían heroína seguían llamándose Las chicas de Gia. Por otra, demuestra el gran valor artístico del fotógrafo, el neoyorquino Arthur Elgort (1940), quien antes de dedicarse a la fotografía estudió pintura. De hecho, la composición parece un homenaje fotográfico a Egon Schiele. La imagen pertenece al recién publicado The Big Picture, su primer volumen de compendio de cinco décadas de actividad, que incluye trabajos realizados para revistas como Vogue, Interview, GQ, Life y Rolling Stone, así como sus campañas para Chanel, Valentino o Yves Saint Laurent, entre otros. El libro, recién publicado por Steidl, tiene 424 páginas y cuesta 78 euros.
Arthur Elgort
Tocar la toalla, de Benjamín Askinas
Todos tenemos extrañas filias y una de las de quien esto escribe es la ropa de casa de Benetton. Hasta que la descubrí, las sábanas duraban hasta que se rajaban (algunas incluso unos meses más), las colchas eran todas heredadas (su valor era sólo temporal, jamás sentimental) y las toallas servían indiscriminadamente para ir a la playa, al gimnasio o para secarse cada mañana tras salir de la ducha (a veces, cuando la alfombra del baño estaba en la lavadora, podían también ejercer su sufrida y terrestre función sin provocar ningún cargo de conciencia en el usuario). Mientras quien esto escribe trasteaba por los portafolios que el fotógrafo afincado en Los Ángeles Benjamín Askinas tiene colgados en su Web, se topó con bellas fotos de bellas mujeres bellamente iluminadas. Fue un cuarto de hora de clics. Uno de aquellos momentos que suceden una vez al mes y que hacen que este trabajo valga la pena. "Bonita luz", dijo alguien. "Bella señorita", apuntó otro. "Qué órgano, mi abuela tenía uno igual y tocaba siempre La marsellesa", informó el de más allá. Mientras, quien esto redacta sólo pensaba en, claro, la toalla.
Benjamín Askinas
Platino es, de Jaume de Laiguana
Minerva es platino. "A los fans les cuesta reconocerme si no voy de rubia platino”, cuenta enérgica a través del teléfono la modelo madrileña, recién reciclada en diseñadora de joyas y ropa para la firma Wolflamb. Está aliviada: le acabamos de contar que hemos escogido la foto que ahora mismo usted observa y se ha puesto la mar de contenta. “Fue una sesión con muy buen rollo, siempre trabajo genial con Jaume de Laiguana. Estábamos haciendo una campaña para una marca de ropa interior y nos pusimos a jugar”. Y jugando, jugando, una de nuestras más internacionales y polifacéticas maniquís se quedó en cueros y decidió utilizar sus extremidades para cubrirse. Pasó una vez, lo están viendo ahora.
Jaume de Laiguana
Autorretratos en la era del ‘selfie', de Yulia Gorodinski
En la época previa al selfie, cuando un hombre pensaba en qué haría si por un día fuera una mujer bella, la propuesta más habitual era quedarse en casa y pasarse la jornada jugando con sus pechos. Ahora es muy probable que la respuesta fuera sacarse fotos con el móvil y darle al enviar a todos. Yulia Gorodinski, una bielorrusa afincada en Tel Aviv, tiene la suerte de ser ella misma todo el rato, y para celebrarlo se dedica desde hace casi un lustro a retratarse en lugares públicos y privados; vestida y desnuda. “Al principio, solo pensaba en sacar buenas fotos de mí en sitios interesantes. Pero poco a poco fui viendo que estaba también capturando mis emociones y que todo eso me estaba ayudando a manejar mis sentimientos. Como toda obra de arte, empezó como una risa y terminó con un significado”, explica la chica, quien, además de por motivos psicoanalizables, adora ser su propia modelo por razones nada narcicistas, muy de la era preselfie. “Es muy cómodo, estoy siempre disponible y jamás me niego a nada”.
Yulia Gorodinski
Cámbiame, de Eric T. White
“Debido a circunstancias que se escapan a mi control he resultado ser una persona maravillosa”. Esto se lee en una sudadera que luce la modelo Paige Elkington en una de las imágenes que pueden verse en su cuenta de Instagram. Obviamente, cuando una mujer así te pide que vayas a su casa y le saques fotos, vas. Y si eres un fotógrafo, como Eric T. White, que ha trabajado para The New York Times, Evening Standard o Nike, pues logras una captura como esta. Y si no eres fotógrafhttp://elpais.com/elpais/portada_america.html?cp=2o, pero Paige te lo pide igualmente, pues te compras una cámara. Y vas. Cualquier persona que sea invitada a casa de Paige es imposible que se resista a acudir. ¿Exageramos? No. Mire lo que se lee en otro post en Instagram de la muchacha: “He puesto mostaza y un poco de mi propia orina en la quemadura que me hice en la frente tratando de rizarme el cabello y no funciona. ¿Alguna sugerencia para poder lograr que esto se cure?”. La foto es un selfi frente al espejo y ella sale pasando la aspiradora, con medias y un vestido transparente. El momento en que Paige se quemó, pero sobre todo, en el que decidió colgar esta foto con este mensaje, sin duda, entran en la categoría de lo que Eric considera que vale la pena retratar: “Una buena foto es una que captura un momento, y un buen momento es ese que te hace cuestionar cosas o pensar en cosas mucho más grandes”.
Paige Elkington




Fotógrafas con (sexo) sentido: chicas desnudas retratadas por chicas
13 de Enero del 2017
Cualquier escenario es válido para captar la erótica del momento íntimo que surge entre la mujer retratada y la que se esconde tras la cámara
"Todos pueden ver la belleza en el cuerpo femenino. Quienes no se percatan de eso, es que son unos pervertidos".
La afirmación categórica la pronuncia Tamara Lichtenstein, fotógrafa de 24 años de Huston (Texas, EE.UU) y refleja la esencia de la serie de fotografías que viene a continuación. Estas imágenes descubren la sensualidad femenina desde un prisma al que sólo se accede cuando es otra mujer la que aprieta el disparador. Cualquier escenario es bueno para captar la erótica del momento íntimo que se da entre las dos mujeres: el salón de la casa de la fotógrafa, un palé en medio de una habitación vacía, un estudio en obras cubierto por el polvo, una cabaña en el estado de Queensland o el balcón de un edificio.
Al final de la calada
En 2011, la fotógrafa Sisilla Piring aún vivía en Chicago. Su rutina consistía en fotografiar a sus amigas en casa, al principio acometiendo acciones cotidianas; más tarde, acometiendo acciones cotidianas semidesnudas. Cuando fue tomada esta foto, a mediados de aquel año, Sisilia, que hoy reside en Los Ángeles, publica regularmente en el blog de Urban Outfitters, en Refinery 29 o en Blink y ha fotografiado una de las últimas campañas de Samsung, acababa de arrancar su serie Babes, dedicada a retratar “a chicas con rollo, que sean diferentes, alejadas de lo obvio”. Aquella mañana había conocido a Rachel en una agencia de modelos. Por la tarde fue a su loft y le sacó esta foto de aires nouvelle vague. Luego, Rachel se enfundó un bikini fucsia, cogió su skate y se fue a patinar.
Sisilia Piring
Mechas australianas
La verdad es que Sarah Tansy, que es el nombre real del ser humano que firma sus fotografías como LeTansy, es tan guapa que parece casi un insulto que se dedique a retratar a otras chicas. Casi ninguna, por muy bien fotografiada que esté, alcanza las cotas de belleza de esta australiana trotamundos. De rastros aniñados, piercing en la nariz y actitud desafiante, Sarah explica su vida en su Web con una mera imagen en blanco y negro de ella misma. Contactamos vía email porque, tras recorrer su Instagram y rastrear su Web, quedamos prendados de una foto en la que aparece una chica en bikini tendida debajo de un viejo y gigante coche norteamericano. Nos la manda. Luego damos con otra en la que aparece en un garaje una fémina de curvas sinuosas dándonos la espalda rodeada de enseres mecánicos. Se la pedimos. Nos la manda. Más tarde, encontramos este maravilloso retrato de una chica cortándose el pelo desnuda, en una postura complicada y sobre una especie de palé. Se la pedimos. Nos la manda. Entonces, le escribimos pidiéndole que nos mande unas líneas sobre ella y la historia sobre esta foto que afirma haber tardado días en encontrar, pues se había olvidado de ella. Nos manda a la mierda. Amor es una palabra que queda pequeña para reflejar lo que sentimos por ella.
LeTansy
En construcción
Durante 17 años, esta tejana licenciada en Bellas Artes fue saltadora hípica. Cuando se retiró del mundo ecuestre empezó a desarrollar una carrera como fotógrafa y directora de cine de animación. Un día, ella y la gente de su banco decidieron que las cosas le iban suficientemente bien como para tener estudio propio. El local que encontró era parte de unas antiguas caballerizas sitas en Irving, localidad cercana a Dallas. Todo tenía sentido. Así que se puso a hacer obras para acondicionar el espacio. Una tarde, cuando los operarios ya habían terminado su jornada laboral, Molly quedó con una modelo llamada Scarlett Lillian con el fin de jugar un rato con la cámara. “Fue la primera sesión que tuvo lugar en el estudio. Como se ve, estaba lleno de basura y equipamiento para hacer obras”, recuerda la fotógrafa y examazona. “No teníamos nada concreto en mente cuando empezamos a sacar fotos. Entonces, decidimos que sería divertido que Scarlett se tumbara sin ropa sobre el polvo. Cuando se levantó, las huellas de su cuerpo desnudo quedaron ahí. Me parece que los obreros, al llegar la mañana siguiente, debieron llevarse una sorpresa”. Hoy, Molly vive a caballo entre Texas y Nueva York, trabaja para instituciones como el equipo de fútbol americano Dallas Cowboys, Scarlett es una de sus mejores amigas y, cada vez que pasa por delante de una obra, mientras usted ve el fin de la crisis, ella recuerda esta foto y el principio de su carrera.
Molly Dickson
La década contagiosa
Como mucha gente que no vivió esa época, la fotógrafa, estilista, directora creativa y cazatalentos australiana Marisa Taschke vive enamorada de la década de los setenta. Esta foto, como casi toda su obra, evoca aquella era de terrorismo, genocidio, crisis financieras, pantalones de campana, rock progresivo y proxenetas elevados a la categoría de héroes cinematográficos. La imagen fue sacada en una cabaña en Sunshine Coast, en el estado de Queensland y, como ya viene siendo habitual en esta sección, la modelo es una de las mejores amigas de quien la ha retratado. Se llama Karen Fenton y, como también es habitual, es la más en diversos negociados. En esta ocasión, y según la misma Marisa, “la más alucinante y despreocupada criatura de este planeta”. De la sesión, la artista recuerda cómo, por arte de magia, se encontró en un entorno en el que todo encajaba con su cosmovisión. “La localización me inspiró, con toda esa decoración vintage danesa y esa luz natural. Era ideal para capturar la verdadera esencia de Kate”. Taschke no tuvo ni que acercarse a un mercadillo para encontrar una Polaroid estropeada y unos pantalones de tiro alto, de aquellos que sólo pueden calzarse quienes tienen un volumen de grasa en abdomen cercano al cero o descarten sentarse en todo el día. En los setenta todo era tan atractivo como inútil o moralmente dudoso.
Marisa Taschke
Sobre el mundanal ruido
“Fotógrafa de 24 años. Houston, Texas. Le inspira la moda, la feminidad y la juventud”. Así de escueta es la biografía que aparece en la página personal de Tamara Lichtenstein, responsable de esta imagen de la modelo Leann Roberts en una azotea del centro de Houston luciendo un body de Jacob Childs Couture y marca de bronceado. “Empecé a sacar fotos a los 12 años, pero hasta hace dos años solo había sacado fotos a colegas”. Hoy Tamara trabaja para firmas como Urban Outfitters o Converse y dice que desde que se compró su primera cámara no ha pasado un solo día sin que haya retratado algo o a alguien. “Incluso durante los tres años que estudié enfermería, porque alguien me dijo que eso me daría estabilidad, o durante los trabajos de mierda que tuve que coger para estudiar eso y ganarme esa estabilidad de las narices”, informa la fotógrafa, quien adora retratar a chicas con poca o ninguna ropa porque “todos pueden ver la belleza en el cuerpo femenino. Quienes no se percatan de eso, es que son unos pervertidos”.
Tamara Lichtenstein


El arte al desnudo de Milo Moiré: ¿'performance' o porno camuflado?
23 de Noviembre del 2016
"La línea entre arte y pornografía siempre ha sido muy difusa", defiende la suiza
Esta semana surgía la polémica al descubrirse que las calles de Madrid habían sido escenario de algunas secuencias de cine porno, rodadas en 2015. Se ha llegado a plantear si sus responsables habían incurrido en un delito. En otras partes del mundo, la artista Milo Moiré vive una situación así de forma habitual. Pasea desnuda en museos y en el transporte público, pinta cuadros con su vagina e invita a transeúntes a que toquen sus genitales en pleno centro de Londres.
Un hombre se refleja en un espejo mientras toca los genitales de Milo Moiré en Mirror Box
Las propuestas de la suiza de 33 años, llegan a todos a través de las redes sociales. También vende sus grabaciones sin censura en Internet. Con ellas, asegura, busca la igualdad de género a partir de "algo tan natural" como la desnudez. "La línea entre arte y porno siempre ha sido muy difusa", reconoce ella misma a Verne, sin sentirse ofendida por aquellos que consideran sus performances grabadas como un mero negocio sexual.
¿Es consciente de que prescindiremos de sus imágenes más explícitas a la hora de ilustrar esta entrevista?, cuestionamos a Moiré, quien se define así misma con un juego de palabras: "artivista" (artista + activista). Algunos de sus vídeos publicados en YouTube superan los 8 millones de visitas.
"Hay un doble estándar en los periódicos. Muestran imágenes llenas de violencia, pero tienen problemas con la desnudez. Un humano desnudo en una sociedad vestida representa intimidad, algo que en estos tiempos vivimos con extrañeza. Quizá debamos reflexionar sobre nuestra idea de lo que es perverso", responde a Verne través del correo electrónico.
#Liberté, #égalité, #fraternité. Milo Moiré
Formada en Psicología, Moiré desea "llevar la desnudez a nuestro día a día", explica en su página Web, donde recopila las propuestas artísticas que le han hecho famosa y le han llevado varias veces a las dependencias policiales de algunas ciudades europeas.
La primera vez ocurrió en París. Allí decidió ofrecer autorretratos desnudos a los turistas que paseaban frente al Trocadero. Asegura que su paso por los calabozos no forma parte de un truco publicitario. "Acabar en la cárcel nunca estuvo en mis planes. Es una experiencia horrible que no deseo a nadie", se defiende. Estas performances suponen para ella una intensa preparación porque, asegura, "el azar es una parte importante de ellas; es lo que les da cierta relevancia dramática".
El año pasado trasladó a Trafalgar Square (Londres) su acción artística que más repercusión mediática ha obtenido hasta el momento y que también le hizo visitar una comisaría británica. Se titula Mirror Box y en ella invita a transeúntes mayores de edad de varias ciudades del mundo a que le toquen sus pechos y genitales.
En el interior de la caja se encuentra una cámara que registra el momento en que las manos de los invitados entran en contacto con ella. La suiza edita vídeos con cada una de sus propuestas, aunque comparte una versión censurada en Internet para cumplir con los requisitos de las redes sociales. Las grabaciones sin censura pueden adquirirse en su página Web, pagando entre 5 y 8 euros por vídeo.
Explica que sus acciones callejeras le sirven para integrarse con la audiencia: "No se trata de comunicar algo al público, sino de crearlo juntos. Uso mi cuerpo como un instrumento, una herramienta con la que desprenderse de los patrones sociales y empujar a quien me mira a que se cuestione todos los convencionalismos en los que cree. Quiero que abran su mente". Es la misma razón, dice, por la que vende sus vídeos más explícitos a través de su Web.
Sus propuestas, en realidad, no se diferencian mucho de las que décadas antes idearon la llamada abuela de la performance, Marina Abramović, y su pareja Ulay. Admite el referente. "Fue una de sus obras Rhythm 0 (1974) la que hizo que me decidiera a no trabajar como psicóloga para seguir mi pasión artística. Su trabajo exuda energía y su presencia física es enormemente poderosa", asegura Milo Moiré.
Marina Abramović, en un momento de Rhythm 0
En esa performance, Abramović permaneció inmóvil durante seis horas e invitó a la audiencia a que hiciera cualquier cosa que le apeteciese usando alguno de los 72 objetos que había colocado en una mesa. Uno de los participantes llegó a apuntarle con una pistola cargada y otros le provocaron heridas.
La vertiente más sexual de las creaciones de Milo Moiré se mira en el espejo de Carolee Schneemann, una pionera que a partir de los 60 hizo del cuerpo femenino una forma de protesta artística ante el maltrato que su género ha recibido a lo largo de la historia. "Ella destrozaba tabúes. El uso radical de su propio cuerpo reclamaba igualdad y daba voz a las mujeres", defiende Moiré, quien acaba de ofrecer una conferencia TED explicando su punto de vista creativo.
¿Acaso el cuadro El origen del mundo, de Gustave Courbet, no pasó décadas escondido por considerarse pornográfico?", argumenta la artista sobre una de las obras estrella del Museo D'Orsay de París. Una pintura que también se ha encontrado con la censura de Facebook.
Otras provocaciones en nombre del arte
Uno de los lienzos resultantes de PlopEgg
Pintura vaginal.
La primera propuesta de Milo Moiré, PlopEgg, se presentó frente al edificio de la feria Art Cologne, y se ha repetido en varias ocasiones. En ella, expulsa huevos llenos de pintura desde el interior de su vagina hacia un lienzo hecho con reseñas de críticos de arte. Lo denomina "el nacimiento de un cuadro". 

