viernes, 9 de agosto de 2019

Claro que nuestros pezones son una cuestión política

Tuccia velata, una escultura de 1742 de Antonio Corradini, expuesta en el Palazzo Barberini de Roma (Patricia Simón)
“Del Playtex puntiagudo de nuestras madres a los sujetadores acolchados del Oysho han pasado 40 años y una bochornosa vuelta del puritanismo que se ha cebado con nuestros pezones”, escribe la autora.
Haya sido conscientemente o no, probablemente el acto con mayor carga política que Melania Trump ha llevado a cabo en estos cuatro años de exposición pública, haya sido haber acudido a actos oficiales sin sujetador. O mejor dicho, sin un sujetador que borre la marca de los pezones en sus vestidos. Precisamente, la controversia mediática que ha generado que a la primera dama estadounidense se le notasen los pezones en varias apariciones públicas debería hacernos comprender el involucionismo que estamos viviendo. Y por ello es de agradecer que se escriban artículos sobre esta cuestión, a sabiendas de que puedan ser criticados o malinterpretados, como le ocurrió a este de Beatriz Serrano, que fue tachado de sexista en las redes sociales.
Del Playtex puntiagudo de nuestras madres a los sujetadores acolchados del Oysho han pasado 40 años y una bochornosa vuelta del puritanismo que se ha cebado con nuestros pezones. Porque era a ellos a los que se estaba refiriendo el periódico conservador italiano Libero cuando tituló la noticia de su comparecencia ante sede judicial con un «Carola Rackete sin sujetador en la fiscalía. Descaro sin límites». En respuesta, mujeres de distintos países convocaron una acción en solidaridad con la capitana por la que salieron a la calle sin sujetador el 27 de julio. 
La ola involucionista que está viviendo el mundo, así sea en forma del neofascismo de Bolsonaro, Salvini o Abascal, o del radicalismo islamista financiado por los países del Golfo, tiene una agenda compartida en la que el primero de sus objetivos son los derechos de las mujeres, de las personas del colectivo LGTBIQ+ y de las librepensadoras que ejercen y defienden el libre albedrío. Y para ello han rehabilitado conceptos como el recato, que interpretan como sinónimo del saber estar, pero también de una autoprotección ante los peligros que nos esperan a las mujeres en ese espacio público que no nos pertenece, la calle. Y para ello están expandiendo el burkini en países como Marruecos o Argelia, y códigos de vestimenta absolutamente superados en Occidente. Porque ¿qué es eso de que en España trabajadores de aerolíneas se dediquen a impedir el embarque de pasajeras con escotes que consideran impúdicos, como ha ocurrido en dos ocasiones en las últimas semanas? ¿Quién les ha otorgado el carnet de policías del honor? ¿En dónde está escrito hasta qué centímetro del canalillo se puede mostrar para poder viajar en un aeropuerto europeo? 
Hemos pasado de quemar los sujetadores como símbolo de la liberación de la mujer a embolsar nuestros pechos en perfectos cascotes de relleno que los homogeneizan, a ser posible, todos en un redondeado 90B que invisibilice esa peligrosa protuberancia viva que cambia de forma según la temperatura, el estado de ánimo, la postura. Incluso venden almohadillas adhesivas para difuminar esos pezones que también han sido borrados de los maniquíes, no vaya a ser que en medio de un cambio de temporada escandalicen a los viandantes y perturben la cabecita de nuestros niños y niñas. No nos escandalicemos cuando en algún museo romano decidan cubrírselos a alguna escultura con una equis de cinta aislante como hacen en el mundo paralelo de Instagram para sortear la censura. 
Hemos pasado de que ir sin sujetador sea un extenuante ejercicio de reivindicación de la libertad –porque lo es, y si no estén atentas y atentos a las miradas y comentarios que sigue suscitando tamaña provocación– a que no ocultar que tenemos pezones sea toda una salida de tono de tinte sexual, como le recriminó parte de la prensa internacional a Melania Trump, o un signo de insumisión y desacato a la autoridad, en el caso de la capitana Rackete según el periódico Libero.
Y claro que nuestros pechos y pezones son elementos sexuados, como nuestra cara, nuestros hombros, nuestras piernas, nuestros brazos o nuestras manos, aunque el heteropatriarcado evite reconocerlos así porque supondría desterrar la supremacía de las prácticas falocéntricas que tan ‘eficientes energéticamente’ le resultan. El peligro es que si nosotras asumimos este mandato, no solo terminaremos borrando nuestros pezones, sino también cubriendo nuestra cara, nuestros hombros, nuestras piernas, nuestros brazos y enguantando nuestras manos.
Las mujeres de Irán y de Afganistán saben bien lo rápido que se pasa de llevar minifalda o pantalones a niqab o burka, y la de décadas que cuesta desterrarlos. En algunas regiones de Marruecos o Argelia están empezando a comprobarlo. Las españolas vimos cómo el nacionalcatolicismo se metió en nuestra cama, se sentó a nuestra mesa a diario y nos convirtió en súbditas de Dios, de nuestro padre y de nuestro marido durante 40 años por la gracia de la Iglesia y de Franco. Nuestras madres aún tienen fresco el recuerdo de la de resistencias, críticas y censuras que tuvieron que aguantar cuando quisieron ser dueñas de su imagen y de su armario. Esperemos que las hijas de esta Europa neoconservadora no tengamos que volver a lucharlo.

