Importante

** Seccion actualizada

** EN EL DIA DE HOY (01-04-2018), EL TESORERO-SECRETARIO, EN FUNCIONES ,DE ANAPA, DEJA, POR RAZONES PERSONALES, AMBOS CARGOS. QUEDANDO, LOS DOS, A DISPOSICION DE LA JUNTA DIRECTIVA, TAMBIEN EN FUNCIONES.

** ESTE AÑO POR RAZONES INTERNAS ANAPA NO TENDRA SELLOS DE LA FNI PARA EL 2018. POR FAVOR NO REALICEN INGRESOS EN LA CUENTA.
LAMENTAMOS EL HECHO.


"NACI DESNUDO Y VOY A MORIR DESNUDO, NO VEO NADA MALO EN ELLO"

Justin Timberlake

lunes, 2 de julio de 2018

Ana

Dice el Pastor de Gorbea, Julián Ajuliaguerra, experto en predicciones meteorológicas, que este año los días soleados del verano se reducirán a dos o tres , y el sol aparecerá “por cada muerte de obispo”, o sea, casi nunca.
Con estas perspectivas, los malos augurios de los defensores del cambio climático y la nefasta actuación de los rectores del naturismo hispano con relación  a los seguidores del nudismo norteño, la realidad es que el 2018 se presentaba pelín complicado.
Pues sí, con la apertura o la aplicación de la legislación vigente, el nudismo se ha extendido, sin ningún tipo de problemas en muchas de las playas asturianas. Justo en estos momentos de bonanza político-ciudadana, resulta que en todo el norte español no existe ninguna agrupación naturista en vigor. Primero desaparecieron las gallegas, luego las cantabras, más tarde las vascas, las de las comunidades centrales nunca existieron y ahora los gestores nacionales del naturismo han tenido a bien eliminar de su estructura organizativa  a la asturiana. Muy bien ya no existen representaciones naturistas en el norte de España
Afortunadamente si existen naturistas que llenan las playas, al margen o no, de estar representados en agrupaciones nacionales o internacionales.
Será, como decía un amigo entre culín y culín de sidra, porque somos feos, o tenemos mal vino o decimos las verdades a la cara. En mi caso sin duda, por eso y por ser viejo y gordo, dando con ello mala imagen en las fotos gremiales del naturismo.
Casi sin quererlo ni esperarlo por Santiago salio el sol y los sufridos astures, con los paisajes verdes, los pantanos repletos  y sus cuerpos enmohecidos se lanzaron como locos a las costas.
Siempre, y en especial los primeros días en una playa nudista, pienso encontrarme con alguien mas o menos conocido. No me refiero al grupo de nudistas que año tras año nos paseamos por la orilla del mar y que a lo largo de los años, nos hemos ido conociendo, aunque sea solo por aquel: “Hola que tal”, “Como se paso el invierno” o “Esperemos que este año nos veamos mas a menudo, será señal que el tiempo es bueno”.  No, pienso en esos vecinos de enfrente, en la pareja dueña de la cafetería donde suelo tomar una copa por las tardes, en alguna de las camareras del mismo, en las empleadas de la panadería, pescadería, frutería o la distribuidora del kiosco de la prensa o de la lotería del barrio, personas todas a las que veo diariamente en el mundo textil que me rodea.
Todas, en mi opinión, viven un verano playero diferente, aunque de vez en cuando sale en prensa algún artículo  sobre el tema, rápidamente opinan que ellos son también nudistas y es raro que nunca nos hayamos visto por cualquier playa de la comunidad.. Creo que es mentira pero que si alguna vez surgiera la posibilidad del desnudo, dejarían sus ropas y el pudor bajo la sombrilla y se convertirían en nudistas furibundos. Alguna apuesta he ganado ante este tipo de comportamientos.
La realidad es que, salvo Rosa que de tarde en tarde cree ver a alguien conocido, nunca hemos tropezado con personas de nuestro entorno cercano, o muy cercano en una playa nudista..