Calendario erótico.
La artista, instalada en Alemania, posó para su pareja, el fotógrafo Peter Palm, en un calendario titulado The twelve muses (Las doce musas) con ciertas referencias al lenguaje expresivo de Helmut Newton. Lo vende en Internet.

Desnuda en el museo.
 Para The naked life paseó por un museo de Münster (Alemania) admirando los cuadros de desnudos expuestos en la pinacoteca con un bebé en brazos. Su propia desnudez y la del niño que le acompañaba se hermanaba con la de las obras.



Un buen desnudo es mucho más que un cuerpo desnudo
16 de Noviembre del 2016
"No necesita enseñar a mirar el arte. La mejor manera de apreciar la pintura es sólo mirarla hasta que hable con usted".
Esto dijo Kathy Lette, inaugurando el verano AGNSW,  mostrando su cuerpo desnudo. La audiencia, en uno de los países más cultivados. ¿De veras? — murmuró la mente colectiva de la concurrencia— y sus mentes recorrieron todo el camino, desde la pubertad  a la actualidad,  intentando superar su ignorancia.

Kathy Lette inaugura Exposición desnuda
La galería de arte de Nueva Gales del Sur muestra más de 100 obras de arte de la London Tate Gallery.
Considerar el cuerpo. En el mundo del arte de Sydney se perfila como la estación del cuerpo. Con la ilusión de fabulosos cuerpos y la existencia de las momias egipcias así como el desnudo, el cuerpo es positivamente objeto de deseo y controversia.
Los teóricos clásicos consideraban el valor del arte en parte objetiva – la clase de armonía estética inherente Alberti llamado "concinnitas" – y en parte subjetiva.
Y tal vez porque todos tenemos uno, o porque nos gustan, o porque hacia, desnudez y deseo parecen apuntar nuestros chakras más bajos, generalmente suponemos basado en cuerpo en el arte sin pudor. Cualquier conversación sobre el desnudo comienza, incluso ahora, con la famosa 1956 frase de Kenneth Clark “entre el desnudo y simplemente desnudo”. Estar desnudos, argumentó Clark, debe ser "privado de nuestra ropa" – con un grado de vergüenza implícita en el "cuerpo amontonado y a pecho descubierto". El desnudo, por el contrario, nos da el cuerpo humano "equilibrado, próspero y seguro". Para Clark, el desnudo era "el cuerpo re-formado", un ejercicio en el perfeccionamiento de la naturaleza.
Muy bien, entonces, este dualismo se plantea al comienzo del desnudo – una empresa conjunta con la Tate de Londres—. Curiosamente, sin embargo, la pregunta nunca estuvo respuesta y muchos de los desnudos de la muestra, deliberadamente contradicen la máxima de Clark.
Ciertamente hay idealismo aquí: el Modigliani se ilumina con un gorgeousness que no pueden ser reproducidos, como hace el Matisse poco encantador, fabricy, Picasso pechugona y unos femmes neoclásico del siglo 19. El beso de Rodin – aquí más convincente que he visto en Londres o París – gira el mundo alrededor de él como un árbol. (Yo diría "como una gran figura Sydney", sólo el primer ministro podría llegar con su motosierra llameante – y que sería embarazoso.)
El beso de Rodin
Pero contra esa fiesta de gorgeousness son los desnudos que rechazan la perfección, busca activamente la verdad corpórea "amontonada y a pecho descubierto" de Clark. Teoría del arte clásico considera que tales warts'n' todo naturalismo como un signo de decadencia, pero quizás eso está mal. Quizás nuestro actual anhelo para el imperfecto es un signo de crecimiento.
Tal vez lo que realmente está sucediendo con desnudos sorprendentemente adorable autorretrato de John Coplans a los 70 años con pelo y bolsas de carne y de Rineka Dijkstra fotos inolvidables de posparto como incluso Bonnard extrañamente como cadáver desnudo en el baño, es una intuición de las verdades más profundas dentro de nosotros.
Kathy Lette con tiburones (Foto John Swannell)
Mucho se ha escrito sobre el desnudo, la mirada masculina y la cosificación del cuerpo (femenino). En 1972, John Berger señaló que el verdadero tema del desnudo tradicional era en realidad el espectador (hombre). Muchos pintores desde entonces han buscado compensación – que funciona como vertiginous Paul Rosano's Sylvia Sleigh reclinables (1974), cuya presencia en el desnudo causó Kathy Lette a reír por una espuma de atroz retruécanos sobre cuadros está bien colgados.
Pero esto es todavía cuerpo-como-objeto, en que el cuerpo se convierte en pasivo y opaco, algo visto. Tal vez la búsqueda de la imperfección es realmente un intento de representar el cuerpo transparente, que respecto al sujeto que es la definición de lo erótico.
Cópulas de Louise Bourgeois
De alegres cópulas Louise Bourgeois en las leyes de la naturaleza a la inseguridad indefensa de tallas grandes de Ron Mueck hombre salvaje, el intento es subvertir la empresa retrato entero, mirando a través del cuerpo en el alma.
Para Clark, el desnudo reconstituyó el cuerpo como arte. Aquí, nos vuelta arte en el cuerpo, con la esperanza de más intimidades exponer la condición humana y la verdad profunda que somos física y metafísica; tanto situado en el espacio y en el inconsciente colectivo.
Esto es fuertemente el tema central de fabulosos cuerpos viles del conejo blanco. De descendencia China de Zhang Dali, una "suspensión total" de los trabajadores emigrantes (que perfectamente counterpoints los tocinos carnosos en el desnudo) a la animación de pintura base maravillosa de Qiu Anxiong de ciudades, ovejas y mítico microbiología, pintura China contemporánea involucra el mundo moderno con ingenio, sabiduría y un encanto frágil y fugaces.
Miniaturas de Bosch-esque surrealistas de arquitecto Cheng Dapeng advierten del lado oscuro de la urbanización, con el cuerpo en 1 mil formas de exuberancia a descoser la solución existencial.
Arte occidental obsesiona sobre significado pero arte contemporáneo chino se sienta en el filo de ansiedad moderna, examinando los miedos e inseguridades de la enfermedad, darwinismo, modificación genética, guerra, pobreza, pérdida cultural y cambio catastrófico con un ingenio que es emocionante.
Aquí se hace muy evidente que el ojo educado es parte del trato. Para el ojo ignorante el orinal es solo el orinal. La caja de brillo es cartulina impresa. El desnudo es una imagen de un cuerpo, apenas diferente de una central de Playboy.
Esta exigencia de "ojo" no es nueva. Los teóricos clásicos, desde Aristóteles a Alberti, vieron el valor del arte como parte objetiva – la clase de armonía estética inherente Alberti llamado "concinnitas" – y en parte subjetiva. Kant, también escrito en el siglo XVIII, consideradas arte – baile – la colaboración entre objeto y espectador.
Arte contemporáneo, en que significado tan intensivo, es si cabe más exigentes – nuestro conocimiento y juicio, nuestro ojo educado. Sugerir lo contrario, que arte es una especie de ven-como-usted-son de bajo alquiler guateque en suéteres y daks tracky, juega a la Trumpism de roca de fondo debemos ahora todos evitar como la plaga.
Twitter: @emfarrelly
Elizabeth Farrelly


Modelos desnudos, perfectamente camuflados, delante de lugares famosos y cubiertos con pintura
30 de Octubre del 2016
La artista de Nueva York Trina Merry líneas de sus sujetos y fotografías hasta ellos, ya que parezca que se funden a la derecha en el paisaje que les rodea
Estas fotografías muestran imponentes modelos desnudos perfectamente camuflados contra un telón de fondo de los lugares famosos mientras usa un poco más de una capa de BodyPaint.
Una pareja desnuda abrazan apasionadamente en los jardines bien cuidados de la Casa Blanca en Washington DC

Una mujer se convierte en uno con la naturaleza mientras posa en el sitio del patrimonio mundial de la UNESCO Calzada de los Gigantes en Buhmills, Irlanda 
La artista de Nueva York Trina Merry, que se especializa en pintura corporal, la somete líneas y los fotografía, ya que parezca que se funden a la derecha en el paisaje que les rodea.
Un modelo masculino se integra perfectamente en el cielo azul brillante y las arenas de oro mientras posa delante de las pirámides de Giza
Los telones de fondo a su arte llamativo incluyen la Casa Blanca, Torre de la Libertad, la estación Grand Central, el puente Golden Gate, y Causeway incluso del gigante de Irlanda.
Pintando sus temas en un fondo moderno, Trina está poniendo un toque moderno en la forma de arte más antigua conocida por el hombre.
Un hombre parece que está hecho de piedra mientras se funde con la famosa Galata de Estambul Towar
Trina dijo: "Pinto en las personas y, con mucho cuidado, fotografío usando perspectiva punta photography solo. Esto crea una ilusión hiperrealista que está completamente integrada en su entorno.
Los pasajeros no se inmutó por una mujer como ella arquea su cuerpo para fundirse en los azulejos amarillos y tren en movimiento durante la hora punta en el metro cuadrado de la unión 5 en Manhattan

Un par de disfrutar de un momento íntimo delante de la muestra AMOR de Nueva York

Tres mujeres se funden en el puente Golden Gate y sus alrededores en California, EE.UU.
"Bodypaint es la forma de arte más viejo que nosotros sepamos, anterior a las pinturas rupestres.
"Me fascina cómo se utilizaron estas marcas indígenas para identificar las etapas de la vida, rango dentro de una tribu y una distinción entre las tribus."
Ella añadió: "Tenemos un comportamiento muy similar en las sociedades contemporáneas a través de consumo, la moda, los coches que conducimos y casas que compran para representar el estado.
Un modelo de mujer coloca su brazo sobre su pecho mientras se funde con el paisaje increíble en Lake Tahoe, Estados Unidos
"Sin embargo, mientras que las tribus indígenas aceptan y abrazan al individuo como parte de su comunidad, conociendo por su nombre, en nuestra cultura contemporánea, nuestra individualidad se pierde y nuestras marcas '' solamente homogeneizar.
"Nunca me he sentido más solo y disponible que cuando vivía en Nueva York. Se siente como si pudiera desaparecer y nadie lo sabría.
"Mi trabajo demuestra que la experiencia. Utiliza marcar el cuerpo para mostrar lo que ponemos en nuestros cuerpos para identificarnos dentro de una "tribu" realmente causan que desaparezcamos.
"La pintura sobre el cuerpo también crea una conexión especial con una persona que otras formas de artes visuales tienen problemas para llevar a cabo. Es una experiencia claramente humana”.
Trabajando rápidamente, por lo general toma Trina entre una y tres horas para pintar una persona.
Sin embargo, el trabajo requiere someter a permanecer completamente inmóvil. Puede ser una prueba de resistencia.
Trina dijo: "arte de acción duracional requiere entrenamiento, tanto del cuerpo y de la mente. Entrenamos, meditamos, nos comunicamos y confiamos el uno al otro”.
Tomando el arte en espacios públicos significa que el trabajo de Trina, así como sus temas, son inmediatamente expuestos a la opinión de la gente.
Ella dijo: "La gente lo aman, odian, piensan que soy un genio, que no lo entienden y hacen preguntas, que tienen miedo de la desnudez, que abrazan el cuerpo humano y complementan los modelos de su belleza y valentía.
Por Sarah Barns



Serge Marshennikov pintor hiperrealista que honra la belleza del cuerpo femenino
22 de Mayo del 2015
Los delicados retratos al óleo del artista Serge Marshennikov honran la belleza inherente de la forma femenina. Combinando las técnicas hiperrealistas con su instinto para transmitir con exactitud la belleza de las mujeres que pinta, Marshennikov se ha hecho un nombre por sí mismo en el mundo del arte.
Reconocido como un consumado pintor contemporáneo, su estilo figurativo se inspira en técnicas derivadas del arte ruso del siglo XIX con el fin de ofrecer un cautivador trabajo final.
El artista ruso lleva creando desde que tiene memoria. Alentado por su madre a perseguir sus deseos artísticos, Marshennikov ha dedicado su vida al desarrollo de sus habilidades como pintor profesional.











 Okrassa: pintar al ser humano
14 de Mayo del 2016
Pintor polaco, Marek Okrassa, cuando vi los últimos días y recuerdo vagamente me recuerda de mis sueños en los amaneceres de la mañana. Un desenfoque,  el recuerdo de un exceso de sueño, '' no voy a recordar, '' una especie de diciendo que no puede salir por unos segundos. Baratijas barridas al subconsciente. Un poco de lujo, sexo, coches, estallar bombillas de flash, las plazas y así sucesivamente.
'' No me importa tus sentimientos, es mejor dar un poco de información acerca de este pintor '' dijo el director, debo dejar esto para por lo menos:
'' Nació en 1975, estudió pintura en el estudio del profesor M.Swieszewski y el dibujo en el taller de Maria Targowska. Okrassa dos veces fue galardonado con una subvención del Ministerio de cultura y artes y en 1999 se graduó de la Academia de Bellas Artes, un premio especial. Fue galardonado con la espuela de plata en el año 2000 y recibió una mención honorífica de la Fundación de Franciszka Eibisch en 2004 en el Museo Nacional de Varsovia. "¿Es posible para una pintura que al mismo tiempo un análisis sociológico profundo del ser humano y una compleja metáfora poética? Resulta que sí, de hecho.
Marek Okrassa busca inspiración para su arte visitando playas concurridas, cafés y parques de atracciones. Observa diferentes tipos humanos y trata de seguir los patrones típicos de comportamiento. Se realizan numerosos bocetos, dibujos y notas, de la cual emerge una complicada red de relaciones interhumana. Gente se desplaza en lugares públicos como si fueran partículas libres, pero el pintor, ser un observador agudo, recuerda alguna lógica fuera del caos de la vida urbana. Okrassa está fascinado con los aspectos ocultos de la vida de un hombre común. Es la manera de cómo este mundo anónimo se convierte en concreto, conocido y aceptable. Tal vez es una forma personal dice sí con la realidad, de traducir el nuevo en un espectáculo artístico completo. Se trata de la creación simultánea de un fresco sociológico complejo y una imagen metafórica de la realidad. El mundo de los cuadros de Marek Okrassa, por el talento y la narración inteligente, puede decirnos mucho sobre el hombre."


