lunes, 9 de septiembre de 2019

Lo que se puede y no puede hacer donde se permite el nudismo social.

·       Si aún no lo ha hecho, debe familiarizarse con el concepto de Freikörperkultur (FKK) en Alemania. Esta lista debería ayudarlo a comenzar. 
·       El Freikörperkultur (FKK), o cultivo de cuerpo libre, en Alemania está muy extendido, como puede ser muy tentador en los meses de verano.
Una encuesta realizada por el sitio de vacaciones alemán web. de en 2019 encontró que la gran mayoría (60 por ciento) de los alemanes dijo que estaba totalmente a gusto que la gente estuviera parcial o completamente desnuda, en la playa o en cualquier lugar.  
Y un 40 por ciento dijo que incluso apoyaría a sus colegas que se presentaran a trabajar desnudos.
Pero, ¿qué debe saber si desea participar en la experiencia FKK, o evitarla por completo? Aquí hay algunos consejos:
Hacer: Comprender la historia.
La aceptación de la desnudez pública se remonta a la historia de Alemania , lo que podría ayudar a explicar por qué los alemanes todavía se aferran a ella.
El primer club FKK se fundó en Essen en 1898, y la primera playa nudista se abrió en la isla de Sylt, en el Mar del Norte, en 1920. Los nazis tomaron medidas enérgicas contra los baños desnudos y las asociaciones nudistas, aunque eventualmente relajaron las prohibiciones de baño desnudo en áreas remotas.
Después de la guerra, la Asociación Alemana para la Cultura del Cuerpo Libre (DFK) se estableció en 1949 en Hannover, en Alemania Occidental, pero la cultura fue más prominente en el Este, donde las personas eran más seculares. Por lo tanto, aún es más probable que observe el movimiento hoy en los estados del este que en el oeste.
No use nada en la sauna.
Las saunas en Alemania a menudo son mixtas, y con frecuencia tienen políticas estrictas de no usar ropa, lo que significa que no hay shorts de baño en el interior y, a veces, sin toallas. Los alemanes argumentan que no es higiénico llevar ropa puesta, lo cual puede ser difícil de creer. También es posible que se sorprenda al descubrir que algunos lugares de trabajo tienen días de sauna planificados para compañeros de trabajo.
Un poco más de la mitad de los alemanes encuestados en 2016 por Expedia dijeron que las saunas deberían tener reglas que obliguen a los visitantes a descubrirlo todo, mientras que solo una cuarta parte consideró que esto era inapropiado. Quizás sea mejor quedarse con la mayoría.
Sea cortés.
Mirar fijamente, protegerse los ojos o, en general, ser visiblemente crítico respecto de aquellos que eligen deambular en la mejora realmente te hará ver como el extraño, no ellos. Y las imágenes son definitivamente un no-no.
Las ubicaciones amigables con los desnudos se designan como FKK en los letreros, pero aún puede encontrar personas al menos parcialmente desnudándose en los lagos, la playa, el parque o en sus propios balcones que dan a la calle. Y eso es perfectamente alemán.
No se sorprenda con los vestuarios mixtos.
Además de las saunas de género mixto, es posible que también se sorprenda al descubrir que algunos lugares también tienen áreas cambiantes tanto para hombres como para mujeres (como el complejo de parques acuáticos cubiertos de Tropical Islands, en las afueras de Berlín).
El hecho de desvestirse frente a extraños en lugar de aparecer completamente desnudo frente a ellos puede hacerte sentir un poco más vulnerable de alguna manera. Y si no puedes superar eso, solo métete en el baño si es necesario.
No te preocupes por ir en topless.
Una encuesta de 2016 realizada por Expedia también mostró que el 61 por ciento de los alemanes dijo que era perfectamente aceptable que las mujeres fueran en topless en la playa. Aun así, solo el 2 por ciento de las encuestadas dijeron que regularmente hacen esto.
Por lo tanto, aunque puede aceptarse, no lo encontrará tan a menudo fuera de las zonas FKK.
Prueba el senderismo desnudo.
Parte de la gloria de desnudarse en público en Alemania es un sentimiento de unidad con la naturaleza: Naturgefühl . Entonces, por supuesto, hay actividades específicas orientadas a la naturaleza para probar en Alemania que implican estar cerca del aire libre: el primer sendero nudista en la región montañosa de Harz de Sajonia-Anhalt , por ejemplo. Y hay varios lugares para acampar nudistas en todo el país.