Los humanos, querámoslo o no, y los nudistas mas, somos animales de costumbres. Nos dirigimos siempre al área  donde  tradicionalmente nos situábamos, clavamos la sombrilla, extendemos las toallas, nos embadurnamos de crema,  yo me resguarde del sol y Rosa, sale a caminar por la orilla del mar.
         —Mira quien esta aquí, Ana y su marido— oí decir a mi lado.
Abrí los ojos. Bajo el sombrero de paja con el que me cubría la cara, a contraluz y medio borrosos, una pareja intentaba agacharse para poderme saludar mientras me levantaba a marchas forzadas, tanto ellos como nosotros estábamos como venimos al mundo, o sea en pelota picada
Ana era quien depilaba a Rosa. La conocí casi al mismo tiempo que a ella pues empezó, cada dos o meses, a venir por casa para eliminar los escasos pelos que le surgían en sobacos, piernas, entrepierna y otros sitios inverosímiles, pero en su opinión, muy desagradables.
 Llevaba vaqueros ceñidos, camisa a cuadros con los botones superiores abiertos, y pelo rubio, cortado a lo chico. Arrastraba una pequeña maleta de ruedas con sus utensilios de trabajo. Me saludaba con un deje asturiano muy marcado y pasaba con Rosa a la habitación donde ya estaba dispuesta la camilla.
Esta rutina, con pequeñas variaciones duro años, muchos.
Hubo, a lo largo del tiempo, algunos cambios. En cierta ocasión la cera, que derretía en la cocina, por alguna causa, para mi desconocida, se le derramo por encima, le mancho los pantalones y Rosa debió dejarle una bata para terminar su trabajo. Desde entonces venia con una amplia camisola blanca que se ponía sobre la ropa de calle en los meses invernales  y sobre la interior en verano. No es que yo participara en los cambios es que era muy significativo verla salir a la cocina bien en pantalones o con las piernas al aire.
La anfitriona se preparaba  vistiendo únicamente una exigua tanga roja, algo que yo le regale en no se que Fin de Año. En algún momento, por razones desconocidas para mi, la braguita se rasgo y desde entonces recibe el tratamiento completamente desnuda, paseando de esta guisa cuando debe salir de la habitación para ir al baño, mirarse en el espejo o recoger el dinero para pagarle los servicios.
Su rasgo más peculiar y cambiante, era el pelo. La conocí rubia, casi pelona, pero a veces aparecía con melenita castaña o a dos colore o morena. Debía ser un rasgo innato en la profesión.
Durante mucho tiempo  casi ni hablo conmigo. Con los años fue soltándose y charlaba, mayoritariamente, del tiempo. Eso si en  su asturiano cerrado.
Estábamos los cuatro sin decir nada, sorprendidos y algo tímidos por lo extraña de la situación. 
Recordé que en cierta ocasión comento que su marido y ella eran nudistas, pero no me lo creí y menos imagine encontrarlos en aquella playa a la que nosotros si íbamos desde hacía mas de una década
   Matías, mi marido —.
Estaba como siempre, pero sin ropa. Solo el pelito rubio, muy corto, la acercaba a la realidad textil que yo conocía. Tenía menos tetas y algo más caídas de lo que pensaba, amplias caderas, piernas musculosas. La piel más que blanca, blanquísima, con infinidad de pecas. Unas enormes gafas, de nácar amarillo  le cubrían media cara y un pareo, colocado sobre los hombros, completaban su figura.
   El si es nudista, yo le acompaño a veces a la playa—
Ahora si, con mis ojos adaptados al sol, lo reconocí. Era uno de esos especimenes musculosos que pasaban las mañanas jugando a las palas y al terminar corría, como un poseso, por la playa hasta La Arena. El si me sonaba, aunque solo de vista.
   Me voy a jugar, nos vemos luego—
Quedamos los tres bajo la sombrilla y el ángel del silencio que nos acompañaba desapareció. Empezamos hablar de todo. Del tiempo, de la playa, las amigas. Se embadurnaron de crema, bebieron agua, comieron algo de fruta, se levantaron y me invitaron a dar un paseo por la orilla.