Emer O’Toole: el arte de estar desnuda 
16 de Abril del 2016                                                              





 
Emer O ´Toole 
                                                                             









Camilla Cannon                  

Después que su vello axilar, el de Emer O´Toole, causara  revuelo en la televisión nacional, la escritora pidió a la pintora posar desnuda para ella. La experiencia le llevó a preguntarse por qué seguimos siendo tan tímidos acerca de la forma humana desnuda
Emer O'Toole pintada por Camilla Cannon. Fotografía: Cortesía de Emer o ' Toole
Hacia el final de un período extraño de mi vida cuando era famosa por tener las axilas peludas, me puse en contacto con la pintora Camilla Cannon para preguntarle si estaba de acuerdo en hacerme una pintura al óleo, completamente desnuda.
Camilla, que dirige su propia escuela de arte, estaba entonces en el último año de su grado en la Heatherley School de Bellas Artes de Londres. Quería pintarme para su fin de curso.
Debido a la fama anterior de mis axilas, después de su aparición  en 2012 en ITV's, quería hablar con ella del retrato y mi vello, ya que había tenido ofertas para colaborar en docenas de proyectos: todo, desde escribir un libro para niños, el aseo femenino, un kit para el deporte, etc. Sobre todos dije que no. Los niños deben leer sobre dragones, hadas, furgonetas de helados y  no deben  escuchar las nefastas maquinaciones del capital global en cuerpos femeninos. Y si quería una carga de adolescentes riéndose de mis tetas, simplemente hop en mi tiempo-viajar-helado van y ajuste el disco en "la adolescencia".

Olympia de Édouard Manet
‘Las pocas pinceladas más oscuras debajo de los brazos de la Olimpia de Manet han sido interpretadas como, si no bastante pelo de axila, barba por lo menos femenina.' Foto: Corbis
Pero la idea de Camila era más de mi estilo. Quería pintar un tema tradicional en un medio tradicional, pero incluyendo algo que sigue  borrándose en el arte occidental: el pelo de cuerpo de la mujer. Como alguien propenso a desconcierto por el hecho de que las señoras pintadas, están son vello, como hamsters bebés, incluso en el arte en épocas cuando las mujeres no se depilaban.
Sin duda, La Maja Desnuda de Goya tiene un toque seductor de vello púbico, L'Origine du Monde de Courbet es una explosión de bush y las pocas pinceladas más oscuras debajo de los brazos de la Olimpia de Manet han sido interpretadas como, si no bastante pelo de axila, barba por lo menos femenina. En general, sin embargo, nuestros museos y galerías están llenos de mujeres que han sido depiladas. Así que le dije que sí.
Me siento cómoda estando desnuda. Atribuyo esto a mi madre, que no cree necesario vestirse completamente en un entorno doméstico y si sólo si pueden llegar visitantes masculinos. Ella responderá con alegría la puerta a sus amigas en bragas y sujetador. Una vez, uno de mis ex novios, que vivió con ella durante dos meses después de que regresamos del viaje, me confeso, "la primera vez que ví a tu madre desnuda, fue raro. Y la segunda vez, fue extraño. Pero ahora, no es raro incluso, que es realmente extraño." Todo lo cual hace que su sonido como una especie de hippy de amor libre, diosa de la tierra. Ella no es. Ella es uno de esa raza de práctico, razonable finca irlandeses de las mujeres que piensa remilgos sobre cuerpos son absurdo. ¿Desde luego, no todos tenemos bits?
Estas credenciales genéticas, combinadas con el hecho de que, a diferencia de mamá, soy un poco hippy, han promovido una fuerte predilección para proyectos de arte desnudo. Cuando Spencer Tunick vino a Dublín en busca de voluntarios participar en una sesión de fotos desnuda total, he firmado hasta el momento que podría convencer a un amigo a compinche para arriba.
Spencer Tunick desnuda proyecto Dublín 2008
Masa desnuda sesión de fotos de Spencer Tunick en Dublín en 2008 fue demasiado tentadora para O'Toole resistir: ella firmó para arriba tan pronto convenció a un amigo a unirse, también. Foto: Niall Carson/PA
Una Navidad, le pregunté a un socio que me dibujara en el nip como regalo. Pensé que podría ser sexy, como Rose y Jack en Titanic. "Te pintaré como una de las niñas francesas," suspiro iniciando dos horas de picantes contactos visuales y tensión sexual.
En la actualidad, para una vida de dibujo es sexy sólo si tienes un fetiche de Euclid. Imagina alguien que escudriña a usted durante dos horas como si fuera una desconcertante serie de círculos, triángulos y líneas geométricas. Me quedé dormida. Cuando me desperté, mi ex estaba murmurando acerca de escorzo y dando la impresión de que mi cuerpo desnudo era lo último que cualquier persona querría mirar nunca más. El dibujo es precioso, aunque. Está colgada en mi salón. De vez en cuando, alguno se preguntará, "Es usted?" Refugiarse en la ambigüedad y la respuesta, "lo hace parecerse a mí?"
El estudio de Camilla estaba en su casa en Brixton, Londres del sur. Me saludó desde la puerta, abierta de una manera fácil. Subimos por la estrecha y chirriante escalera a una habitación de ático luminoso, rayos de una claraboya cayendo a través de tablas desnudas del suelo, un sofá para el tema, un caballete para el artista, y todo el lugar repleta de lienzos coloridos.
—'¿Viste mi foto desnuda en Internet?'— Se la pedí a un amigo.
—Blush'—, me respondió
Interrogada Camila acerca de lo que es para un pintor una mujer desnuda, al parecer, se siente muy bien. Cuando empezó le preocupaba que mostraría su mirada y fue, sin quererlo, lo que la decanto en la senda de idealizar desnudos femeninos, jóvenes, blanco, delgados, atractivos. Es algo que continúa hoy en día. En ello se basó para pintar a la feminista peluda y desnuda. También le gusta pintar a mujeres en poses de encendido; ella ha pintado a su hermana en una posición de "hombre-que se separa", sin pedir disculpas que ocupan espacio, la altura de sus codos y arrogante, las piernas hechas pivotar abiertas. Y Camila se siente, nada equilibra la balanza absolutamente tan satisfactoriamente como los hombres hermosos, desnudos, pintados por mujeres.
Habiéndome recostado cómodamente en el sofá y con el cuerpo dispuesto bajo su dirección, dormitaba y escuchaba la radio. Es muy relajante saber que no tienes nada que hacer durante cuatro horas. Ayuda pensar que Camilla esta al otro extremo del pincel. Ella me modela a su antojo. En cierta ocasión, en la que tenia una clase de arte con alumnos de mas de 65 años en un centro comunitario, me lleno la sala con sus alumnos y me hizo posar ante ellos, eso si, púdicamente vestida.
Tomábamos un descanso a la mitad para el almuerzo. Le dije a Camila que me sorprendió cuan relajada me sentía y le pregunté si había tenido modelos torpes o inseguros en otras sesiones. Realmente no. Trataba de buscar modelos que se sintieran cómodas en sus cuerpos. Había un amigo, sin embargo, que admitió, después de la sesión de trabajo duro, que le había costado mantenerse entero ante la serie de pensamientos que se le vinieron a la cabeza.
Camila me cuenta que tiene claramente diferenciados la desnudez y el sexo. Automáticamente no sexualizo los cuerpos desnudos de otras personas
En su estudio y durante el posado, pensé en la relación entre desnudez y sexualidad. Tal vez debido a mi familia, o tal vez porque he pasado gran parte de mi vida adulta en los alrededores del teatro, donde la gente nunca es más feliz que al quitarse la ropa, tengo más o menos separaron desnudez y el sexo. No suelo sexualizar los cuerpos desnudos de otras personas, y no siento que me estoy comportando de una manera sexual sólo en virtud de estar desnuda. Si propongo a mi pareja que tenemos un concurso de hula-hooping desnudos, es porque creo que va a ser divertido, no sexy. Si fuese socialmente aceptable proponer competencias de hula-hooping desnudos a todos mis amigos, sin duda me gustaría. Aún así, fue bueno saber que Camila no había notado de cualquier cambio apreciable en mi manera de presentarme desnuda ante ella.
"De pie", exclamo con confianza unas horas más tarde. "Eso es todo. Hecho". Me levanté de mi semi letargo,  me coloqué detrás de ella y miré mi cuerpo, mi cara, traducido a través de la percepción de otra persona. Fue inesperado, incluso sorprendente. Es un placer tenerte pintada, dijo, eres muy hermosa.

La Maja Desnuda de Francisco José de Goya y Lucientes  1797-1800
'La Maja Desnuda de Goya tiene un toque seductor de vello púbico, pero museos y galerías están llenas de mujeres depiladas. Fotografía: La Galería colección/Corbis 
El retrato de “La feminista peluda”, obtuvo el primer lugar en la graduación de Camilla y pasó a formar parte de la exposición de la Real Sociedad de pintores de retratos en centro comercial galerías Londres, donde recibió una mención de la RSPP. Alastair Damas, el entonces Presidente de la sociedad, dijo del retrato que encontró en el su "lenguaje de la pintura" que es la parte más académica, establecida en los modos de la pintura. Los jueces no mencionan mis axilas impresionantes pero, en medio de un mar de suave desnudos femeninos, estoy seguro que les notaron.
En su libro de memorias, “Bossypants”, Tina Fey dice que tiene objeciones feministas a Photoshop, porque todo el mundo sabe que es falso, y que estéticamente es alterar nuestro cuerpo, cosa que solo realizan los seres humanos. Si vas a estar enojada con Photoshop, dice, también hay que estarlo con los pendientes, por decir algo, y con cualquier retrato al óleo, acuarela o carboncillo, porque nadie es capaz de captarte como realmente eres o como te ve la gente.
Fey, todos sabemos, es divertida como el infierno. Y también consciente de sí misma: admite que, en general, se reclaman las credenciales feministas por cualquier cosa que el ordenador mejore o empeore. Pero su defensa del Photoshop es objetivamente mala.
Hay una plétora de estudios sobre las imágenes idealizadas en revista con una baja autoestima hacia las féminas que representan. Oh, la vida sería mucho más simple si no afectara la cultura consumista  a nuestros pensamientos, creencias y comportamientos. La propaganda sería impotente. Colapsaría la industria publicitaria.
Pintado es un poco como ser retocado. Excepto que no borrar o mejorar los bits de tu cuerpo, como intenta enseñarnos nuestra cultura, es demasiado.
Por el contrario, el eres arte y arte es hermoso. Y si un artista, como Camilla, elige a sujetos que activamente desafían la belleza y las normas de género, es su trabajo quien tiene el potencial para redefinir estas cosas – para que sean más inclusivas, más diversa, más feminista —.
Después de nuestro éxito, Camilla ha publicada un complemento del retrato para Facebook y me ha etiquetada. "¿Ves mi imagen desnuda en Internet? Pregunté a un amigo. "Me hizo ruborizarse", respondió.
Alguien, de un temperamento menos tímido también la vio y me preguntó si, como feminista, me sentía liberada  del modelo y si me sentía fortalecida por los resultados. Tuve que decir que no. No me malinterpreten: yo creo que el arte de Camila está haciendo un trabajo feminista, sin embargo, si usted, como yo, ya está en el punto donde intenta convencer a su entorno, entonces ellos, probablemente, no necesiten ser liberados cuando se trata del tema de la desnudez. Una posterior liberación podría conducir a errores de bulto y eso sería contraproducente.
Hablando sólo por mí misma – sin asociar la sensación de lo bello y lo poderoso —esto puede ser debido a las épocas de mi vida en las que tenía más, o mejor dicho, otra confianza, tiempos cuando yo no estaba realmente segura de todo. Me siento agradecida  profundamente a mi educación, mi trabajo como escritora y el amor a la vida. —Por sacar mis tetas en público, no es tanto—.
El que me pintaran, sin embargo, fue divertido y agradable. Y eso está bien. Estoy segura de que me permiten hacer cosas con mi cuerpo porque son divertidas y por tanto estoy profundamente agradecida. Y ahora, si me perdonan, tengo un concurso para ganar de hula-hooping desnuda antes de acostarme.
http://www.theguardian.com/artanddesign/2016/jan/02/nudes-art-painting-manet-goya-spencer-tunick-emer-otoole-women