Visitar:

Echa un vistazo a los lugares famosos. Si realmente quieres conocer FKK en Alemania, intenta visitar los lugares con la historia más larga. Sylt todavía tiene una sección de playa nudista, mientras que las Islas Bálticas en el este también tienen sus propias zonas FKK.
El Jardín Inglés de Múnich y el Tiergarten de Berlín también son famosos por permitir que los visitantes se quiten su equipo.
No olvide el bloqueador solar. A pesar de lo ansioso que esté por salir y abrazar su cuerpo, recuerde que una capa saludable de protector solar probablemente le hará bien a largo plazo para proteger esas partes de su cuerpo que nunca antes habían visto el sol.

martes, 3 de septiembre de 2019

Cada vez hay menos nudistas y por esto sexualizamos cualquier cuerpo que vemos

Está claro que el impacto de los hippies en la cultura popular hace medio siglo prácticamente ha desaparecido pero tenemos que entender el impacto que esto tiene en nuestra forma de mirar
Hay muchos motivos, pero la realidad es que cada vez nos gusta menos desnudarnos y ver gente desnuda. Uno de los factores son las redes sociales, que prohíben todo el contenido relacionado con el cuerpo al natural. Otro, que es muy difícil estar en un lugar sin cámaras y no todo el mundo está dispuesto a que lo graben en pelotas sin su consentimiento. Otro más puede ser el regreso de ideas conservadoras que parecían superadas.
Woodstock
Hay muchas causas, pero las estadísticas hablan claro: la enorme mayoría de los nudistas en España son mayores y llevan más de 20 años practicándolo, mientras que en los últimos dos años se han iniciado en la práctica poquísimas personas, según una encuesta de la organización Ene-naturismo. Además, solo el 11% de los encuestados nudistas eran mujeres, lo que demuestra un problema añadido, que las mujeres se sienten incómodas en un espacio público donde cada vez es más flagrante que no se respeta el cuerpo femenino.
"El nudismo, como han demostrado muchos estudios, es una construcción social", explica Guy Trebay en un artículo en el New York Times donde analiza por qué en los últimos años se ha vuelto tan difícil ver gente desnuda en espacios públicos. El impacto de los hippies en la cultura popular hace medio siglo (Woodstock acaba de cumplir 50 años este verano) prácticamente ha desaparecido, pero también tenemos que tener claro el impacto que esto tiene en nuestra forma de mirar.
Woodstock
Trebay observa que en las fotos de Woodstock, la gente (también la desnuda) parece no tener consciencia de sí mismos o de las cámaras, algo que hoy por hoy es imposible. Una encuesta de 2017 reveló que el nudismo nos hace más felices y mejora nuestra autoestima, y esto no significa que todo el mundo tenga que pasearse sin ropa. Aunque no seas tú la persona que está desnuda, tener cuerpos alrededor los naturaliza y los normaliza, como decían las feministas que lograron que este verano se legalizara el topless en las piscinas públicas de Barcelona.
Cuando te obsesionas con tapar, generas ansiedad por lo prohibido. En Nueva York, un vecino denunció a un señor por ir desnudo en su propia casa, mientras que en internet los niños intentan acceder al porno cada vez a edades más tempranas (según los últimos estudios en España, desde los 11 años). La Federación Española de Naturismo considera que el nudismo es una ideología y busca en los tribunales ampararla en la libertad de expresión y la libertad individual. Su presidente, Ismael Rodrigo, aseguró en una entrevista que "nacemos nudistas y luego nos hacen nudófobos", que Adán y Eva fueron los primeros practicantes de esta corriente y que el erotismo se vincula más con la ropa que con la desnudez.
Woodstock
No hace falta volver 50 años atrás para darse cuenta de que poco a poco hemos perdido algunas de las libertades que se lograron en los años 60. Es normal que por cómo nos han educado, sintamos cierto pudor al desnudarnos, pero no deberíamos prohibírselo a quienes se sienten a gusto sin ropa. Ellos nos ayudan a tener una relación más natural con el cuerpo que todos tenemos.
Mileniales