jueves, 18 de julio de 2019

La Sentencia de la Vergüenza

En esta semana el Supremo se ha pronunciado sobre las dos ordenanzas criminalizadoras del cuerpo humano que restaban: las de Valladolid y Cádiz
Animamos desde aquí a juristas de prestigio a pronunciarse con contundencia sobre estas sentencias vergonzosas y aberrantes.
Para ello daremos algunos datos necesarios para abordar la cuestión con imparcialidad.
Hemos visto un artículo en “ConfiLegal” que nos puede ayudar a clarificar posibles errores de partida. Veamos.
El titulo del artículo:
“El Supremo lo ha dicho claro en 4 sentencias: no se puede ir desnudo por la calle”
a) Es muy generoso hablar de 4 sentencia. Basta fijarse en que las 4 las firman los mismos 5 jueces y con las mismas funciones (mismo presidente, mismo ponente,…). Que las fechas en las que se reunieron son sólo 2 y no 4 (aunque luego publiquen en 4 fechas diferentes), y que todas se remiten a la primera. Yo hablaría de una sola Sentencia de la Vergüenza.
b) Las sentencias no dicen que “no se puede ir desnudo por la calle”, sino que los ayuntamientos pueden regular este tema mediante ordenanzas. Sólo 4 lo han hecho y tres de ellos han anunciado la retirada de la prohibición.
Por tanto el resultado real es que en Playa de Aro (la única que no lo retirará) no se podrá ir desnudo por la calle, pero si en Barcelona, Valladolid y Cádiz y en el resto de los 8000 municipios de España mientras no saquen ordenanzas criminalizando la desnudez.
Es erróneo el título y debería corregirse para evitar malentendidos.
El Articulo sigue: “El Tribunal Supremo se ha pronunciado del mismo modo en cuatro sentencias de forma rotunda: no se puede ir desnudos por la calles de las ciudades ni hacer nudismo en aquellas playas en las que no está permitido.” Falso. Totalmente erróneo.
Debería decir en todo caso: “no se puede ir desnudos por la calles de las ciudades donde esté prohibido por ordenanza ni hacer nudismo en aquellas playas en las que esté prohibido por ordenanza.” Pues sino está espesamente prohibido por ordenanza, al no haber ninguna ley estatal que lo prohíba sigue estando permitido como siempre (principio de legalidad: todo lo que no está expresamente prohibido por ley, está permitido. Base de las democracias).

Por favor ruego se corrija este párrafo también. Para que esté prohibido ir desnudo por las calles ha de haber una ordenanza municipal que lo prohíba, y esto no sucede a día de hoy. Para que esté prohibido bañarse y disfrutar desnudo de alguna playa es necesario que exista una ordenanza municipal que así lo establezca. Si no hay ordenanza que lo prohíba no está prohibido, y a día de hoy no existen ordenanzas que lo prohíban en casi ningún municipio, y la tendencia es a retirar estas prohibiciones como se puede ver en este blog (en algunos ayuntamientos existían de antiguo y han sido retiradas a petición de esta Federación).
En el resto del artículo se insiste en que “El Supremo falló en la misma línea que lo había hecho el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC)“, y lo mismo se dice del de Castilla y León y se supone del de Andalucía, pero basta leer cualquiera de las sentencias del Supremo (todas son la misma) para darse cuenta de que no es así, no falló en la “misma línea” sino todo lo contrario.
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), y los demás Tribunales regionales, sí admitió que la libre expresión de la desnudez forma parte de la libertad de expresión y de la libertad ideológica protegida por el artículo 16 de la Constitución, algo por otra parte evidente. Pero el Supremo corrige con claridad al TSJC al advertir que ello conllevaría la ilegalidad de la Sentencia, y por tanto de la ordenanza, pues la prohibición quedaría reservada a Ley (artículo 53.1 de la Constitución).
En este sentido podemos afirmar que el Supremo afirma que el Tribunal Catalán (y los otros dos) ha acertado en su sentencia por casualidad, ya que sus fundamentos son erróneos. El Supremo por lo tanto descalifica la Sentencia en sus bases jurídicas, pero no la ordenanza. Descalifica la Sentencia, pero no su resultado (fundamento tercero de la Sentencia).
Si se trasmite a la ciudadanía desde blogs jurídicos especializados como el de ConfiLegal que lo que no está expresamente permitido está prohibido (base de toda dictadura), se puede incitar a actitudes violentas hacia pacíficas familias que disfrutan de una playa cualquiera de un municipio cualquiera que no tenga una ordenanza nudófoba. Es de vital importancia que se aclare esto. Invertir el principio de legalidad puede tener consecuencias muy graves. Debe dejarse claro que TODAS las playas son aptas para el baño en desnudez a no ser que exista una ordenanza nudófoba en el municipio. Eso y no otra cosa es lo que ha dicho el Supremo.
Aun así, no estamos de acuerdo y pediremos al TEDH (el Europeo) que reafirme su doctrina y vuelva a dejar claro que “el cuerpo humano no es dañino” y que la libertad de expresión afecta antes que a nada más al propio cuerpo humano.