Diez ejemplos de erotismo en el arte occidental
21 de Marzo el 2016
El erotismo ha estado presente a lo largo de la Historia del Arte occidental representando el deseo a través de un juego que se ha movido entre ocultar o mostrar, insinuar o exhibir, hasta ganarle la guerra al aburrido pudor.
En la Antigüedad se representaba el placer sin el más mínimo signo de mala conciencia, separando la idea y la materia, el cuerpo y el espíritu; con la presencia del cristianismo, esta separación se llevó al límite haciendo recaer el sentimiento de pecado sobre el deseo carnal. Las imágenes que nos ha dejado el arte sobre el tema, han pasado de las explícitas pinturas griegas conservadas en sus cerámicas, o la exaltación de las idealizadas bellezas de las diosas griegas y romanas, para arrástranos después hacia la culpa cuando en el medievo subían los capiteles considerados indecentes a las partes más altas de los templos, sólo al alcance de los privilegiados, capaces de resistir la tentación.
El Renacimiento permitió disfrutar de señoras de senos exultantes, y la Ilustración nos regaló grabados con auténticas obscenidades.
En la retorcida represión victoriana, los artistas tuvieron que aplicarse con imaginación para dar rienda suelta a las imágenes de sus instintos. La libertad de la líbido en los alegres años 20 dejó paso a miradas inquietantes como la de Balthus, metidos ya en la mitad del siglo XX.
Pero precisamente en los momentos de mayor dureza contra la representación de la sexualidad, es cuando surge como respuesta un estimulante efecto que hace brillar la imaginación de los autores. Un derroche de imaginación que utiliza la mitología, se apoya en la iconografía, o en sutiles encuadres de objetos que dirigen intencionadamente la mirada del espectador al lugar de la provocación oculta. Y aunque miran poco a la Biblia, también han dado mucho juego erótico, Susana o María Magdalena, entre otras.
Durante el barroco y el romanticismo, mujeres envueltas en metros y metros de tela, dejan escapar la voluptuosidad de sus senos por los espléndidos escotes, y a veces sin enseñar nada, el artista consigue desasosegar al espectador como demuestra Fragonat en su célebre obra El Columpio.
El deseo sexual en el arte, se ha visto durante muchos siglos desde el punto de vista masculino, siendo el foco principal de las miradas el cuerpo de la mujer. Hubo que esperar a Tamara Lempicka para ver una autora alejada de la más estricta castidad, aunque los cuadros más sexuales realizados por una mujer son a nuestro entender los de Georgia O´Keeffe, a pesar de que ella insistió siempre en que no era esa su voluntad, la
1.-La Venus de Itálica. S.II a.C. Mármol de Paros.
En el Museo Arqueológico de Sevilla podemos admirar a Venus, la culpable de todo. Esta escultura fue encontrada en 1940 en una casa de Itálica (localidad cercana a Sevilla).
Los poetas fueron los primeros que le dieron sentido a esta Venus sin cabeza:
¡Descabezada Dea¡ porque no estás turbada por el vil pensamiento, serás la pura Norma. (Agustín de Foxá).
Está desnuda por que el artista la realizó en la Baetica, cuya cultura nace en una clara relación con oriente, como la Venus de Cnido, y por ello el desnudo esta visto desde un sentido ideal de pureza y belleza originaria, y de Verdad artística.
Venus de Itálica.
Pero el poema de Foxá puede tener otra interpretación: Una espléndida figura femenina sin posibilidad de pensamiento, todas sus maldades eliminadas por la pérdida de su cabeza. ¿El triunfo de la virtud sobre la terrible Lilith? -Diosa oriental malvada portadora de seducción que ha perseguido a los hombres infiltrada en el arte occidental-. Posiblemente no, porque para los hombres que temieron el poder de la bella de cabellos largos hay en esta imagen suficientes motivos de seducción.
Su poder sigue presente en toda su geografía marmórea, aunque sólo podamos intuir apenas, el final de unos mechones de su hermosa cabellera suelta cayendo por sus hombros.
2.-Eva de Autún. Maestro Gislebertus.
Durante toda la Edad Media vemos representaciones en las iglesias referentes al tema de la sexualidad. Las más explícitas generalmente alejadas de los ojos del fiel, en los canecillos, o en los capiteles, a no ser que interesara avisarle de la tentación y las consecuencias de caer en el pecado como en esta conseguidísima Eva del maestro Gislebertus en la portada del Juicio Final de la Iglesia de San Lázaro de Autun, fechada en 1130. Hoy se puede ver en el Musèe Rolin.En un brillante ejercicio de adaptación al marco (formaba parte del dintel), el autor consigue dotar de un sinuoso movimiento a la figura.
Sensual e indiferente ante su castigo -lleva arrodillada unos siglos fuera del paraíso perdido- Eva acerca su mano a la boca, y susurra los placeres del pecado a quienes accedan al templo, mientras les ofrece la fruta de la tentación.
Eva de Autún.
3.-Hermafrodito y la ninfa Salmacis. Bartholomeus Spranger.
En el Museo de Arte de Viena encontramos este ejemplo de representación del deseo femenino desde el punto de vista femenino, aunque fue pintado por un hombre.
La originalidad de Spranger que firma la obra en 1581, para representar esta escena, no tiene precedentes ni continuadores. La ninfa Salmacis se está comiendo literalmente con los ojos a Hermafrodito. El autor nos convierte en voyeurs, ante esta ardiente y hermosa joven que frente al indiferente y gélido chico, nos hace cómplices de la trampa de esta mujer que envuelta en un deseo sin tapujos, vivo y gozoso acabará venciendo al vanidoso Hermafrodito.
El pasaje mitológico cuenta que esta bella ninfa para satisfacer su deseo paralizó los cuatro miembros del bello joven y sólo dejó movilidad en el miembro restante. El orgasmo le provocó tal entusiasmo que en pleno éxtasis le rogó a los dioses que los dejaran juntos en un sólo cuerpo para la eternidad. Como la petición fue atendida, surgió “hermafrodita”, por derivación del nombre del bellísimo joven.
Las pocas ocasiones que el arte occidental ha mostrado el deseo femenino, lo ha reducido a un momento de locura (Bacantes desatadas), o a una situación de ridículo (José y la mujer de Putifer), o bien a momentos obscenos o a lacrimógenas e impotentes situaciones (Ofelia, Julieta…). Por eso es tan especial esta mirada al deseo femenino.
Salmacis y Afrodita.
4.-La Venus del espejo. Velázquez.
En la National Gallery de Londres encontramos a esta hermosa Venus pintada en 1651, que aparece de espaldas, atrapando la mirada del espectador.
Las sinuosas curvas de esta anónima Venus le sirven a Velázquez para representar a la mitológica diosa del amor en el cuerpo de su amante, y dado que era un hombre casado distorsiona con astucia su rostro jugando al equívoco.
De esta forma el genio sevillano deja abierto el análisis de esta obra, que como todas las suyas ha inspirado muchas páginas.
Si el rostro apareciera con nitidez, rompería el equilibrio del cuadro, que respira una atmósfera nebulosa en la que queda reforzado con toda claridad el ondulante cuerpo de la misteriosa dama. Los pinceles de Velázquez nos están diciendo que todo el poder de la diosa reside precisamente en la suave extensión de su pálida piel.
La Venus del espejo. Velázquez.
5.-Susana y los viejos. José Ribera.
Una escena inspirada en la historia bíblica del libro de Daniel, que bajo el pretexto de ensalzar la virtud, sirvió de excusa a muchos pintores en los tiempos de la Contrarreforma, para dejar en sus lienzos espléndidos desnudos femeninos, como éste que vemos del “conflictivo” pintor valenciano que tuvo que huir a Nápoles perseguido por la justicia española.
Es un extraordinario ejemplo del tenebrismo barroco, realizado en 1615, que insiste en mostrar el cuerpo de la mujer como motivo de pecado, aquí una mujer casta que no cede a los propósitos de estos dos viejos verdes, que por cierto son dos ilustres jueces, y que a punto estuvo de morir lapidada por no acceder a sus deseos. Entre Susana y los lascivos jueces, Ribera representa un sátiro, que es aquí la imagen de la lujuria. Con el magistral manejo de luces y sombras, volvemos a tener ante nosotros un cuerpo tan blanco que nos recuerda a la marmórea sensualidad de nuestra Venus de Itálica.
Susana y los viejos. José Ribera.
6.-Sol ardiente de junio. Frederic Leighton.
Esta magnífica Venus, es obra de Lord Frederick Leighton, pintada en plena era Victoriana, el maestro inglés cuya historia podemos seguir en su Casa-Museo se inspira en los patrones estéticos griegos, y convierte a la diosa del placer en un símbolo lleno de lirismo.
A pesar de que no vemos a penas la piel de esta hermosa mujer abandonada en los brazos de Morfeo, todo en ella es pura sensualidad. Leigthon la envuelve en transparentes velos, de influencia oriental y la acomoda en una postura casi imposible, enredando sus miembros en un escorzo que deja entrever parte de la voluptuosa belleza clásica de este cuerpo, relajado a pesar de la sinuosa composición.
El cálido colorido de la obra invita a pensar en un país caribeño, pero Leigthon lo pintó en Londres. Sin embargo, este cuadro que fue subastado en 1940 por sólo 140$, viajó a Puerto Rico de la mano Luis A. Ferré, que lo encontró olvidado en un rincón de una galería de Ámsterdam, pagó por él 6000$, hoy vale millones y para admirarlo hay que visitar el Museo de Arte de Ponce fundado por Ferré. Todo un viaje el de esta Venus ¿verdad?
La luz dorada remite a una hora avanzada de la siesta en el momento de una ardiente puesta de sol, con el calor sofocante y húmedo que hace siempre posible el ensueño en los mares del Caribe.
Sol ardiente de junio. Frederic Lord Leighton.
7.-Olimpia. Eduard Manet.
En 1865 Manet presenta en el Salón de París, esta Venus convertida en una descarada prostituta que vive en las salas del Museo D’Orsay de París.
Manet escandalizó a la sociedad parisina del momento con esta obra inspirada en la Venus de Tiziano, que el francés utiliza para presentar un tema contemporáneo.
Retoma el tema de la diosa del amor y lo coloca a nivel humano con toda la frialdad y lo prosaico del mundo de la prostitución. Descalza un pie de la chica, símbolo de la inocencia perdida, le coloca una orquídea en el pelo, considerada afrodisíaca, y sube a su cama a un gato negro, que en contra de la fidelidad que representaría un perro, está relacionado con la promiscuidad y el erotismo.
Olimpia no pone su mano entre las piernas por pudor, es que aún no llegó a un acuerdo con su cliente, que le envía un ramo de flores, como parece ser era la costumbre.
Olimpia. Manet.
8.-Black Irish. Georgia O’Keeffe.
En el O’Keeffe Museum de Santa Fé, hay una amplísima colección de la obra de esta norteamericana, enamorada de los paisajes de Nuevo México.
Toda la obra de O’keeffe es una interpretación exuberante de la realidad. Exuberante por la sensualidad que trasmiten sus lienzos.
Es imposible no ver vaginas en sus acantilados o penes en sus meandros a vista de pájaro. Ella siempre explicó que se limitaba a contemplar la realidad, veía lo bello que hay en ella y lo pintaba.
El iris es una flor muy representada en el arte occidental, utilizada como un símbolo del sufrimiento de la Virgen, es una metáfora pictórica del dolor de una madre.
Pero O’keeffe, en sus sutiles representaciones plasma las felices y bellísimas formas que componen estas flores, en las que no somos los únicos que vemos un clítoris.
Consciente o inconscientemente, el sexo, ambos sexos, aparecen en estos lienzos, a través de los pinceles de una mujer que sólo intenta pintar lo más hermoso de la naturaleza
Irish Negra de Georgia O’Keeffe.
9.-Muchachita de Robert Mapplethorpe
Este es el retrato de una anciana feliz, con una pícara y atractiva sonrisa. Pero ¿que lleva bajo el brazo? ¡vaya¡ ¡un enorme falo¡
La anciana es la famosa escultora Louise Bourgeois, que es además la autora del falo. El fotógrafo, un conocido artista homosexual que ha escandalizado en más de una ocasión a la sociedad norteamericana.
No ha buscado a una chica joven y atractiva, le concede esta especie de triunfo ante el sexo contrario a una mujer mayor, y al presentarla con ese falo “castrado” y humillante, se ríe de la obsesión masculina por centrar su poder en ese lugar de su cuerpo. ¿O no es una burla? Hay algo de la diabólica Lilith en esta imagen, ¿no creen?
Aunque bien podría ser también una declaración de amor, de Louise y de Robert al sexo masculino.
Lo que si parece claro, es que el poder femenino en el mundo de Eros, está presente de una u otra forma a lo largo de toda la Historia del Arte.
Muchachita de Robert Mapplethorpe
10.-Los amantes. René Magritte.
Todo este post habla de erotismo, de diosas del amor, de deseo y pecado, de mito y religión, de hombres y mujeres, pero no hemos hablado de besos.
Este de Magritte, que está en una colección particular, es uno de los besos sobre los que más se ha escrito.
Pintor del movimiento surrealista solía decir que la realidad es tan equívoca, incoherente y abstracta como cualquier pintura
Un beso sin labios, sin miradas, sin piel…entre y vean e interprétenlo.
Los amantes. René Magritte



Las sensuales acuarelas de Steve Hanks
13 de Marzo del 2016
Steve Hanks es merecidamente reconocido por los críticos de arte como uno de los mejores artistas de acuarela de nuestros tiempos. Los detalles, los colores y las emociones de sus trabajos simplemente sorprenden. Steve llama a su estilo «realismo emocional». Muchas veces no muestra los rostros de sus modelos para dejarle espacio a la imaginación del público.
Steve Hanks eligió a las mujeres como el tema principal para sus obras. Y en Genial.guru estamos seguros de que tomó la decisión correcta.
«Las emociones son lo que pinto. El realismo es cómo lo hago».
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«Trato de ser muy responsable y con mis obras añadirle un poco más de imágenes positivas al mundo».

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«Espero que mi trabajo le transmita al público una sensación de confort, placer y comprensión de la vida».

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«La luz del sol es uno de los componentes principales en mis obras. Me fascina cómo afecta la percepción de las cosas, cómo „inunda“el espacio introduciendo el color y transformándolo. Muchas veces mis obras se tratan más de la luz del sol que de cualquier otra cosa».
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Wegner y su esposo y musa, «La chica danesa»
19 de Enero del 2016
Fue una de las principales representantes del llamado art decó danés, aunque por su condición de mujer, sexualidad ambivalente y heterodoxo matrimonio tuvo que desarrollar su carrera en París

Una de las obras de Gerda Wegener expuestas en el Museo de Arken EFEIshoj (Dinamarca)
El Museo de Arken dedica su primera gran retrospectiva a la pintora Gerda Wegener, cuyo esposo y musa Einar (Lili Elbe) fue hace más de 80 años una de las primeras personas en someterse a una operación de cambio de género en el mundo y cuya historia ha rescatado la película «La chica danesa».
El filme, dirigido por Tom Hooper -con cuatro nominaciones al Óscar, entre ellas mejor actor (Eddie Redmayne) y actriz (Alicia Vikander)-, se basa en la novela homónima de David Ebbershoff, inspirada en la historia de Gerda y Lili, protagonistas de una relación artística y afectiva que centra buena parte de la muestra que se podrá ver hasta mayo en este museo al sur de Copenhague.
Gerda Gottlieb (1885-1940), que adquirió el apellido de su marido al casarse con él en 1904, fue uno de los máximos exponentes del art decó danés, pero su condición de mujer, su sexualidad ambivalente y su complejo matrimonio impidieron que alcanzase el mismo estatus en Dinamarca que en París.
Fue en la capital de Francia donde residió varias décadas y desarrolló una exitosa carrera artística como retratista e ilustradora en las principales revistas de moda y en la que desempeñó un papel clave su esposo Einar, a su vez pintor paisajista.
Vestido como mujer, Einar (que luego pasó a llamarse Lili Elbe) ejerció de modelo en decenas de retratos pintados por Gerda, a la vez que en su interior descubría su verdadera identidad, lo que le llevó a someterse a varias operaciones de cambio de sexo a principio de la década de 1930, con el respaldo de su esposa.
«La exposición trata sobre la libertad de ser quien uno es. Fue en los retratos que Gerda Wegener hizo de su pareja transexual en los que Lili Elber encontró su identidad femenina posando como modelo para su esposa», explica en la introducción de la muestra su comisaria, Andrea Rygg Karberg. Einar Wegener se sentía «como un ser humano obligado a llevar un traje que lo constreñía y en el que se sentía ridículo», declaraba en 1931 la propia Lili, que en septiembre de ese año moriría de las complicaciones derivadas de su última operación.
Gerda Wegener la retrató sobre todo en París, pero también durante viajes a Capri (Italia) o en los períodos de vacaciones en la localidad francesa de Beaugency, donde solían veranear a menudo con otros artistas y Lili se hacía pasar muchas veces por su hermana, en obras como en «Un día de verano» o «Junto a las orillas del Loira».
En las decenas de retratos que exhibe Arken, Lili aparece como mujer maquillada, con distintas pelucas, vestidos, guantes o exóticos abanicos, representada con una figura elegante y estilizada y el rostro con frecuencia melancólico.
Esa imagen dulce y más idealizada se contrapone en otras obras con otra más mundana, la de una mujer liberada y consciente que aparece bebiendo alcohol, fumando o jugando a las cartas: ambas fueron instrumentos para poder desarrollar su identidad sexual.
La exposición, que se puede contemplar desde finales del año pasado, recoge también obras de los primeros años de Gerda Wegener en Dinamarca y de su época posterior a la muerte de Lili, cuando se mudó a vivir a Marruecos después de casarse con un italiano.
Allí residió hasta 1936, luego vivió entre Francia e Italia, ya divorciada; y en 1938 regresó a Copenhague, donde falleció en un hospital dos años más tarde, sola y pobre.
La muestra recoge un total de 178 obras, entre pinturas, dibujos e ilustraciones, la mayoría cedidas por coleccionistas privados, ya que ningún museo danés importante adquirió entonces sus obras, al contrario de lo que ocurrió en Francia.
14 de Enero del 2016
Si el crítico de arte Charles Baudelaire (1821-1867) levantase la cabeza se sorprendería sobremanera al ver la influencia que la obra de Jean Auguste Dominique Ingres (1780-1867) ha ejercido sobre algunos de los más ilustres representantes de la pintura de la modernidad.
Autorretrato de Ingres
A mediados del siglo XIX pervivían en los salones artísticos las viejas disputas entre antiguos y modernos a través de las diferentes corrientes estéticas ahora centradas en lo clásico y lo romántico, tomando como principales exponentes de las mismas a Ingres y Delacroix, enfrentados bajo la bandera del gusto por la tradición o la exaltación creativa. Algunos escritores como Flaubert, Zola, Mallarmé o Thoré parecían saber de qué iba el arte moderno, aquél que se nutría de su propio pasado para construir una imagen con inéditas formas expresivas y nuevos valores artísticos. Baudelaire tomó partido por el romanticismo de Eugène Delacroix (1798-1863) símbolo de un estilo indisciplinado y rebelde, convirtiéndole en el origen de su teoría artística que plasmó en El pintor de la vida moderna de 1863, cuyo ideal estético era la libre visión individual del artista a través de un lenguaje actual, adaptado a una nueva época y sin carácter de eternidad. Rechazaba por tanto el estilo de Ingres que se ajustaba más a las tradicionales enseñanzas académicas y los modelos del pasado.
Distanciados de esa controversia y con la perspectiva que da el paso del tiempo, no parece que los pintores del siglo XX olvidaran las innegables destrezas y aportaciones de Ingres a la pintura universal e hicieran de ellas emblema para realizar algunas de las obras más significativas de la pintura contemporánea. Cabría preguntarse entonces ¿Qué vieron estos jóvenes artistas en el arte de Ingres? ¿Por qué encontraron tanta inspiración en sus temáticas y estilo?, parece indudable que lo clásico y lo moderno estaban llamados a entenderse a través de la constante transformación y fue inevitable que lo nuevo conviviera con valores ya establecidos.
Esta pervivencia del ideal clásico renovado de Ingres se puede rastrear en muchas manifestaciones artísticas del siglo XX, lo supieron ver muy bien los pintores modernos que vinieron después como Édouard Manet, Edgar Degas, Auguste Renoir, Henri Toulouse-Lautrec Paul Gauguin, y vanguardistas como Henri Matisse, Pablo Picasso, Amedeo Modigliani, Chaïm Soutine, Moïse Kisling, Man Ray, Salvador Dalí, Magritte y una interminable lista de creadores que llegaría hasta nuestros días.
Ingres se había sentido fascinado por las armonías ideales y las superficies abstractas de Rafael y David en sus cuadros de tema histórico, pero seducido por el “style troubadour” de su época consiguió también aportar un aire insólito y curioso a sus obras que evocaban un pasado no clásico. La disciplina y perfección de la que hacía gala no impidió un tratamiento lineal de la figura femenina, haciéndola doblarse y retorcerse para conjugar perfectamente lo estético y lo erótico. Su concepto de la mujer abarcó muchos campos, tanto el clásico aspecto de la ninfa Tetis, como el motivo exótico de la bañistas y odaliscas de Oriente Próximo.
La bañista de Valpinçon
La bañista de Valpinçon
El baño
Una de las obras más célebres de Ingres en este género fue La bañista de Valpinçon (1808), en la que su maestría en la interpretación del desnudo al natural y su seguridad técnica no empañan el aire de novedad exótica que infiere a la figura ataviada con un turbante moruno cubriendo sus cabellos y en la originalidad de la pose y el atrayente punto de vista que aporta a la modelo. Primicias que no pasaron desapercibidas para los artistas de la modernidad. Despertó en Degas el interés por tratar la desnudo femenino a través de la temática de las “toilettes”, mujeres en la intimidad de su aseo personal, desprovistas de idealización mitológica, potenciadas por el estudio postural y las técnicas impresionistas. Testigo que tomará Toulouse-Lautrec, el pintor de la vida nocturna y los bajos fondos, en obras como El baño (1892), aportando la singular elección de tomar como modelo a una prostituta. Cien años después una fotografía de Man Ray titulada el El violín de Ingres (1924), convierte las sensuales curvas de Kiki de Montparnasse en un instrumento de cuerda, insinuado por las dos aberturas con forma de efes, convirtiendo el cuerpo de la joven en un sonoro instrumento, creando asociaciones inéditas tan presentes en la estética surrealista. Man Ray evoca la bañista de Ingres a través de la referencia al turbante y la posición de espaldas de la modelo, y alude a la afición musical del pintor por el violín, ahora convertido en una alegoría del juego amoroso. Dalí siempre admiró la autoridad técnica de Ingres, su destreza con el dibujo y la línea, es fácil comprender por qué se convirtió en referencia para muchos de los desnudos en los que posó la omnipresente Gala.
El violin de Ingres
La gran Odalisca
En La gran Odalisca (1814) vuelve a demostrar el apego por el desnudo femenino unido a lo exótico y lo oriental. Una mujer de extraordinaria belleza resuelta con un pronunciado escorzo, sin olvidar el exquisito gusto por los detalles de todos los elementos que rodean a la figura: las telas, el cortinaje, los almohadones o el abanico. La libertad alegórica de Ingres evoluciona hacia un exotismo despreocupado y lejano. La enorme influencia que tuvo esta imagen en los artistas del siglo XX se puede constatar desde los inicios del impresionismo.
La gran Odalisca Jean-Auguste Dominique Ingres
París, Musée du Louvre, département des Peintures, Acquis en 1899
Manet sufriría el desdén de la crítica y el público por su Olympia (1863) en la que al igual que Ingres destaca desde el punto de vista técnico por la delicadeza y firmeza del dibujo, los finos contrastes cromáticos, la ambientación lumínica, pero dota al desnudo de total ausencia de idealización y desafía con su desnudez los convencionalismos burgueses. Gauguin comprendió la fuerza plástica de Ingres y la extrañeza en sus desnudos de espaldas así como su primitivismo y utilizó estas poses en muchas de sus obras.
Matisse hizo de las Odaliscas una de sus recurrentes temáticas, fascinado por los ambientes fabulosos, ricas telas, muebles exquisitos, encontrando en las estridencias cromáticas del fauvismo el estilo para plasmarlas. Pero quien sin duda fue a contracorriente recuperando los desnudos de la tradición clásica para la modernidad de los años veinte fue Modigliani, que interpretó desprovisto de todo aditamento, un nuevo concepto creativo para la desnudez. En su obra Desnudo echado sobre el costado izquierdo (1917), el dibujo y la silueta un tanto ingrescas no evitan la deformación primitivista del cuerpo, el fondo cromático alcanza una gran autonomía moderna, una elevada abstracción.
Siendo ya director de la Academia Francesa de Pintura realizó El baño turco (1862), considerada hoy en día como una de sus obras maestras, se incluye dentro de la tendencia orientalista del autor, en la que la sensualidad femenina y el tono erotizado de la misma alcanzarán altas cotas de seducción. Mostrada al público por primera vez en el Salón de Otoño de 1905 entusiasmó a muchos pintores de vanguardia, entre ellos a aquellos jóvenes “salvajes”, luego conocidos como fauvistas, reagrupados en la sala VII, por sus exuberantes y coloristas pinturas. También marcó a Picasso cuya influencia se vio pronto reflejada en las poses y contorsiones rosadas de las mujeres de El harén (1906), sin embargo Picasso abandona la sensualidad y suntuosidad de los cuerpos para transmitir un ambiente sórdido, que derivará en su celebérrima obra Las señoritas de Avignon (1907), en la que a partir del tema clásico del desnudo consigue abordar un nutrido inventario de problemas formales del arte contemporáneo que derivarán en el cubismo. Las visitas de Pablo Picasso al museo Ingres de Montauban, se dejaron sentir en el influjo de aquel sobre los retratos que el artista malagueño realizó en su dilatada carrera, encontrar relaciones entre Madame Rivière de Ingres (1805-06) y Olga en el sillón de Picasso (1917-18), o el Retrato de Madame Moitessier (1856) y Mujer con libro (1932) nos hablan de las excelentes dotes de ambos como dibujantes y de sus cualidades para el retrato, así como la teatralidad y solemnidad del gesto de Ingres y la capacidad para alterar las reglas de Picasso.
El baño turco
Ingres, considerado tradicionalmente como un artista académico y conservador, símbolo de pintura espléndida y refinada, volvió a la pintura vanguardista de la mano de los artistas que configuraron la modernidad. Tras su muerte, su obra y reputación generó un fructífero diálogo con los jóvenes pintores que abrieron nuevos caminos al arte. Las conexiones con fuentes no occidentales en el arte europeo, el valor de la pintura a través del dibujo y la línea o la reinterpretación de su ideal clásico de una manera más libre y crítica con la tradición, han colocado a Ingres como uno de los grandes influjos del arte contemporáneo.
Violeta Izquierdo | @artesigloxx