Éramos tres mas en un mar de nudistas que iban y venían, que disfrutaban del sol que, de vez en cuando se daban un rápido chapuzón.
Regresamos a comer bajo la sombrilla, ellos empanada y tortilla nosotros. Nos adormilamos, volvimos a pasear. Al rato se levantaros y se despidieron, algún problema tenían en casa.
Antes de partir Ana se me acerco y como algo lógico y natural me dijo.
   Sabes José Luís, eres el único en la playa que no tiene depilados los genitales. La próxima vez que vaya por vuestra casa lo solucionamos. —
Se marcharon. Quede con su cuerpo desnudo en mi retina y la ilusión de volverla a ver otro día tal como hoy. Su ofrecimiento cayó en el pozo del olvido.
Ella no se olvido.
   Hoy os toca a los dos—, fue su presentación cuando, mes y medio más tarde apareció por casa.
Ni Rosa ni yo recordábamos su proposición pero ella se empeño en hacerla patente.
   Primero la señora y luego el caballero— dijo con una sonrisa medio picarona mientras entraba en la habitación y se colocaba la bata de trabajo.
Rosa apareció desnuda entro y cerró la puerta. Quede jugando con el ordenador y pensando si su ofrecimiento seria una realidad o un simple brindis al sol.
   Ahora tu José Luís —. Pues si, venia dispuesta a depilarme.
    Desnúdate y túmbate en la camilla — comento mientras salía, con una palangana, en buscar agua caliente.
Me desnude y la espere, cubriendo mis partes pudendas con una pudorosa toalla.
Llego y lo primero que hizo fue despojarme de la misma, luego me tumbo y a continuación me enjabono, a conciencia, mis intimidades sin ningún tipo de reparo. Tan pronto frotaba mi sexo como se recreaba con los genitales.
   Tranquilo, ya te vi. en pelotilla en la playa y esto es totalmente profesional, si te pones algo cachondo es normal a todos nos pasa—
Algo no, bastante tirando a mucho. Ella seguía enjabonándome y yo empecé a ver que bajo la bata no llevaba nada, o al menos sujetador, No pude seguir investigando pues, de repente note el frió de la cuchilla que iniciaba, primero una labor de desbroce y luego otra de afinado y limpieza. Poco a poco la masa negra pilosa de mi entrepierna iba desapareciendo. Ella a lo suyo. Inclinada sobre mi, maquinilla en mano iba eliminando la espuma y el pelo. Sin quererlo, o queriéndolo, en cada movimiento dejaba mas a mi vista  la evidencia que bajo la bata no llevaba nada y que sus pechos, desnudos, se mantenían cada poco tiempo ante la visión divina de mis ojos. No parecía importarle.
   Ves como no ha sido para tanto, ya terminamos. Ahora te lavo y aplico crema hidratante para que no escueza—.
Sentí  como una esponja tibia iba  eliminando pelos y espuma. Sin más preámbulos, sus manos, embadurnadas de crema, empezaron a masajearme el sexo y los genitales,  mas como algo sexual que profesional. Fue entonces cuando desconecte y a ella le debió pasar algo de lo mismo.
Mientras seguía trabajándome los bajos, inicie una aproximación hacia la parte inferior de su bata y sin nada ni nadie que lo impidiera fui ascendiendo por su entrepierna. Estaba, como imagine, sin nada, empapada, abierta, ofreciéndose a mis caricias. Al amparo de una depilación estival estábamos llegando a una masturbación  conjunta y consentida.
La novedad y lo imprevisto acelero mi orgasmo. Un flujo de semen se esparció entre los restos de espuma, la crema hidratante y sus dedos.
Me limpio con delicadeza y mientras me besaba en los labios susurro.
         —Otro día será mejor—.
Quede sobre la camilla y mientras desaparecía.
         —Deja de vaguear y levántate— oí decir a Rosa.
—Acuérdate  que tienes que preparar la cena y me habías prometido tostas de huevos de codorniz, con jamón sobre fina cama de aguacate.