viernes, 9 de agosto de 2019

Claro que nuestros pezones son una cuestión política

Tuccia velata, una escultura de 1742 de Antonio Corradini, expuesta en el Palazzo Barberini de Roma (Patricia Simón)
“Del Playtex puntiagudo de nuestras madres a los sujetadores acolchados del Oysho han pasado 40 años y una bochornosa vuelta del puritanismo que se ha cebado con nuestros pezones”, escribe la autora.
Haya sido conscientemente o no, probablemente el acto con mayor carga política que Melania Trump ha llevado a cabo en estos cuatro años de exposición pública, haya sido haber acudido a actos oficiales sin sujetador. O mejor dicho, sin un sujetador que borre la marca de los pezones en sus vestidos. Precisamente, la controversia mediática que ha generado que a la primera dama estadounidense se le notasen los pezones en varias apariciones públicas debería hacernos comprender el involucionismo que estamos viviendo. Y por ello es de agradecer que se escriban artículos sobre esta cuestión, a sabiendas de que puedan ser criticados o malinterpretados, como le ocurrió a este de Beatriz Serrano, que fue tachado de sexista en las redes sociales.
Del Playtex puntiagudo de nuestras madres a los sujetadores acolchados del Oysho han pasado 40 años y una bochornosa vuelta del puritanismo que se ha cebado con nuestros pezones. Porque era a ellos a los que se estaba refiriendo el periódico conservador italiano Libero cuando tituló la noticia de su comparecencia ante sede judicial con un «Carola Rackete sin sujetador en la fiscalía. Descaro sin límites». En respuesta, mujeres de distintos países convocaron una acción en solidaridad con la capitana por la que salieron a la calle sin sujetador el 27 de julio. 
La ola involucionista que está viviendo el mundo, así sea en forma del neofascismo de Bolsonaro, Salvini o Abascal, o del radicalismo islamista financiado por los países del Golfo, tiene una agenda compartida en la que el primero de sus objetivos son los derechos de las mujeres, de las personas del colectivo LGTBIQ+ y de las librepensadoras que ejercen y defienden el libre albedrío. Y para ello han rehabilitado conceptos como el recato, que interpretan como sinónimo del saber estar, pero también de una autoprotección ante los peligros que nos esperan a las mujeres en ese espacio público que no nos pertenece, la calle. Y para ello están expandiendo el burkini en países como Marruecos o Argelia, y códigos de vestimenta absolutamente superados en Occidente. Porque ¿qué es eso de que en España trabajadores de aerolíneas se dediquen a impedir el embarque de pasajeras con escotes que consideran impúdicos, como ha ocurrido en dos ocasiones en las últimas semanas? ¿Quién les ha otorgado el carnet de policías del honor? ¿En dónde está escrito hasta qué centímetro del canalillo se puede mostrar para poder viajar en un aeropuerto europeo? 
Hemos pasado de quemar los sujetadores como símbolo de la liberación de la mujer a embolsar nuestros pechos en perfectos cascotes de relleno que los homogeneizan, a ser posible, todos en un redondeado 90B que invisibilice esa peligrosa protuberancia viva que cambia de forma según la temperatura, el estado de ánimo, la postura. Incluso venden almohadillas adhesivas para difuminar esos pezones que también han sido borrados de los maniquíes, no vaya a ser que en medio de un cambio de temporada escandalicen a los viandantes y perturben la cabecita de nuestros niños y niñas. No nos escandalicemos cuando en algún museo romano decidan cubrírselos a alguna escultura con una equis de cinta aislante como hacen en el mundo paralelo de Instagram para sortear la censura. 
Hemos pasado de que ir sin sujetador sea un extenuante ejercicio de reivindicación de la libertad –porque lo es, y si no estén atentas y atentos a las miradas y comentarios que sigue suscitando tamaña provocación– a que no ocultar que tenemos pezones sea toda una salida de tono de tinte sexual, como le recriminó parte de la prensa internacional a Melania Trump, o un signo de insumisión y desacato a la autoridad, en el caso de la capitana Rackete según el periódico Libero.
Y claro que nuestros pechos y pezones son elementos sexuados, como nuestra cara, nuestros hombros, nuestras piernas, nuestros brazos o nuestras manos, aunque el heteropatriarcado evite reconocerlos así porque supondría desterrar la supremacía de las prácticas falocéntricas que tan ‘eficientes energéticamente’ le resultan. El peligro es que si nosotras asumimos este mandato, no solo terminaremos borrando nuestros pezones, sino también cubriendo nuestra cara, nuestros hombros, nuestras piernas, nuestros brazos y enguantando nuestras manos.
Las mujeres de Irán y de Afganistán saben bien lo rápido que se pasa de llevar minifalda o pantalones a niqab o burka, y la de décadas que cuesta desterrarlos. En algunas regiones de Marruecos o Argelia están empezando a comprobarlo. Las españolas vimos cómo el nacionalcatolicismo se metió en nuestra cama, se sentó a nuestra mesa a diario y nos convirtió en súbditas de Dios, de nuestro padre y de nuestro marido durante 40 años por la gracia de la Iglesia y de Franco. Nuestras madres aún tienen fresco el recuerdo de la de resistencias, críticas y censuras que tuvieron que aguantar cuando quisieron ser dueñas de su imagen y de su armario. Esperemos que las hijas de esta Europa neoconservadora no tengamos que volver a lucharlo.