Anatomía de Ingres     
13 de Noviembre del 2013
Su «Gran Odalisca», obra maestra del Louvre, ya cuelga en el Prado. Habrá que esperar hasta el próximo día 24 para admirarla. Estos son los secretos que hacen que esta pintura sea pura sensualidad
«Gran Odalisca», de Ingres - MUSEO DEL LOUVRE
Es la pintura hecha sensualidad: el deseo y el placer salen por cada uno de los poros de este maravilloso lienzo, pintado por Jean-Auguste Dominique Ingres en 1814. Y no solo porque la modelo pose desnuda y vuelva su rostro hacia nosotros con mirada desafiante. Que también. Son muchos los detalles que hacen que este desnudo despierte nuestros sentidos más que «La Venus del espejo», de Velázquez, o «La Venus de Urbino», de Tiziano, los dos mejores desnudos de la Historia del Arte. La «Gran Odalisca», de Ingres, sale excepcionalmente del Louvre (solo lo abandonó en 2003 para una exposición en Roma) y cuelga desde ayer en el Prado. Formará parte de la gran monográfica que el museo dedicará al maestro francés del XIX a partir del día 24 y que concentrará buena parte de sus obras maestras. Está patrocinada por la Fundación AXA, que ayer renovaba por cuatro años más como benefactor del Prado.
El cuadro fue encargado por Caroline Murat, hermana de Napoleón y reina de Nápoles para decorar su palacio 
Carlos G. Navarro, comisario institucional de la muestra, nos desvela los secretos que aportan tal grado de sensualidad a una de las pinturas más icónicas del Louvre, encargada en 1813 por Caroline Murat, hermana de Napoleón, para decorar sus habitaciones privadas en el Palacio Real de Nápoles, donde colgaba junto a otro desnudo, «La bella durmiente», hoy desaparecido. Invitan al placer sensorial «la piel charolada, perfecta, pulida», que Ingres envuelve en distintas telas que evocan lo placentero del tacto: pieles, terciopelos, sedas... También, a través del humo del tabaco y el incienso, representados por la pipa y el incensario, a la derecha de la composición, así como la sensación de que las plumas de pavo real (símbolo de la vanidad) de su abanico acarician su brillante piel. «Ingres establece un equilibrio perfecto entre el deseo platónico de belleza ideal y la carnalidad física, la belleza mortal del cuerpo de la mujer con un juego de líneas y curvas casi musical», advierte el comisario. También, gracias al color (espléndidos azules, amarillos...), la pintura invita al placer.
El lienzo causó un gran escándalo en el Salón de París de 1819 por su desproporción anatómica
Se creía que la modelo del cuadro era la propia Caroline Murat, pero hoy se identifica con Atala, hija del músico Camille-Marie Stamaty. El lienzo, que nunca llegó a pagar la Reina porque huyó precipitadamente de Nápoles, fue recuperado por Ingres y se presentó en el Salón de París de 1819, provocando un gran escándalo en la crítica, no tanto por representar un desnudo sin motivo aparente, sino por su descripción anatómica. Los miembros del cuerpo de la odalisca no eran equivalentes ni proporcionados. Y lo más curioso: la columna tiene tres vértebras de más. Son las llamadas «vértebras Ingres», que algunas feministas se tatúan.
La imperfección de este desnudo quedó zanjada por el Rey Luis XVIII, que quiso adquirirlo sin éxito. Sí compró para Versalles «Angelica rescatada por Ruggiero», que colgará en la muestra frente a la «Gran Odalisca». Ésta ingresó en el Louvre en 1899. En 1907 colgaba junto a la «Olympia», de Manet, otra obra que levantó ampollas en la época por representar desnuda a una prostituta junto a su esclava negra. Los artistas más reivindicativos, como las Guerrilla Girls, se apoderaron de la odalisca de Ingres como un icono moderno del deseo femenino.
http://www.abc.es/cultura/arte/abci-anatomia-ingres-201511112042_noticia.html
NATIVIDAD PULIDO Madrid

La reinvención de la Venus moderna
10 de Noviembre del 2015

Tres espléndidos desnudos femeninos, pintados por Courbet, Modigliani y Freud, salen a subasta en Nueva York, mientras el Prado está listo para recibir a «La Gran Odalisca» de Ingres.
Repasamos la Historia del Arte a través de sus mejores desnudos.

«Desnudo recostado», de Modigliani
En este otoño disfrazado de primavera el mercurio está alcanzando temperaturas impropias de estas fechas. Y, para caldear aún más el ambiente, hoy salen al mercado algunos de los mejores desnudos femeninos, un género que ha dado mucho de sí y que parece inagotable. Tres Olympias modernas serán las estrellas de la venta que la sala Christie’s celebrará hoy en Nueva York bajo el título «La musa del artista».
Destaca, especialmente, «Desnudo recostado», de Modigliani (1917-18). Aunque la firma no da una cifra estimada cuando se trata de grandes piezas («estimate on request», advierten), se cree que su precio podría rondar los 100 millones de dólares. Es una de las obras maestras del pintor italiano, en la que funde idealismo clásico, realismo sensual e invención moderna. Es lo suficientemente realista para seducir, pero también lo suficientemente irreal para ser idealizado. Con esta pintura el artista crea un icono escultórico, sublime, de la mujer.
No es el retrato de una de las musas de Modigliani, sino un hermosísimo himno a la belleza
No es un retrato de alguna de sus musas –la más célebre fue Jeanne Hébuterne, modelo y pareja sentimental del artista, que, tras la muerte de éste, y embarazada de nueve meses, se suicidó tirándose desde la ventana de un quinto piso, sino un hermosísimo himno a la belleza. Pintado entre 1917 y 1918, en plena Guerra Mundial, en su pequeño y mísero taller parisino, pertenece a una serie de desnudos alegres, sensuales, eróticos, con los que Modigliani, el príncipe de Montparnasse, quiso celebrar la vida, pese al drama que se vivía en las calles. Su objetivo era recuperar la belleza en un mundo devastado por la guerra. 
«Desnudo recostado», de Courbet
Sensual carnalidad
Otra estrella de la subasta será «Desnudo recostado» (1862), de Courbet, uno de los más célebres desnudos que el pintor francés realizó entre 1850 y finales de los sesenta. Su precio estimado: 15-25 millones de dólares. Pese a que sus desnudos están a la sombra de las Venus de Giorgione y Tiziano, éstos deificaron a las mujeres, mientras que Courbet las bajó a la tierra. Divinas para unos, terrenales para otros. Courbet pinta el cuerpo femenino tal como lo ve, sin idealizarlo un ápice. La carne pintada por él es real, física, puede palparse... y casi olerse. Su compromiso con la verdad es implacable. Cuando el artista mostró este lienzo en el Salón de París en 1862 duró unos pocos minutos en la pared. Su desafío a los convencionalismos fue demasiado para el París pacato y conservador de la época. Fue un lienzo tan radical como impactante. Lo sería aún más, cuatro años después, su «Origen del mundo»: un pubis en primer plano que escandalizó en su día y aún hoy ruboriza a quienes lo contemplan de cerca en el Museo d’Orsay. Activista político y revolucionario, admirado por colegas como Delacroix, Manet, Van Gogh, Freud..., Courbet no solo pintaba el cuerpo de la mujer en sus lienzos, sino que quería lograr una presencia nunca antes vista en el arte. Trató de derribar viejos muros creando un nuevo lenguaje del desnudo en el arte.
«Desnudo en un sofá rojo», de Lucian Freud
A Modigliani y Courbet se suma Lucian Freud con «Desnudo en un sofá rojo» (1889-91), que parte con un precio estimado de 20-30 millones de dólares. El pintor británico reconoce su deuda con Courbet, pero va un paso más allá volviendo a reinventar el desnudo, como en su día hizo el francés. Así se aprecia en sus descarnados retratos, en los que no hay concesiones. En este caso es un desnudo de su hija Bella, una conocida diseñadora de moda, a los 21 años. El pintor tuvo 14 hijos con sus distintas parejas. Hizo una serie de retratos de sus hijas en la década de los 80. Bella posa en el famoso sofá rojo de su taller, escenario de tantas obras maestras y tantos secretos. Si ese sofá hablara... Cuentan que entre padre e hija, entre artista y musa, hubo una intensa pero frágil relación. La crítica la sitúa como una de las obras más audaces y sensibles, más honestas y personales de Freud, realizada en un momento crucial en su carrera. Sus desnudos tienen, al igual que los de Modigliani, mucho de escultóricos. También sale a subasta en Christie’s otro retrato de Freud, en este caso de Andrew Parker Bowles, exmarido de la Duquesa de Cornualles, con uniforme de brigadier. El récord del artista está en 56 millones de dólares, alcanzados por «Benefits Supervisor Resting».
Una Venus de hace 22.000 años
La Venus de Willendorf-
Ya en la prehistoria, hace 22.000 años, una mujer en pelota picada asombró al mundo. Es la Venus de Willendorf, que luce en el Kunsthistorisches Museum de Viena. A partir de entonces ha sido uno de los temas recurrentes en la Historia del Arte. La Antigüedad clásica, tan hedonista, primero en Grecia y después en Roma, andaba a vueltas con el ideal de belleza: el «Discóbolo» de Mirón, la «Venus» de Milo, el «Apolo Belvedere» o el «Laocoonte» son algunos ejemplos de la perfección corpórea cincelada en bronce o en mármol.
Dependiendo de las épocas, el desnudo en el arte ha ido cambiando su carácter iconográfico. En la Edad Media, por ejemplo, se limitaban a los pasajes bíblicos que lo requirieran: Adán y Eva, la muerte de Cristo... Fue en el Renacimiento cuando retornan los desnudos al arte para narrar escenas mitológicas, religiosas o históricas, inspirándose para ello en modelos clásicos. Y surgen obras maestras como «El nacimiento de Venus», de Botticelli, o la «Venus de Urbino», de Tiziano, uno de los desnudos femeninos más «influyentes» en la Historia del Arte, pues son muchos los artistas que se inspiraron en él para sus creaciones. Si a Leonardo da Vinci le interesaba el cuerpo humano desnudo para sus estudios anatómicos, para Miguel Ángel tenía un carácter más divino.
«Venus del espejo», de Velázquez
Exuberancia barroca
Llegó el Barroco y con él los gabinetes privados donde mecenas y aristócratas admiraban las pinturas de desnudos femeninos como objeto de placer y deseo. Rubens pinta unas mujeres exuberantes, sensuales, rollizas... Como sus «Tres Gracias». La belleza de la época no entiende de celulitis ni de flacidez. Y Velázquez pinta «el trozo de carne más humano de la National Gallery de Londres», según Sorolla. La «Venus del espejo» perteneció al duque de Alba, a Godoy... y, desde hace cien años, a la pinacoteca británica. En 1914 una sufragista le asestó siete puñaladas. La diosa se mira ensimismada ante el espejo tras una noche de pasión con Marte.
«Olympia», de Manet
Goya es el primer artista que desnuda a la mujer real, sin abordar temas mitológicos, religiosos o históricos. Su «Maja» nos mira pícara y descarada y el espectador se torna un voyeur. La pintura moderna y contemporánea no ha sido ni mucho menos ajena al desnudo. Nada fue igual en el arte a partir de las cinco prostitutas desnudas en un burdel que Picasso desestructuró (muchos años antes que Ferran Adrià hiciera lo propio con la tortilla de patatas) en «Las señoritas de Aviñón», un lienzo que rompió con el arte tradicional y dio paso al cubismo. Otra prostituta desnuda, la «Olympia» de Manet, ataviada solo con una orquídea en el pelo, un brazalete y zapato de tacón, es otro de los desnudos que cambió la Historia del Arte. 22.000 años después de la Venus de Willendorf, la fascinación por el desnudo femenino se mantiene intacto.
NATIVIDAD PULIDO Madrid