lunes, 7 de mayo de 2018

Advertencia usual (Repetición)

“Como de costumbre, los lugares y personas que aparecen en estos relatos, están inspirados, con cierta libertad, en lugares reales. Algún personaje y algún hecho narrados, se inspiran también en hechos reales, pero con idéntica libertad en su recreación. Los relatos que siguen han de considerarse, por tanto, fruto de la invención del novelista y no deben inducir a atribuir conductas, acciones o palabras concretas a ninguna persona existente o que haya existido en la realidad” 

“Crédito de las imágenes: las fotos de este Blog vienen de Google, Twitter o de los autores de los artículos Si encuentras una  tuya o de alguien conocido por ti  y no quieres que esté en nuestro blog, comunícanoslo y la quitaremos”

lunes, 26 de marzo de 2018

El trapicheo de los sellos

" Ladran, Sancho, luego cabalgamos "
                                                                                 Expresion popular

"Mentir es necesario para contar las verdades"
                                                                                                    Luis Martinez

domingo, 11 de marzo de 2018

El Defensor del Pueblo y el nudismo libre

El Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán se ha pronunciado en contra de que los ayuntamientos puedan legalmente incluir en sus ordenanzas ninguna clase de restricción a la libertad de la vestimenta. Y consecuentemente pide la retirada de la prohibición del nudismo de las ordenanzas municipales.
En efecto, un ciudadano de Cartagena, en concreto el presidente de nuestra asociación en la Región de Murcia, la Asociación Naturista Costa Cálida, presentó queja ante el Defensor del Pueblo nacional, Francisco Fernández Marugán. Presentó las mismas alegaciones que la FEN y ANCC habíamos presentado ante el Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar (y en otro formato ante la Asamblea Regional).
 
El Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán (foto Wikipedia)
Las consideraciones que hace en su resolución el Defensor del Pueblo son de gran importancia para la protección del Naturismo, ya que son razonamientos legales genéricos sobre la imposibilidad de incluir limitaciones al baño en desnudez mediante ordenanzas, y por ello valen para la totalidad de los cerca de 8000 ayuntamientos de nuestra geografía.
El Defensor del Pueblo asume todos los argumentos legales que venimos difundiendo desde la FEN (y desde prestigiosas revistas, tesis doctorales, etc), ante los tribunales. Estos argumentos se resumen en que es innegable que el Naturismo o nudismo es una ideología, por mucho que el Tribunal Supremo haya dicho lo contrario (el Defensor del Pueblo recuerda la amplitud que el Constitucional aplica a la definición de ideología). Y en que es innegable también que el cuerpo humano no escapa a la libertad de expresión, como ha señalado el Tribunal Europeo de derechos humanos. Por ambas causas el Defensor del Pueblo dictamina, apoyándose en múltiples sentencias del Supremo y del Constitucional), que no puede ser abordado desde una simple ordenanza, n siquiera parcialmente, ya que la Constitución Española reserva la limitación de ambas libertades a Leyes Orgánicas. El Defensor afea al Tribunal Supremo sus contradicciones al compararla con la llamada sentencia del Burka, y su falta de argumentación para afirmar que se tratan de casos distintos o que la ideología naturista no es una ideología.
El Defensor del Pueblo cierra así toda discusión sobre la inclusión de prohibiciones a la libertad de ideología y de expresión por medio de ordenanzas, y en concreto a las prohibiciones y regulaciones del nudismo en nuestras playas. En su lugar el Defensor del Pueblo propone trabajar con las asociaciones Naturistas para promocionar los valores positivos hacia el cuerpo humano que trasmite el Naturismo.
Se suele decir que las recomendaciones del Defensor del Pueblo no son de obligado cumplimiento, aunque suelen acatarse. Pero en este caso podemos afirmar que si estamos ante una de obligado cumplimiento, en cuanto a que establece la ilegalidad de dichas ordenanzas, y si algo es ilegal es de obligado cumplimiento.
A  pesar de la petición del Defensor y de la Asamblea Regional, el ayuntamiento de San Pedro del Pinatar sigue negándose a retirar la prohibición, por lo que el Defensor concluye que será notificado en la memoria ante las Cortes para que tomen las medidas necesarias para garantizar el cumplimiento de la Ley.
Podemos decir que pase lo que pase con la ordenanza de San Pedro, el movimiento Naturista ha salido reforzado, y que, paradójicamente, el empecinamiento en sacar y mantener esta ordenanza ha contribuido decisivamente a clarificar la ilegalidad de la norma, y por ello contribuirá a parar esta moda de algunas ordenanzas mordaza de reiniciar la persecución del nudismo en las playas. La persecución al nudismo terminó en los 80 con la Ley Orgánica 5/1988, pero recomenzó en 2004 vía las nuevas ordenanzas de civismo, playas o similares. Esperamos que esta recomendación del Defensor del Pueblo suponga de nuevo el fin de esta nueva persecución.
Dada la importancia de este escrito para el movimiento Naturista lo incluimos en su totalidad a continuación. Nos limitaremos a resaltar algunas partes del texto que consideramos más relevantes, para facilitar su lectura a quienes disponen de menos tiempo.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Por qué creemos que las federaciones naturistas deberían cambiar sus estrategias