domingo, 7 de julio de 2019

Cuerpos desnudos contra la "invasión textil"

Entre sanciones, prohibiciones y resoluciones judiciales de todo tipo, el 7 de julio se celebra el Día Internacional del Naturismo con convocatorias a participar en más de sesenta playas catalanas
Nudistas en el mar/Archivo
"El naturismo es una forma de vivir en armonía con la naturaleza, caracterizada por la práctica de la desnudez común, con el objetivo de favorecer el respeto por uno mismo, hacia los demás y hacia el medio ambiente. Promueve la igualdad social; Ya que en muchos casos la ropa pone barreras artificiales. Las personas desnudas son más iguales entre ellos, independientemente de la clase social, la ideología, la religión... El naturismo es una filosofía socialmente constructiva y respetuosa con todos, con sus diferencias y sólo espera el mismo respeto".
Así es como se presenta el Club Catalán de Naturismo, una de las cuatro asociaciones naturistas que forman parte de la Federación naturista-nudista de Cataluña (FNNC), un paraguas de coordinación que trabaja en el desarrollo del nudismo en Cataluña y en el Interpel. Con la administración, la sociedad y los medios de comunicación. En una escala más amplia, estas asociaciones también forman parte de la Federación Española de Naturismo (FEN) y de la Federación Naturista Internacional (FNI).
Este último es la convocatoria del Día Mundial del Naturismo, un día de promoción del nudismo que se celebrará este domingo 7 de julio y que, en Cataluña, se convierte en una convocatoria para el primer registro nudista en más de 60 playas de tradición nudista. "Como entidad naturista queremos aprovechar este día para concienciar sobre la necesidad de proteger el planeta del cambio climático y la necesidad de proteger el mar Mediterráneo y las playas de contaminación plástica", señalando desde el manifiesto de llamada de CCN.
Un tirón judicial e indiferencia
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró en 2014 que la práctica del nudismo forma parte de la libertad de expresión y que su persecución se entiende como una violación de este derecho. Las asociaciones y federaciones naturistas afirman que se considera nudismo como una ideología y que ninguna ordenanza local puede prohibirlo. Para ello, se utilizan en el artículo 16 de la Constitución, en el que se garantiza la libertad ideológica y para el que no es posible limitar su manifestación.
Por el contrario, aunque la práctica del nudismo es legal en España, las cuatro sentencias del Tribunal Supremo publicadas entre 2015 y 2016 han determinado que el derecho a la libertad ideológica previsto en la Constitución no se ve afectado por la Ordenanzas municipales que hacen nudismo en ciertos lugares. Es el caso de Barcelona, Tarragona y Platja D'aro donde, a través de ordenanzas municipales, los municipios los prohíben explícitamente excepto en las zonas indicadas o tradicionalmente nudistas.
De las más de 60 playas desnudas de Cataluña, ninguna está excluida con los bañistas textiles, ya que la legislación no permite
Una información: de las más de 60 playas nudistas de Cataluña, ninguna está excluida de los bañistas textiles, ya que la legislación no lo permite. "Hay disparidad en los criterios sobre lo que se considera santificador. Existe la tontería de que la persona nudista está salcada fuera de su área, pero no la persona que está vestida en la zona nudista. Las denuncias muestran la invasión de bañistas textiles en la zona nudista, con total impunidad", señala la resolución sobre la defensa y promoción del naturismo-nudismo en Cataluña elaborada por el Síndic de Greuges en noviembre de 2018. Se trata de una resolución en respuesta a las quejas presentadas por el Club Catalán de naturismo, y en la que el Síndic de Greuges propuso seis puntos de recomendación para los municipios con el objetivo de respetar el derecho y disfrutar de esta práctica.
Contra la persecución nudista y la "invasión textil"
Estas recomendaciones incluyen propuestas como la mejora de los servicios básicos de estas áreas, de una señalización uniforme delimitándolas, evitando la presencia de chismes, garantizando la tranquilidad de las mujeres que van solas y tomando medidas informativas para Promover el uso de playas nudistas, preferentemente por este grupo, en lugar de aplicar sanciones a las personas que practican nudismo en playas no nudistas. Por esta razón, el Síndic también pide la revisión de las ordenanzas municipales en relación con el nudismo, "dado que los nudistas no son iguales condiciones con los bañistas textiles; Es necesario hacer una discriminación positiva hacia este grupo, de modo que haya áreas de uso para el nudismo donde haya una defensa y promoción activas".
En el Acta de incorporación de la FNNC hace un año en la playa nudista de la Mar Bella de Barcelona, su presidente Sigimon Rovira, señaló: "Los nudistas y naturistas asociados y federados son una minoría en todas las personas que hacen nudismo en las playas , montañas o naturistas visitantes. Necesitamos ser muchos más asociados y federados para tener más fuerza y representación. También debemos crear una red de activistas en todo el país para defender o cuidar los diferentes espacios de tradición nudista en Cataluña". Un nuevo llamado a seguir garantizando la supervivencia de esta práctica en movimiento, siguiendo el hilo de una historia inspirada en las corrientes vegetarianas y naturistas de la antigua Grecia, del naturismo de la medicina filosófica alemana y el senderismo y los ideales de Volviendo a la naturaleza del movimiento obrero catalán de principios del siglo XX.
Guille Larios
La_Directa
Publicada:
4 de julio de 2019