El fotógrafo del erotismo 'jet set' muestra sus obras  
8 de Noviembre del 2015 
El sudafricano Henrik Purienne se ha convertido en puntal de la fotografía sexy con mujeres preciosas y concepto retro. Esta es su filosofía

Un clásico de Purienne: una chica en un Alfa Romeo de los años setenta. “Los coches son diseño en movimiento”, dice. / Henrik Purienne
Chicas rubias haciendo auto-stop, subiendo a un coche blanco de los años setenta para que las acerque al mar. Chicas con la piel bronceada, paseando sin ropa por el bordillo de la piscina, caminando por playas infinitas. Chicas, chicas, más chicas: el mundo del prestigioso fotógrafo sudafricano Henrik Purienne, de 38 años, gira todo el tiempo alrededor de ellas. “Crecer en Ciudad del Cabo afectó a mi forma de trabajar y de ver la vida: las mujeres, el sol, la playa”, nos cuenta. Sus comienzos no pudieron ser más honestos: “Siempre me gustó hacer fotos de lo que veía. Durante unas vacaciones empecé a retratar a mi novia y así empezó todo”.
“Soy un enamorado de las formas”, afirma el fotógrafo. / Henrik Purienne
Hoy afincado en Los Ángeles, Purienne empuja a sus imágenes hacia un universo paralelo en el que siempre hace calor y siempre estamos en los años setenta. Sus chicas recuerdan con claridad a las de las películas de Eric Rohmer y a las de las páginas de LUI, la revista masculina francesa que hizo época hace 30 años; una versión retro del erotismo que él mismo admite. “No descubrí la obra de otros fotógrafos hasta que ya llevaba unos años trabajando. Pero me estalló la cabeza al dar con revistas como Nova, Cahiers d’art o la propia LUI”. Chicas recibiendo los rayos del sol. Agua fría, bañadores pegados a la piel y hedonismo jet set.
La mujer integrada en el diseño interior: otro de los enfoques de Purienne. / Henrik Purienne
A estas alturas, firmas de moda como American Apparel o Kitsuné ya han recurrido a su particular visión de las mujeres y de la belleza: estampas de chicas medio desnudas, insinuantes, a veces sentadas en sillones de diseño francés o italiano de los años sesenta. La cantante Sky Ferreira en una cama sin hacer. Imágenes sin distancia, fruto de una comunicación fluida entre fotógrafo y modelo.
La mirada cómplice, la ausencia de distancia entre modelo y fotógrafo. / Henrik Purienne
Purienne retrata siempre a modelos que parecen ser sus novias. / Henrik Purienne
Me encantan las marcas blancas del bikini encima de la piel, el olor a crema protectora y a dinero viejo. La sensación de tener todo el tiempo del mundo para no preocuparte por nada”, dice el fotógrafo
“Empecé mi carrera dirigiendo documentales, y he seguido aplicando ese punto de vista a mis fotografías. Procuro que el resultado sea crudo, lo más directo posible”, explica. Su faceta más personal la reserva para la revista anual Mirage, que él mismo edita. Un manifiesto a favor del verano, la nostalgia y el sexo. Hijo no reconocido de Slim Aarons, el fotógrafo que retrató a los guapos y felizmente ociosos de los años sesenta y setenta, Purienne es un apasionado de los espacios, la arquitectura y los objetos. “Extensiones de mi estilo de vida”, señala, y elementos que acompañan en todo momento a las chicas de sus fotografías.
Estampas de unas vacaciones perfectas en perfecta compañía. / Henrik Purienne
Considera que el centro de su trabajo es la historia que cuenta a través de sus imágenes, y tiene muy claras sus preferencias. “Me gustan las chicas fuertes. Chicas que parecen chicos. Me encantan las marcas blancas del bikini encima de la piel, el olor a crema protectora y a dinero viejo. La sensación de tener todo el tiempo del mundo para no preocuparte por nada”. Por supuestísimo. ¿Y a quién no?
Retrato del fotógrafo Henrik Purienne.
Jorge de Cascante 

Aleah Chapin pinta maravillosamente a mujeres mayores desnudas, con las que creció 

3 de Noviembre del 2015


Aleah Chapin ha visto muchas mujeres desnudas. En el último par de años, Aleah estudió arrugas, tatuajes, cicatrices de mastectomía, vello púbico, pechos en período de lactancia y pechos caídos.





El artista estadounidense de 29 años ha generado cierta controversia con sus magníficas pinturas realistas de mujeres mayores desnudas.
Ha realizado el Aunties Project (Proyecto Tías), en el que ha pintado una serie de desnudos gigantes, presentando un grupo de mujeres mayores, las amigas de su madre, con las que "creció " y ha conocido toda su vida.
Una de sus pinturas ganó el prestigioso BP Portrait Award en 2012, la última vez que estuvo en Londres. Mostraba a una mujer de unos sesenta años, sonriendo con sus exagerados pechos descansando sobre su estómago.
El crítico Brian Sewell dijo de su trabajo: "repelente ... un grotesco registro médico" ...

Nosotros admiramos y disfrutamos de su enfoque, sencillamente nos encanta. Y a vosotros, ¿qué opinión os merece su trabajo?













www.culturainquieta.com/es/arte/pintura.html


La prostitución en el arte

25 de Septiembre del 2015

El Museo de Orsay de París revisa en una exposición con más de 200 obras este tema. Se prevé que sea una de las muestras más rentables económicamente de los últimos años.


AFP. En primer plano, una escultura. Al fondo, la célebre «Olimpia», de Manet

El Ministerio de Cultura espera que la exposición «Esplendor y miseria de la prostitución en París, 1850-1910» (Museo de Orsay) sea una de las más «rentables» económicamente de los últimos años, con un previsible récord de visitantes y venta de «productos derivados». Comisariada por Marie Robert e Isolde Pludermacher, conservadoras del Museo de Orsay, y presentada por Richard Thomson, profesor de historia del arte de la Universidad de Edimburgo, «Esplendor y miseria de la prostitución en París» presenta más de doscientas obras de grandes maestros, tratando desde muy diversos ángulos el tema de la prostitución, los prostíbulos y las prostitutas a finales del XIX y el XX, en París.



Tema clásico, de la «Olimpia» de Manet a «Las señoritas de la calle de Avinyó» de Picasso, prostitución, prostíbulos y prostitutas tienen un puesto bien conocido en la historia del arte moderno, bien ilustrado por Toulouse-Lautrec, Degas, Vlaminck, Van Dongen, Renoir, Félicien Rops, Émile Bernard, Gervex… y un larguísimo etcétera. Si la exposición no se detuviese en el umbral de 1910, la relación de artistas que han tratado el tema hubiera podido prolongarse indefinidamente, hasta Francis Bacon y Andy Warhol, entre muchos otros, claro está. 


¿Qué es el arte? Prostitución

Para mejor cubrir la exposición con un delicado prurito «cultural», las comisarias han recurrido a una legendaria cita de Baudelaire, fuera de contexto: «¿Qué es el arte? Prostitución». Baudelaire hacía una crítica radical del mercantilismo rampante y la irrupción de la «industria cultural» en el «mercado del arte». Olvidando tal premisa, esencial, el Ministerio de Cultura y el resto de la burocracia estatal «dieron su bendición» a una exposición que se demora en los meandros «artísticos» de una prostitución convertida en delicado producto expositivo.


Cuando los museos franceses deben «adaptarse» a un recorte significativo de los créditos y subvenciones, el Ministerio de Cultura y el Museo de Orsay confían en un esperado éxito comercial de «Esplendor y miseria de la prostitución en París». El «morbo» real o presumido de las obras de grandes maestros glosando la «lírica» de la prostitución, debiera atraer al gran público cosmopolita. A tal fin, un largo rosario de productos derivados (estampas, recuerdos, almanaques, figurillas, etcétera), permitirán, se espera, multiplicar unos ingresos envidiables en tiempos de crisis.

Objetos de gusto muy diverso



Para hacer más atractivo el tema de fondo, si cabe, los organizadores han completado las obras de arte con objetos de gusto muy diverso, rozando lo peregrino. El visitante podrá descubrir, por ejemplo, un «sillón de amor» donde el Príncipe de Gales, futuro Eduardo VII, rey de Inglaterra, retozaba amorosamente en compañía de dos señoras o señoritas. Con un afán de «fidelidad» se ha reproducido un «salón» y una «habitación» de una profesional que se hacía pagar al precio más alto recibía a una clientela adinerada. La inmortal «Olimpia» de Manet está «acompañada» de una colección de películas y fotografías pornográficas de la época. 



En el capítulo de la foto porno en el París de finales del XIX y principio del XX destaca una legendaria representación española, liderada por una gallega de muchísimo trapío, Carolina Otero, la Bella Otero, Agustina Otero Iglesias, (Valga, Pontevedra, 1868-Niza, 1965), que tuvo amantes tan notables como Guillermo II de Alemania, Nicolás II de Rusia, Leopoldo II de Bélgica y Aristide Briand, entre muchos otros, claro está. En el Museo de Orsay, la Bella Otero está representada a través de unas fotografías de Léopold Reutlinger que hoy pudieran parecer particularmente pacatas, mucho menos «atrevidas» que las imágenes que hoy se difunde a través de los paraísos artificiales de la publicidad audiovisual.


JUAN PEDRO QUIÑONERO / PARÍS






"Doce miradas del coño... y más", nueva exposición del MUSAC
14 de Marzo del 2014
León
"Doce miradas del coño...y más" es el título de la nueva exposición que mostrará a partir de mañana el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) y que conforman doce fotografías en formato digital creadas por el colectivo "Líneas de Fuga" en colaboración con la Asociación Leonesa Simone de Beauvoir.
En estas fotografías digitales el cuerpo femenino, en concreto la vulva, se convierte en sujeto artístico e hilo conductor desde el que abordar cuestiones preocupantes para el movimiento feminista, como la invisibilidad de las mujeres en la Historia, la prostitución, la división sexual del trabajo o la violencia.
Se trata de un calendario feminista que expondrá el MUSAC entre el 7 y el 14 de marzo y que se complementará con una performance que tendrá como hilo conductor el filme "Trio A" de la bailarina, coreógrafa y cineasta norteamericana Yvonne Rainer.
Esta exposición forma parte del festival Miradas de Mujeres 2014, cuyo objetivo es el reconocimiento del trabajo de las mujeres artistas.
http://www.lavanguardia.com/cultura/20140306/54402855136/doce-miradas-del-cono-y-mas-nueva-exposicion-del-musac.html#.UyGG2N_mdbs.facebook


Desnudos
5 de Febrero del 2014
Unos vecinos del barrio de Hortaleza, de Madrid, han posado desnudos para un calendario. Es su modo de quejarse de la política municipal de Gallardón pero no es el primer calendario protesta. En los últimos numerosos colectivos incómodos con la vida o consigo mismo han intentado aliviar sus penas de ese modo. Da la impresión de que al quitarnos la ropa nos desprendiéramos con ella de conflictos que están en la cabeza.
Foto Internet. Cuadro de Botero
Tampoco es raro si consideramos que al ponérnosla nos llenamos de obligaciones. Imagínese a un general desnudo saliendo de la cama. Seguramente es un tipo amable barrigón, indolente… Pero se coloca el uniforme y las medallas y un no se que le empuja a dar órdenes. Y quien dice un general dice un subsecretario, un director general, un jefe de negociado, un arquitecto. Si la corbata tiene tanto valor simbólico es por la asociación que hacemos entre ella y la oficina.
¿Deja un general de ser general al arrancarse el uniforme? quizás  no, pero no se le nota. Si me cruzo en la calle con un anciano
desnudo me llamará la atención, pero no me impresionara. Si me cruzo, en cambio, con un anciano lleno de medallas, cambio de
Foto Internet. Cuadro de Botero
acera. Y si es un director de personal cambio de acera y de calle. Tengo más miedo a los directores de personal que a los coroneles (y ya es decir). Total que la ropa nos constituye y nos desconstituye. Tradicionalmente los calendarios de los desnudos adornaban los talleres mecánicos y las cabinas de los camiones. La clase media los miraba de frente con indulgencia y de reojo con apetito sexual. La clase media es muy rara. Se va adaptando a todo. Ha adoptado el piercing, el tatuaje y la separación matrimonial sin traumas. Ahora esta decidida a asaltar los calendarios.
Sea bienvenida a este espacio. Para fotografiarse desnudo no es preciso abrazar ninguna causa ecológica, política o religiosa. Uno se puede desnudar porque si, porque le apetece verse y que le vean. Y es que uno necesita que le quieran o que le escuchen sin necesidad de ir disfrazado de administrativo, de general o de ama de casa. Ánimo, el siguiente paso es el “Penthouse”
 Por Juan José Millás



El Museo Británico vende sexo
18 de enero de 2014
Londres
El British Museum con su  exposición: Shunga: sexo y placer en el arte japonés ha conseguido la máxima concurrencia del año.
 Kitagawa Utamaro (d. 1806), amantes en la habitación de arriba de una casa de té, de Utamakura (poema de la almohada), c. 1788, una de las obras mostradas en Shunga Foto: el Patronato del Museo Británico
Dicen que el sexo vende, y este parece haber sido el caso en el Museo Británico. La institución ha registrado sus doce meses más concurridos en sus 255 años de historia, con los visitantes que acudieron a esta exposición.
El museo acogió 6,7 millones de visitas en 2013, hasta ahora, superando su récord anterior, alcanzado en 2008, de 6 millones. El número de visitantes fue un 20 por ciento superior al de 2012.
Su éxito se ha logrado, en parte, a dos de sus más destacadas exposiciones: Vida y muerte en Pompeya y Herculano y Shunga: sexo y placer en el arte japonés.
En la exposición japonesa se destacan los cuadros eróticos y los grabados, producidos entre 1600 y 1900. La exposición, que cerró la semana pasada, recibió casi 88.000 visitantes en tres meses, más del doble del objetivo previsto de 40.000.
Neil MacGregor, Director del Museo Británico dijo: "Estoy encantado de que tantas personas han visitado la colección en el Museo Británico en el último año.
El Museo, en Bloomsbury, Londres, el día que abrió sus puertas al público, un miércoles de 1759,  año que se inauguro, alcanzó alrededor de 75 visitantes al día, mientras que en 2013, han sido de 33.848 en un día.