En varios de nuestros blogs anteriores hemos culpado de la federaciones naturista para mantener ese cuadro, para afirmar que sólo puede haber un tipo de naturist: el tipo que es miembro de un club, paga la cuota, lee la revista trimestral, invierte unos agradables tardes de primavera cortando el seto de la casa club y voluntarios para preparar las zanahorias para la barbacoa anual.
Los tiempos han cambiado y también lo han hecho las formas en que a la gente le gusta disfrutar de su tiempo, desnudos. Algunos no se preocupan mucho acerca de los aspectos sociales más, algunos no desean gastar cada domingo por la tarde en un club, en el mismo club. Muchos están dispuestos a pagar por el uso de instalaciones, en lugar de tener que realizar las tareas domésticas. Y lo más "moderno" de los naturistas es que no quieren estar pegados a un club, un país o una federación. Quieren explorar todas las posibilidades.
Por qué creemos que las federaciones naturistas deben cambiar sus estrategias
La historia acerca del albergue juvenil
Permítanos decirle algo sobre nuestra otra pasión, viajar, o más específicamente: mochilero.
Sí, somos mochileros, unshaved-sin lavar la ropa desgarrada rompió completamente de fumar marihuana comer basura apestosa de mochileros. O al menos eso es lo que solía ser la opinión general acerca de nuestro tipo de viajeros. Y dormimos en albergues juveniles.
El principio de albergues juveniles comenzó en Alemania (igual que el naturismo por el camino), fueron los lugares donde los estudiantes podían dormir por un precio ridículamente barato o incluso gratis a cambio de realizar algunas tareas. Pronto aparecieron, una organización internacional de Hosteling, que cuidaban de los derechos de los viajeros, se aseguró que todos los albergues tenían las instalaciones necesarias y conjuntos de reglas y pidió una cuota anual para que sea admitido en cualquiera de los albergues afiliados. Suena un poco familiar, ¿verdad?
Alrededor de la década de los ochenta, más y más personas ejercen una actividad autónoma y presupuesto de viaje, personas con necesidades diferentes, necesidades diferentes y a menudo dispuestos a pagar un poco más por su alojamiento, por lo que no tendría que limpiar la cocina o el baño antes de que se les permitiera abandonar. Algunos incluso preferimos la comodidad de una habitación privada en lugar de dormir en un dormitorio con diecinueve personas.