domingo, 21 de abril de 2019

Una mujer desnuda

Una mujer desnuda no es una ofensa. Una mujer desnuda no es un pecado, ni un escándalo, ni una vergüenza. Una mujer desnuda es la vida, es lo natural, es la gracia. Una mujer desnuda no agravia más que a quien la mira contaminado, a quien difunde la imagen como si ella hubiese cometido un crimen de lesa humanidad, señalándola con el dedo acusador de los inquisidores y los puritanos. Una mujer desnuda no es una mercancía, ni un cartel electoral, ni una mancha. Una mujer desnuda es su propia libertad, su derecho sobre su cuerpo, a vivirlo y a sentirlo como le dé la real gana. Una mujer desnuda me da más confianza que un lobo oculto tras una corbata de seda y un traje caro.
Foto articulo
Corre estos días por las redes sociales unas fotos, falsas al parecer, de Teresa Rodríguez, candidata de Podemos a la Presidencia de la Junta de Andalucía, desnuda en una playa nudista. Para perjudicarla, sus enemigos políticos (digo bien, enemigos, rivales es otra cosa, rivales es democracia, y de eso nos queda muy poco, apenas unas migajas) la difunden entre risitas de parvulario, de retrete de instituto, como si nunca hubiéramos visto una mujer desnuda, como si haberse desnudado alguna vez incapacitara para algo.
Yo no sé qué tal política será Teresa Rodríguez. Tampoco sé qué persona será, si buena o mala, si a ratos lo uno y a ratos lo otro, como todo el mundo. Sé que por ser mujer y por andar desnuda por una playa adecuada para ello (aunque, quizás, ni siquiera es ella) la están lapidando con la hipócrita moral judeocristiana que tanto daño nos ha hecho durante los últimos cinco mil años y de la que parece imposible desprenderse.
Teresa Rodríguez. Foto Internet
Si andar desnudo desacredita, todos estamos desacreditados de nacimiento, así que nadie venga ahora a ponerse digno con estas cosas y a taparse el ojo escandalizado. Si algo sucio hay en todo esto es usar la imagen desnuda de una mujer para desautorizarla, para denigrarla. La desnudez no es sospechosa de nada, ni de falta de moral, ni de falta de ética, ni de falta de capacidad. Es la mirada del otro quien pone toda esa porquería, es el machismo de caverna el que trata de convertir un acto de libertad en una deshonra, como siempre ha hecho el fascismo.
Una mujer desnuda no es una criminal. Una mujer desnuda no es una perversión. Tampoco es necesariamente una invitación. Una mujer desnuda es la naturalidad de su propia elección, de su independencia, de su albedrío, y quien quiera usar su imagen desnuda para menoscabarla es que solo la ha visto desde muy abajo, desde donde miran siempre los gusanos.
juan gaitán