Rusia quiere censurar antiguas obras de arte por 'eroticas'
26 de Noviembre del 2013
David de Michelangelo y la Venus de Milo pronto se requiera a don hojas de higuera en Rusia, según un nuevo proyecto de ley proponiendo hacer inaccesibles para jóvenes rusos "erótico" obra de arte.
Rusia prohibió acceso para niños con contenido erótico y pornográfico el año pasado, aunque la legislación del país no proporciona una definición legal clara de cualquiera de ellos.
Hasta ahora, contenidos considerados como "tener un valor histórico, artístico o de lo contrario cultural significativo" ha sido exentos de la prohibición.
La regla ha escatimado rusos museos, parques y sitios de la necesidad de obras censor del arte renacentista, antiguo y moderno que representan los pechos desnudos o fondos. Museo Pushkin de Moscú, que muestra con orgullo una réplica del David de Miguel Ángel con los órganos genitales al descubierto, a diferencia de algunas otras réplicas – organizó una exposición de arte desnudo sólo este año.
Pero un nuevo proyecto de ley sobre la seguridad de la información para los menores, publicado por el estado los medios de comunicación y telecomunicaciones vigilante Roscomnadzor, propone eliminar la exención para obras de arte.
El guardián no devolvió una solicitud de comentario en el tiempo para su publicación. Dos expertos involucrados en la redacción de la ley no pueden ser localizados por teléfono el martes.
El proyecto de ley se puso hasta el lunes para la discusión pública, para el cual no fue dado ningún plazo.
Rusia ya listas negras sin una orden judicial sitios web considerad para ser promover el extremismo, drogas ilegales o suicidio, o difusión de pornografía infantil. Acceso al contenido supuestamente pirateados película también puede ser bloqueado temporalmente sin una sentencia judicial.



Desirs el Volupte  
5 de Septiembre del 2013
Exposición sobre la época victoriana
13 de septiembre 2013 al 20 de Enero del 2014
Paris
Esta exposición le invita a descubrir los artistas famosos de la
Inglaterra de la reina Victoria: Sir Lawrence Alma-Tadema (1836-1912), Sir Frederic Leighton (1830-1896), Edward Burne-Jones (1833-1898) o Albert Moore (1841-1893) A través de unas cincuenta obras expuestas, tienen en común estos artistas celebrar el "culto de la belleza '.
Energía del primer mundo bajo el reinado de Victoria (1837-1901), Gran Bretaña abre el camino a profundos cambios económicos y sociales. En este contexto marcado por puritanismo, pintores expresar a través de su sensibilidad un arte que en contraste con la dureza de esta época y su rigor moral: a la antigüedad, las mujeres estériles, suntuosas pinturas decorativas, expresiones poéticas y literarias con composiciones medievales, herederas de los prerrafaelitas.
Búsqueda estética es un arte de vivir y la palabra clave de esos artistas que han hecho de la belleza absoluta. El tema principal de este movimiento artístico llamado "Movimiento estético", es la mujer. Su cuerpo se ve obstaculizado más como en la vida diaria, pero desnudo, que simboliza una forma de voluptuosidad y deseo femenino. Representado en un ambiente de vida reinventada, las mujeres se transforman en heroínas antiguas o medievales. Exuberantes y suntuosos palacios sirven como decoraciones para estos sublimes, lujuriosas, sensuales, románticas, beneficiosas o malas de las mujeres. La pintura se convierte en un ensueño lleno de símbolos…………
 Museo Jacquemart-Andre
Una exposición internacional - París-Roma-Madrid
Después de París, la exposición se presentará en Roma, en el claustro de Bramante de 15 de febrero al 05 de junio de 2014 y luego En el Museo Thyssen-Bornemisza en Madrid, del 23 de junio al 05 de octubre de 2014.
Las obras expuestas en el museo Jacquemart-André, de que algunos son verdaderos íconos del arte británico (Alma-Tadema de Las rosas de Heliogábalo, las muchachas griegas recogiendo guijarros por el mar de Leighton), Le Quatuor, homenaje del pintor en el arte de la música de Albert Moore, Andrómeda de Poynter, pertenecen a una de las mayores colecciones de pintura victoriana en mano privada: la colección de Perez Simon.
Pintores Lawrence Alma Tadema, Edward Burne Jones, John William Godward, Frederick Goodall, Arthur Hughes, Talbot Hughes, Frederic Leighton, Edwin Long, John Everett Millais, Albert Moore, Henry Payne, Charles Edward Perugini, Edward John Poynter, Dante Gabriel Rossetti, Emma Sandys, Simeon Solomon, John Strudwick, John William Waterhouse y William Clarke Wontner, emblemático de la época victoriana, están representados en esta ocasión.
Una exposición internacional - París-Roma-Madrid
Después de París, la exposición se presentará en Roma, en el claustro de Bramante de 15 de febrero al 05 de junio de 2014 y luego En el Museo Thyssen-Bornemisza en Madrid, del 23 de junio al 05 de octubre de 2014.
Leer mas : Museo Jacquemart-Andre


Al desnudo. Colección Ordóñez Falcón de Fotografía
14 de Octubre del 2014
Tenerife                      
Un total de 93 obras fotográficas y cuatro vídeos componen la exposición Al desnudo. Colección Ordóñez Falcón de Fotografía que podrá verse en la sala B de TEA Tenerife Espacio de las Artes del 18 de septiembre al 18 de enero. 
En esta nueva propuesta que ofrece el centro de arte contemporáneo del Cabildo de Tenerife vinculado a la Fundación COFF podrán verse trabajos de los siguientes autores: Adel Abdessemed, Marina Abramovic, Dieter Appelt, Nobuyoshi Araki, Hans Bellmer, Christina Benz, Ruth Bernhard, Bill Brandt, Koos Breukel, Anton Bruehl, Francis Bruguière, Harry Callahan, Toni Catany, John Coplans, Bruce Davidson, Naia del Castillo, John Engström, Manuel Falces López, Joan Fontcuberta, Alex Francés, Carmela García, Emili Godés, Candida Höfer, Craigie Horsfield, George Hugnet, Paul Kooiker, Rudolf Koppitz, Ingar Krauss, Man Ray (Emmanuel Rudzitsky), Robert Mapplethorpe, Ana Mendieta, Daido Moriyama, Irving Penn, Antonio Perumanes, Iñigo Royo, Tomio Seike, Andrés Serrano, Aaron Siskind, Kiki Smith, Sasha Stone, Jindrich Styrsky, Val Telberg, Spencer Tunick, Ulay (Frank Uwe Laysiepen), Eulalia Valldosera, Carla van de Puttelaar, Mayte Vieitia, Edward Weston y Joel-Peter Witkin.
La relación de la fotografía con el desnudo ha estado marcada en todo momento por la atribución de objetividad y realismo que siempre se ha dado al medio fotográfico, por el peso que en ella tiene la función social o los diferentes usos que se le pueden otorgar, por su fuerte vinculación con el voyeurismo, por su relación con el consumo masificado de imágenes y con la construcción y difusión de estereotipos, así como por el hecho de que se tienda a considerar que una fotografía genera una acción refleja en el espectador, sin la mediación o neutralización de otros medios, como la pintura o la escultura. Todo ello ha hecho que el desnudo encontrara en la fotografía un terreno tan privilegiado como problemático para su desarrollo y expresión. El medio fotográfico por su parte, ha encontrado en el desnudo, un ámbito privilegiado de indagación y experimentación.
Desde sus inicios y hasta el pictorialismo, el desnudo fotográfico se mantuvo apegado a la tradición del arte occidental, a la idealización del cuerpo y a las bellas formas. Con la entrada del siglo XX, la fotografía de desnudo sufre profundos cambios, en paralelo a la evolución del propio medio fotográfico. La fotografía modernista, tanto en Europa como en Norteamérica, hace del cuerpo desnudo un territorio privilegiado de experimentación formal, a través del grafismo, la abstracción y el juego de volúmenes, luces y sombras. En el seno de las vanguardias históricas, el surrealismo convertirá la mujer, el sexo y el erotismo en sus temas principales, siendo el desnudo uno de sus campos naturales de expresión e investigación. A través del lenguaje y la materia fotográfica someterán la representación humana a una auténtica revolución. Desde finales de los años sesenta, los artistas del cuerpo y la teoría feminista del arte, procederán a revisar críticamente la tradición y la historia del desnudo, a través de una política radical de los cuerpos. A partir de los años noventa estas tres líneas - el formalismo, el surrealismo y el feminismo - coexisten, actualizadas, en un contexto de clara exacerbación y multiplicación del desnudo.
Alberto Martín*
*Fundador del Centro de Fotografía de la Universidad de Salamanca. Actualmente es comisario y crítico de arte.
http://www.teatenerife.es/expo/al-desnudo-coleccion-ordonez-falcon-de-fotografia



Es arte, no pornografía
30 de enero de 2014
Oregón. EEUU
Un pintor de cuerpos está haciendo campaña para que Facebook cambie sus reglas ya que un  artistas como él debe poder mostrar su trabajo sin estar censurado en Facebook.

Matt Huntley de Portland, dijo Oregon Live, tiene su cuenta en la red social  desactivada desde principios de mes porque sus obras fueron las señaladas como 'pornográficas' al presentar imágenes sobre cuerpos de mujeres desnudas.
Matt Huntley pinta modelos a menudo desnudas. Facebook no permite fotos de su arte.
Ahora ha instalado una nueva página sin las fotos ofensivas - que dice no tiene sentido porque esa es la obra que pretende impulsar.
'Es arte, no pornografía': Matt Huntley, un pintor de cuerpos, está haciendo campaña para que Facebook cambie sus reglas y artistas como él puedan mostrar sus trabajo sin censuras.
'Mi cuenta personal fue cerrada, y bloqueada mi cuenta de negocios'. El  Sr. Huntley  perdió cientos de contactos y miles de fotos.
Matt Steinfeld, Gerente de comunicaciones de la política de Facebook, dijo que las fotos del Sr. Huntley, al principio, fueron censuradas por un usuario.
El arte sobre cuerpos en la pintura, a menudo para imitar la ropa o las escenas de la naturaleza, está mal visto porque mientras los pechos y los pezones están cubiertos, el resto de su contorno es generalmente visible.
Se decidió que el contenido de la página de Facebook del Sr. Huntley violó los lineamientos de los estándares comunitarios y recibió una notificación por correo electrónico.
Obra de Matt Huntley
Fuente de controversia: descubrió que su cuenta en la red social fue desactivado a comienzos de esta semana porque estaban con imágenes de sus lienzos mujeres desnudas - como éste - marca 'pornográfico'
Intrincado proceso: sus obras de arte puede tomar hasta cuatro horas para crear y sesiones van desde los $80 a $400
Se le dio la oportunidad de tomar abajo su perfil, dijo, pero cuando él declinó la oferta, fue removido por él.
La sección de normas de la comunidad de Facebook 'desnudos y pornografía' vagamente afirma que, aparte de imágenes pornográficas 'también imponemos limitaciones en la pantalla de la desnudez.'
'Cuando nos metemos en desnudez... es difícil trazar líneas entre las cosas que son arte y cosas que no son Arte'
Continúa: 'Aspiramos a respetar el derecho de las personas a compartir contenido de importancia personal, si son fotos de una escultura como David de Miguel Ángel o fotos de la familia de una niño la lactancia materna'.
Sr. Huntley insiste en que su trabajo no es cualquier toma de la corriente interminable de fotos medio desnuda bikini que abundan en el sitio.
"Esto va fuera de la vista de lo que es decente y lo que no es decente", dijo.
Pero Facebook sostiene que actuó apropiadamente.
"Cuando nos metemos en desnudez... es difícil trazar líneas entre las cosas que son arte y cosas que no son arte", dijo el Sr. Steinfeld.
Truco del ojo: el arte de pintar cuerpos, a menudo para imitar la ropa, está mal visto porque mientras los pechos y los pezones están cubiertos, su contorno es generalmente visible
'En este caso, porque nuestras políticas son aplicadas por los seres humanos, tenemos que dibujar dibujado objetivamente estándares.'
La cuestión no es nueva.
Facebook se ha abordado una serie de dilemas éticos que involucran imágenes desnudas en los últimos años, incluyendo debates sobre fotos de pacientes de mastectomía y las madres que amamantan, que conducen a cambios en las normas.
Nueva página de Facebook del Sr. Huntley titulado Bodypaint por números muestra la proyección de imagen perfil él sacando su lengua desafiante a la cámara con un spray puede en su mano.
Su imagen de portada Lee 'Censurado' y en la sección 'acerca de' destaca: "mi arte es diferente a lo que muchos considerarían arte clásico o incluso convencional... Uso a la gente como mi lienzo.'
Sus cuerpo pintura obras de arte puede tomar hasta cuatro horas para crear y sesiones van desde $80 a $400.
Por Sadie Whitelocks


Esculturas de Buda desnudo descolgadas por un edificio causan revuelo en los medios sociales
21 de Enero del 2014
Jinan (China)
Esculturas de Budas desnudos trepando por un edificio en una zona comercial de la ciudad de Jinan fueron desmanteladas tras activarse un debate en los medios de comunicación e  Internet sobre la conveniencia o no, de este hecho y si constituían arte o un delito público, se informó el lunes.
Foto de Chinanews.com mostrando las dos esculturas erigidas sobre un restaurante “Olla Caliente”. Foto: SCMP
Algunos residentes de la ciudad, capital de la provincia oriental de Shandong, dijeron que las estatuas fueron retiradas por orden de las autoridades locales. Sin embargo, la Oficina Municipal de Jinan de la Administración municipal no hizo comentarios tras el hecho.
Las estatuas de Buda fueron erigidas en la pared del restaurante “Olla Caliente” en una concurrida calle comercial. Una de las estatuas se muestra a Buda escalando la pared con sus nalgas hacia la calle, mientras que la otra le espera en lo alto de la tapia con las manos entrelazadas como orando. Se desconocen los autores de estas obras.
Un usuario de Sina Weibo publicó una foto de los Budas el domingo pasado, y de inmediato se divulgó. Fotos de alta resolución tomadas por China News Estatal, también se difundieron rápidamente. Radio Internacional de China y el Beijing Youth Daily nominaron en sus noticias como arte a las esculturas.
Sin embargo, algunos practicantes budistas Zen dijeron que se sintieron ofendidos. "Me eché a llorar cuando vi, desnuda, la escalada de Budas por encima del muro! ¿Cómo es que una nación con una historia de mil años tiene tan poco respeto por su propia cultura? "Un practicante llamado Miaoming del Monasterio Zen Beihai en la provincia de Qinghai, escribió en su microblog.
Otros simplemente veían humor en las fotos. El fin de semana, los internautas apodaron la instalación "Buda salta por encima de la pared", el nombre de un plato de lujo que contiene casi todos los ingredientes caros de la cocina china: abulón, pepino de mar, vieiras secas y pescados entre ellos.
Pero por la mañana del lunes, las esculturas habían desaparecido."Las órdenes [de desmantelamiento] fueron enviadas ayer por la noche", dijo un grupo de microblog para los residentes de Jinan en la mañana del lunes. "Pero gracias a las esculturas, nuestra conservadora ciudad de Jinan, finalmente, fue noticia!"
Andrea Chen 
andrea. chen@scmp.com



Artista se niega a pintar "Fotos" de mujeres
25 de enero de 2014
New York

"La belleza es sólo interesante cuando no es perfecta," escribe la pintora Megan Van Groll. Dotada de una gran capacidad de dibujo, Van Groll sugirió la idea de obras “bonitas”, desde su óptica pictórica, especialmente en las mujeres. En sus obras, la artista explora las tensiones entre los aspectos generales de la construcción de género y las complejidades de sus vidas.
Aunque admite que sus imágenes son evocadoras de "una versión canonizada de belleza femenina occidental", quiere complicar las representaciones de desnudos femeninos y su personalidad. Mostrando senos redondeados junto a cuerpos bronceados, construye imágenes que están comprometidas simultáneamente entre el conflicto de la perfección  y la estética cultural poco
realista.
Visto como un consumidor y un producto consumido, los temas femeninos sufren de identidades fracturadas dolorosamente.
Lo que surge es la mujer, igualmente desnuda en público y en privado, revelando las partes más íntimas de su cuerpo y su psique si ella elige o no. A su vez al espectador se ve obligado a enfrentar las complejidades de la experiencia femenina y navegar un paisaje incómodamente voyeurista.
Publicado por: Ellyn Ruddick-Sunstein en Bust Magazin
http://www.bust.com/artist-refuses-to-paint-pretty-pictures-of-women-confronting-objectification-beautifully.html



Exposición en 7 Galerías de Arte sobre el tema del Desnudo
28 de enero de 2014
Denver  EEUU