Pero Hosteling Internacional era estricta. Un hostal ofrece dormitorios solamente, hombres y mujeres tienen que estar separados y los viajeros necesitan hacer los quehaceres y pagar la membresía. No pasó mucho tiempo antes de que alguien notase el agujero en el mercado y empezó a crear un hostal con sus propias reglas, no vinculadas a HI, donde las parejas pueden estar en la misma habitación y donde se fueron autorizados a regresar después de las 10pm. Sí, el alojamiento era más caro que los albergues de HI, pero la gente estaba dispuesta a pagar para su comodidad. Esto podría haberse previsto desde el principio pero la macro organización estaba pegada a sus propios principios.
En el momento actual ha evolucionado, pero demasiado tarde y, por tanto, menos de cinco por ciento de todos los albergues están todavía afiliado con ellos.
¿Por qué estamos diciendo todo esto?
Bueno, es difícil no ver una evolución similar entre instalaciones naturistas. Hemos ido a varios lugares naturistas que no están afiliados con el INF o cualquier nacional federación naturista, no quieren aplicar las reglas a sus visitantes que no son de su propiedad y sienten que los beneficios que obtienen de no estar afiliada son mayores que las que se obtendrían si fueran miembros. Normalmente, estas son a menudo lugares que atraen a un público más joven.
Por qué creemos que las federaciones naturistas deben cambiar sus estrategias
¿Por qué nos preocupamos por esto?
Sería fácil para nosotros decir que si las federaciones están perdiendo miembros es su propia culpa, porque siguen aferrados a sus antiguos principios e ideas. Si ellos no quieren evolucionar entonces se va a acabar en una esquina de la sociedad naturista.
Pero entonces podríamos olvidarnos de una enorme diferencia entre Hosteling internacional y las federaciones naturistas. Hola solamente bajo la supervisión de los derechos de los viajeros dentro de los albergues. Nunca me presionaron para una mejor reglamentación de visados, para mejorar las opciones de transporte o para más seguridad en un país.
No sólo las organizaciones naturistas asegúrese que el naturalista sea cómodo dentro del club, luchan también por más playas, cambios en las leyes y la protección de los derechos de los naturistas, tanto nacionales como internacionales.
Sin ellos, nuestras opciones sería mucho menor.
No queremos arrojar piedras a las federaciones naturistas, porque sabemos que algunos de ellos están haciendo las cosas lo mejor posible, aunque a menudo dependen mucho de los voluntarios. Y no estamos culpando a usted (o nosotros), los naturistas ya sea que no creemos que usted debe invertir en una organización si usted no cree en él.
Queremos decir a las federaciones naturistas que es tiempo de evolucionar, más que nunca. Es hora de investigar las necesidades de los naturistas modernos y de cambiar sus estrategias en consecuencia. Es hora de promocionarte, mostrar a la gente quién eres y lo que estás haciendo y no tengas miedo de pensar en tu propia caja si quieres ganar nuevos miembros. ¡Nos necesitamos mutuamente!