En la celebración de la exposición anual de la Galería Art Center, Au Naturel: el desnudo en el siglo XXI, en Astoria Restaurant Clatsop Community College, RiverSea Gallery, Imogen, Galería fotográfica Lightbox, Tempo, encuadre de ciudad vieja, en Galería de pelo De y de Clemente presente desnudos Downtown: un compendio de arte inspirado por Au Naturel. Este lugar múltiples exposición se desarrollará simultáneamente con Au Naturel, ofreciendo obras disponibles para la visualización de principio 07 de febrero de 2014. La exposición celebrada en los siete Astoria incluirán espacios invitó a artistas entre los que regularmente se representan y otros invitaron especialmente para este espectáculo. Todos los lugares involucrados han programado apertura recepciones Downtown desnudos durante segundo sábado Artwalk del Astoria el 8 de febrero, de 5:00 a 20:00.
Fotos por Vicki Baker
Representaciones de la forma humana, que se remonta a las primeras sociedades de vivienda cueva, fueron algunas de la primera floración de expresión artística y la parte del registro de la civilización. Representación de la forma humana en el arte durante mucho tiempo ha sido reconocida como una importante fuente de inspiración y para muchos artistas el núcleo de todas las actividades artísticas. Es con esto en mente que una vez al año que el Art Center Gallery of Clatsop Community College presenta Au Naturel, con jurado una colección de pinturas, dibujos y grabados seleccionaron de artistas de todo el mundo, honrando la importancia del desnudo como una forma de arte. En apoyo a la exposición anual con jurado, un número de lugares de Arte
Fotos por Vicki Baker
Centro presentará obra celebrando este género, ampliando así el concepto más allá de los límites del campus. Una colección diversa se exhibirá a lo largo de galerías de arte centro y apoyo a empresas, creando un paseo de arte única y coherente totalmente centrado en el tema de la humanidad en su forma más elemental.
Los desnudos al centro, exhibición de arte de 2014 se ejecutará desde febrero a finales de marzo. Todas galerías y empresas participantes en este cuarto año de desnudos al centro, estará participando en el segundo sábado Art Walk, así como otros eventos programados a lo largo de los dos meses en cada una de las siete galerías y lugares.
Los artistas cuyas obras han sido seleccionadas por galerías que se exhibirán este año incluyen:


Fotos por Vicki Baker
*.-Galería de RiverSea: Lea McCombs, Anna Kodesch, Sagan Newham
*.-Galería de Imogen: Jo Ellen Rademacher, Kerri Warner
*.-Galería fotográfica de lightbox: Catherine Al-Meten
*.-Antiguo pueblo encuadre compañía: Richard Bulman, Vicki Baker, Sandi Ludescher, Jack Black y Tim Ayupov
*.-Colectiva galería tempo/artistas: Yvonne Edwards, Elizabeth Bonn Zimmerman, Marga Stanley, Vicki Baker, Normandie mano y Bettelu Krause
*.-En D pelo Galería: Yvonne Edwards, Sheryl Redburn, Rosalie Altina y Catherine Al-Meten
http://www.examiner.com/article/local-galleries-and-businesses-nudes-downtown-2014-exhibit-feb-march




¿Pueden, los retratos de desnudos de grandes tallas, cambiar nuestros estándares de belleza?
18 De noviembre de 2013

Las famosas, comediantes aparte, mujeres con sobrepeso son prácticamente invisibles en los medios de comunicación. Cuando aparecen, típicamente son el telón de fondo en otra ronda de tut-tutting sobre las tasas de obesidad. Y aun así, están fotografiadas solo de espaldas, o están deshumanizadas por tener sus cabezas fuera de plano.
El fotógrafo italiano Yossi Loloi está en una cruzada para cambiar esto. La colección de Loloi de imágenes, el Proyecto completo de belleza, desafía a la vista con cuerpos grasos que, por lo general, deben quedar ocultos o son merecedores del desprecio. Sus fotografías ilustran a las mujeres obesas desnudas en toda su voluptuosidad.
"En mi trabajo retrato lo que representan las mujeres más grandes para mí”. Loloi enfoco en su plenitud y feminidad, como una forma de protesta contra la discriminación por los medios de comunicación y la sociedad de hoy,"explica en su página Web.
"Creo que 'libertad propia del gusto' y [nosotros] no deberíamos estar renuentes de expresar [nuestra] inclinación hacia ella. Limitar esta libertad está viviendo en una dictadura de la estética."
La ausencia de ropa no es el aspecto más revelador de trabajo de Loloi. Por el contrario, es la ausencia de vergüenza.
Mujeres gordas raramente gozan del lujo de orgullo. A lo mejor, son objetos de piedad y condescendencia: coaccionado por partes "bien intencionadas" a admitir el fracaso, rechazo y un deseo de redimirse.
Temas de Loloi, por el contrario, no avergüenzan, las modelos están orgullosas y dignas, mirando audazmente por el cañón de la cámara, como devolviendo la mirada del espectador.
"Las mujeres representadas son objetivos de la reacción social, pero son fuertes," Loloi dijo en una entrevista con Newsweek. "Luchan por su aceptación en un mundo que no aprueba el amor, la desnudez y mucho menos” obesidad  mórbida" o la posibilidad de que algunas personas encuentran belleza en todas esas mujeres en algo que otras gastan miles de dólares cada año intentando borrar."
Foto: Proyecto completo de belleza
Pero a pesar de la política abierta hacia el cuerpo el trabajo de Loloi, el proyecto completo de belleza ha recibido más críticas que apoyo. Fue acusado de promover modos de vida malsanos.
"Creo que cada vez que alguien sugiere que estoy promoviendo 'gordura', se dirige en la dirección equivocada," dijo Loloi "Lo que estoy tratando de subrayar con mi trabajo es que cualquier individuo tiene el derecho a ser considerada hermosa, y que la belleza no pertenecen a una categoría en el mundo".
"Cuanta más gente me acusa de promover la grasa, más entiendo que hay más trabajo por hacer para recordarle a la gente que son bellas porque son diferentes," dijo.
La estridente protesta por promover la obesidad es tan aburrida como predecible. A menudo la reacción contra las imágenes de Loloi dice más sobre los prejuicios de los críticos que su genuina preocupación por la salud de estas mujeres.
Pero tan impactantes como imágenes de Loloi, su potencial para lograr un cambio es confinado dentro de los estrechos límites de la política de la belleza. Mientras que las imágenes pueden ampliar los parámetros de lo que consideramos bellos, aún operan dentro de una economía donde la belleza es la única fuente de valor de una mujer.
Una colección de fotografías de hombres similar, probablemente, tendría menos de un impacto por la sencilla razón que los hombres no son obligados a ser hermoso. Porque los hombres son valorados por ser inteligentes, competentes, graciosos o ambiciosos, y no tienen necesidad de quitarse la ropa para hacer una declaración política sobre su valor.
Sin embargo, es un progreso ver a mujeres con sobrepeso haciendo algo distinto y que de alguna forma les presten atención los diferentes medios de comunicación. Pero si realmente queremos validar las experiencias de las mujeres más grandes, entonces tenemos que ir más allá de cuestiones de belleza para analizar a las mujeres en toda su complejidad, no sólo como objetos para ser juzgados.
 Kasey Edwards. Leer más. www.kaseyedwards.comProyecto completo de belleza. http://www.fullbeautyproject.com/



Del pezón viene el amor
24 de Octubre del 2013
Del pezón y de las vísceras, también, viene el amor. Porque las palabras se nutren de cuerpo, del aparato fonador que las pronuncia y del cuerpo que las siente. Porque amar viene de “mama” (y de ahí 'mamar'), el mismo gesto y sonido de la onomatopeya original con la que el bebé pide el pezón.
 'La mujer en las olas' de Gustave Courbet
A vueltas con la oralidad, aunque ya no hace falta que vuelva a confesar que soy muy oralEste post también va de lenguas y del amor como nuestro eterno retorno al seno materno, con la mm sostenida. Nuestro eterno retorno a la leche tibia de la madre, porque "las primeras expresiones verbales del infante tienen que ver con el acto de succión, su primera actividad voluntaria", como explica la lingüista Ivonne Bordelois en Etimología de las pasiones.
Nuestro eterno retorno al cuerpo.
"La etimología es una empresa de recuperación del cuerpo, no solo del cuerpo de la palabra, sino de nuestro propio cuerpo", explica Bordelois en ese libro que una vez trajimos, a propósito del sentido figurado con que nacemos las mujeres y el lenguaje.
"Toda palabra y toda lengua es onomatopéyica", dijo Walter Benjamín, citado por Bordelois. También habló Benjamin de la lectura de las vísceras, las estrellas o las danzas como la actividad primigenia que anticipó nuestra capacidad de escribir y leer actuales.
"La M del amor de las lenguas romances, meridionales, como la L (presente, entre otros ejemplos en el inglés love) de las lenguas germánicas, septentrionales, la relación se ofrece a través de dos onomatopeyas centrales, que reproducen los gestos de la boca y de la lengua, respectivamente. Estos gestos, en ambos casos, se refieren, reproducen y apuntan al acercamiento al pezón y al lamer o paladear propios del amamantamiento".
Para las lenguas europeas, las palabras son conceptos abstractos, entidades espirituales, no metáforas, y menos onomatopeyas, sonidos guturales, animales. Apenas tienen cuerpo. Pero las palabras, como nuestros cuerpos, se resisten, hacen ruidos; toda clase de ruidos. Las palabras son ruido y significado, ruido e idea (...) Las onomatopeyas son testigos del origen encarnadamente corporal de nuestras palabras", señala Bordelois.
L de Love, Liebe, Lust (placer, deseo, ganas, en alemán). L de lamer, lascivia, lujuria, libido y leche. M de milk (leche en inglés) y tan sonora en amamantar y en amar.
Lo nutricio está presente en todas las lenguas indoeuropeas al hablar del amor y de hacer el amor. Y no solo en las indoeuropeas: como ejemplo, la lingüista toma de Eduardo Galeano la recuperación del che ha'u de los guaraníes que significa tanto comer como hacer el amor. Lo sexual como una prolongación del alimento puede rastrearse en el origen de los términos que usamos para copular o para comer/nos.
La conciencia es corporal.
"La conciencia reflexiva humana es la síntesis de las sensaciones que vienen del cuerpo", aseguraba el neurofisiólogo Paul Chauchard. Este científico, que fue catedrático en la École Practique des Hautes Éstudes de La Sorbona, postulaba: "Soy un cuerpo y por mi cuerpo pienso, espiritualizo y me personalizo, entro en relación con el mundo y los otros, expreso mis sentimientos".
"Se ha afirmado -insistía Chauchard- que el hombre comporta una triple categoría: carne, psiquismo y espíritu. En los tres niveles es cuerpo (...) El cerebro es, de alguna manera, un resumen del cuerpo: pensamos con imágenes de origen sensible".
Pero la palabra, o algunas de ellas, han ido desligándose de su carnalidad. Y es que al cuerpo se lo ha demonizado y penalizado, suponiendo que se trata de la antítesis, primero de lo religioso, luego de lo intelectual o lo científico (en nombre de la modernidad) y, finalmente, como enemigo de lo material y del individuo que consume, amparado este en la cofradía de un dios secular, donde para pertenecer hay que controlar los impulsos (algunos impulsos).
Pero esta carne instintiva, sexualizada, nos turba.
'El sueño' de Gustave Courbet.
Amor no tiene nada de abstracto. Tampoco la palabra con que designan en rifeño al amor: Tsa-ino, que literalmente significa 'hígado mío', como me comenta nuestro autor invitado nacido en el Rif.
A propósito, vuelvo a Bordelois: "el cuerpo -que constituye el asiento de las pasiones- es la primera palabra, la palabra fundamental de la cual todas las demás palabras emanan. Por eso muchas de las palabras que denotan las diversas pasiones en nuestras lenguas provienen claramente de los nombres que designan zonas, propiedades y acciones de nuestros cuerpos".
¿Y cuáles son las funciones del hígado? Entre otras varias, produce y almacena energía en forma de glucógeno, procesa y reparte las reservas de combustible y clasifica y elimina toxinas. Algunos médicos incluso establecen una relación simbólica del hígado con cuestiones filosóficas y religiosas por su misión en la síntesis de la albúmina, que es la base de la vida.
Entonces, Bordelois nos conduce a Spinoza, que se oponía tenazmente a separar la razón de la pasión. Del filósofo rescata la noción de que "amamos a quien nos vuelve alegres, a aquel que difunde en nosotros una luminosa energía". Y de alegría, y no de sacrificios, está hecha la felicidad, que "no es consecuencia de la virtud: no somos felices por ser buenos, sino que llegamos a ser virtuosos porque somos felices".  
Por: Anne Cé
Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.



Masculino / Masculino. El hombre desnudo en el arte desde 1800 hasta la actualidad.
24 de Septiembre 2013 - 2 de Enero 2014
Mientras que el desnudo femenino se muestra con tanta frecuencia como naturalidad, el cuerpo masculino no ha disfrutado de la misma situación. Resulta más que significativo que ninguna exposición haya enfocado como objeto volver a poner en perspectiva la representación del hombre desnudo, durante un largo periodo de la historia, antes del Leopold Museum de Viena durante el otoño del 2012. No obstante, la desnudez masculina formó parte, durante mucho tiempo, de las bases de la formación académica del siglo XVII al XIX y constituye una línea de fuerza de la creación en Occidente.
Mercurio
Apoyándose en la riqueza de su propio fondo (algunas esculturas desconocidas) y en las colecciones públicas francesas, el museo de Orsay ambiciona pues, con la exposición Masculino / Masculino, profundizar, en una lógica a la vez interpretativa, lúdica, sociológica y filosófica, todas las dimensiones y sentidos de la desnudez masculina en el arte.
 “Abel” (1874-1875) obra de Bellanger. Musée d´Orsay
Porque el siglo XIX se inspira en el clasicismo del siglo XVIII y que su eco retumba hasta la actualidad, esta exposición amplía el horizonte tradicional del museo de Orsay, para abarcar más de dos siglos de creación hasta la fecha, en todas las técnicas, pintura, escultura, artes gráficas y, por supuesto, fotografía, que tendrán el mismo lugar en el recorrido.
Pierre et Gilles Mercure© Pierre et Gilles. Courtesy Galerie Jérôme de Noirmont, Paris
Exposición organizada por el Museo de Orsay, París, y el Museo Leopold de Viena
Museo d´Orsay del 24 de Septiembre del 2013 al 2 de Enero del2014



El Museo d'Orsay reivindica el desnudo masculino
13 de Septiembre del 2013
.- La pinacoteca de París anuncia una gran exposición que reunirá representaciones artísticas masculinas sin ropa y explorara sus significados.
.- El d`Orsay sigue la estela de la muestra del museo austriaco Leopold “Nackt Männer” (“Hombres desnudos”) que causo gran revuelo en Viena en el 2012.
.- Entre las obras, divididas por áreas temáticas y no  por orden cronológico, hay trabajos de La Tour, Bacon, Munch, Mapplethorpe..

                                            “Abel” (1874-1875) obra de Bellanger. Musée d´Orsay
Cuando el museo Leopold de Viena inauguró en 2012 Nackte Männer (Hombres desnudos) se publicitó con carteles que —como era de suponer— hacían referencia al contenido de la muestra. La foto de los artistas franceses Pierre Commoy y Gilles Blanchard (Pierre et Gilles) enseñaba a tres modelos ataviados nada más que con botas de fútbol y calcetines hasta las rodillas. Las críticas no tardaron en llegar y fueron tantas que el museo (sorprendido y divertido por el revuelo que causó la imagen) tuvo que añadir una banda roja para cubrir los genitales.
El Museo de´Orsay de París elogia la exposición austriaca y resalta la necesidad que había de ofrecer un "acercamiento fresco", con una "rigurosa perspectiva histórica" a la representación del hombre desnudo en el arte.
En apoyo a la innovación, la pinacoteca francesa anuncia el estreno el 24 de septiembre de una exposición que sigue la estela del centro vienés. Masculin / Masculin. L'homme nu dans l'art de 1800 à nos jour
(Masculino/Masculino. El hombre desnudo en el arte de 1800 hasta nuestros días) —organizada con la colaboración del Leopold— defiende la naturalidad artística de la figura masculina despojada de ropa, mucho más infrecuente que la desnudez femenina.
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