viernes, 21 de julio de 2017

La Posada de Langre

Había sido, a principios del Siglo XX, la Casa del Indiano Augusto Arce que emigro a la Republica Dominicana a inicios del XVIII. Allí hizo dinero. Ya mayor, se retiro a esta mansión, por el construida, donde murió. En ella fueron veraneando sus descendientes hasta que, a la muerte de Trujillo, el entonces cabeza de familia vendió casi todas sus propiedades y se vino a Cantabria, la tierra natal de sus mayores. La familia siguió, eso si, teniendo algún pequeño negocio en Dominicana mas de tipo sentimental que financiero y un tropel de servidoras de aquel país.
Cuando en el 2011 fui por primera vez a esta casona, convertida, pienso que por necesidad económica, en hotel rural, tenía disponibles quince habitaciones. Seis en un lateral de la planta baja y el resto en el piso superior. El servicio, la cocina y dos saloncitos muy hogareños, la completaban. El sótano, al que un día nos invito el dueño, debió ser, en sus mejores tiempos, un Spa de altos vuelos para uso exclusivo de los Arce y sus amigos. Hoy día era un montón de escombros con un gran yacuzzi sobre un pedestal
Los dueños vivían en una construcción del mismo estilo pero mas reducida, ubicada al norte de la principal.
El destino nos adjudico la habitación Nº106, en el lateral sur. No era un compendio de lujo y comodidad pero como el resto de las que formaban el pasillo exterior era muy cómoda, silenciosa y poco expuesta a vistas inoportunas. Una cama de 1,50 m., un armario destartalado de principio del XX. Un sofá de orejas y una mesa rectangular con televisión. Hoy, siete años más tarde seguía todo igual. Un cuarto de baño muy pequeño, bueno pequeñísimo y la misma terracita exterior, como de dos metros cuadrados, enmarcada por setos verdes perfectamente podados, una mesita redonda y dos sillas.
Para mi era la joya de la corona. En ella comíamos, nos soleábamos, leíamos. Nadie circulaba por el camino anterior,  cerrado por una valla metálica, que separaba el hotel del inmenso prado situado al sur y que daba a estas pequeñas terracitas una privacidad casi absoluta.
Llegamos un jueves, 28 de Junio y tal vez por la fecha o el día de la semana, éramos los únicos huéspedes de esta hilera exterior de habitaciones.
Nos levantamos temprano, desayunamos fruta y pasiegos de la zona y nos fuimos a la playa de Langre.
La conocíamos de años anteriores pero ahora estaba cambiada. De entrada no había perros. Tras una normativa, no local, sino autonómica, solo en cuatro playas cantabras claramente especificadas por las ordenanzas, estaba permitido aprovechar los arenales para el paseo de estos animales. El control no lo llevaban el servicio de socorristas sino un cuerpo especial de policías que, primero avisaba de la ley y de las multas previstas y, en caso de persistencia, actuaba. Los hoteles poseían documentación sobre los accesos de aquellas playas en las que se permitía disfrutarlas con perros y la normativa de cómo llevarlos y pasearlos. Por lo que me dijeron los problemas que tal normativa acarreo fueron mínimos o nulos.
También se había programado el uso de la actividad surfera.. A primera y a ultima hora siempre bajo el control de las diferentes escuelas.
La madre naturaleza hecho una mano topográfica y con alguna de aquellas galernas que durante el invierno azotaron el Cantábrico, homogeneizo la playa, eliminando los escalones arenosos próximos al acantilado. Ahora era una preciosa concha en la que, como en años anteriores se entremezclaban textiles y nudistas sin ningún tipo de problemas.
Desnudos al sol o paseando por la orilla, pasamos el día. A las seis, calientes, quemados y resecos por la sal regresamos al hotel.
El resto de las habitaciones  del pasillo seguían vacías.  Rosa se ducho, se embadurno de crema hidratante y salio, desnuda como estaba, a la terracita. Al poco la seguí y tras un rato gozando del frescor vespertino del poniente nos servimos dos copas heladas y seguimos viendo anochecer.
Otro día soleado y la misma rutina que el anterior. Fue todo igual hasta llegar al hotel. Lupita la recepcionista-directora nos saludo con un
         . — Hoy han llegado más clientes, casi todos franceses.—
Fui el primero en ducharme, cubrirme de crema hidratante y salir a la terraza.
Si, algo había cambiado.
La terracita de la izquierda era, en aquellos momentos, un gran tendal con toallas de playa, bañadores, ropa interior, blusas, chancletas.
         Bon jour
Me dijo una señorita vestida con un bikini amarillo que le duro puesto lo que tardo en contarlo.
De espaldas a mi se lo quito, lo coloco entre el revuelto de ropa  y, desnuda como estaba me ofreció una esplendida sonrisa y entro de nuevo en la habitación.
Volvió, con un pareo azul de peces atado a la cintura y más ropa que secar. La fue distribuyendo entre los pocos huecos existentes. Al final se despojo del pareo y siguió, desnuda por completo, colocando y recolocando la ropa.
Seguro que lo hacia por provocarme, no era ilógico que una y otra vez se desvistiese ante mis narices.
Su próxima salida fue en un conjunto de ropa interior bastante reducido. Despejo la mesa y casi al instante entro un joven con dos cervezas. Me saludo (muy francés) y ambos se sentaran a la fresca.
Desayunaron a nuestro lado tras, su “Bon jour” correspondiente y
Oh ¡casualidades de la vida, en la arena de Langre plantaron su sombrilla junto a la nuestra. Éramos ya casi amigos.
Porque extrañarnos ni ser mal pensados, éramos nudistas, estábamos en una playa  abierta  y mantenernos todos desnudos era algo natural, lástima que nuestra reserva fuera solo de una semana.
Por la tarde-noche a parte de los franceses, ahora totalmente desnudos todo el tiempo y bebiendo cervezas en la terraza, otro grupo de la misma nacionalidad ocupaba la otra habitación colindante.
Al bueno de Jesús, el gerente, iba a decirle cuatro cosas. Si aquella zona del hotel no era nudista, los extranjeros así lo habían asumido y como tal la utilizaban. Y yo, enterándome justo un día antes de salir.
Pronto el trasiego de cuerpos entre un espacio al otro se hizo normal. Repartíamos cerveza, vino, hielo, comida. No integramos y, como venimos al mundo, pasamos la tarde-noche haciéndonos amigos y luchando con nuestros respectivos idiomas, ya que todos chapuceábamos el de los restantes.
Sigo, con mi segunda copa ya vacía, viendo caer la noche, oyendo los murmullos de algunos de los vecinos, noctámbulos como yo, contemplando el desnudo atrevido de la nudista de al lado a quien tampoco había vencido la noche. Rezando todos, al dios del tiempo, porque el día de mañana amaneciese soleado y poder, como el resto de la semana, reencontrándonos desnudos paseando sobre la blanca arena silícea.
Soñando, porque no, con esta francesista curiosa que noche tras noche pasaba al prado del vecino a tomar, desnudita, unos baños lunares, a sabiendas que es la admiración de la serie de huéspedes que viven a su vera y que no dejan de admirar sus formas anatómicas.
Me voy a la cama esperando que llegue el domingo y pueda, al despedirme de Jesús, preguntarle de donde saco la linda vecinita del 107 y porque ese empeño de pasearse en pelotilla a la luz de la luna. Hablarle también de las posibilidades nudistas de las habitaciones con vistas al pasillo exterior del sur y si lo ocurrido, la ultima semana, fue algo coyuntural  fruto del buen tiempo, la playa de Langre y la invasión de las juventudes francesas, o algo que muchas otras veces ocurrió y solo su prudencia y la de sus empleados habían silenciado.
Tal vez fuese la leyenda urbana que su antepasado Augusto se trajo de las américas que sigue surgiendo, en días de mucho calor, entre las sombras de la antigua Casona de los Arce, hoy convertida en hotelito rural..

viernes, 26 de mayo de 2017

Advertencia usual (Repetición)

“Como de costumbre, los lugares y personas que aparecen en estos relatos, están inspirados, con cierta libertad, en lugares reales. Algún personaje y algún hecho narrados, se inspiran también en hechos reales, pero con idéntica libertad en su recreación. Los relatos que siguen han de considerarse, por tanto, fruto de la invención del novelista y no deben inducir a atribuir conductas, acciones o palabras concretas a ninguna persona existente o que haya existido en la realidad”

“Crédito de las imágenes: las fotos de este Blog vienen de Google, Twitter o de los autores de los artículos Si encuentras una  tuya o de alguien conocido por ti  y no quieres que esté en nuestro blog, comunícanoslo y la quitaremos”