jueves, 18 de julio de 2019

La Sentencia de la Vergüenza

En esta semana el Supremo se ha pronunciado sobre las dos ordenanzas criminalizadoras del cuerpo humano que restaban: las de Valladolid y Cádiz
Animamos desde aquí a juristas de prestigio a pronunciarse con contundencia sobre estas sentencias vergonzosas y aberrantes.
Para ello daremos algunos datos necesarios para abordar la cuestión con imparcialidad.
Hemos visto un artículo en “ConfiLegal” que nos puede ayudar a clarificar posibles errores de partida. Veamos.
El titulo del artículo:
“El Supremo lo ha dicho claro en 4 sentencias: no se puede ir desnudo por la calle”
a) Es muy generoso hablar de 4 sentencia. Basta fijarse en que las 4 las firman los mismos 5 jueces y con las mismas funciones (mismo presidente, mismo ponente,…). Que las fechas en las que se reunieron son sólo 2 y no 4 (aunque luego publiquen en 4 fechas diferentes), y que todas se remiten a la primera. Yo hablaría de una sola Sentencia de la Vergüenza.
b) Las sentencias no dicen que “no se puede ir desnudo por la calle”, sino que los ayuntamientos pueden regular este tema mediante ordenanzas. Sólo 4 lo han hecho y tres de ellos han anunciado la retirada de la prohibición.
Por tanto el resultado real es que en Playa de Aro (la única que no lo retirará) no se podrá ir desnudo por la calle, pero si en Barcelona, Valladolid y Cádiz y en el resto de los 8000 municipios de España mientras no saquen ordenanzas criminalizando la desnudez.
Es erróneo el título y debería corregirse para evitar malentendidos.
El Articulo sigue: “El Tribunal Supremo se ha pronunciado del mismo modo en cuatro sentencias de forma rotunda: no se puede ir desnudos por la calles de las ciudades ni hacer nudismo en aquellas playas en las que no está permitido.” Falso. Totalmente erróneo.
Debería decir en todo caso: “no se puede ir desnudos por la calles de las ciudades donde esté prohibido por ordenanza ni hacer nudismo en aquellas playas en las que esté prohibido por ordenanza.” Pues sino está espesamente prohibido por ordenanza, al no haber ninguna ley estatal que lo prohíba sigue estando permitido como siempre (principio de legalidad: todo lo que no está expresamente prohibido por ley, está permitido. Base de las democracias).

Por favor ruego se corrija este párrafo también. Para que esté prohibido ir desnudo por las calles ha de haber una ordenanza municipal que lo prohíba, y esto no sucede a día de hoy. Para que esté prohibido bañarse y disfrutar desnudo de alguna playa es necesario que exista una ordenanza municipal que así lo establezca. Si no hay ordenanza que lo prohíba no está prohibido, y a día de hoy no existen ordenanzas que lo prohíban en casi ningún municipio, y la tendencia es a retirar estas prohibiciones como se puede ver en este blog (en algunos ayuntamientos existían de antiguo y han sido retiradas a petición de esta Federación).
En el resto del artículo se insiste en que “El Supremo falló en la misma línea que lo había hecho el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC)“, y lo mismo se dice del de Castilla y León y se supone del de Andalucía, pero basta leer cualquiera de las sentencias del Supremo (todas son la misma) para darse cuenta de que no es así, no falló en la “misma línea” sino todo lo contrario.
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), y los demás Tribunales regionales, sí admitió que la libre expresión de la desnudez forma parte de la libertad de expresión y de la libertad ideológica protegida por el artículo 16 de la Constitución, algo por otra parte evidente. Pero el Supremo corrige con claridad al TSJC al advertir que ello conllevaría la ilegalidad de la Sentencia, y por tanto de la ordenanza, pues la prohibición quedaría reservada a Ley (artículo 53.1 de la Constitución).
En este sentido podemos afirmar que el Supremo afirma que el Tribunal Catalán (y los otros dos) ha acertado en su sentencia por casualidad, ya que sus fundamentos son erróneos. El Supremo por lo tanto descalifica la Sentencia en sus bases jurídicas, pero no la ordenanza. Descalifica la Sentencia, pero no su resultado (fundamento tercero de la Sentencia).
Si se trasmite a la ciudadanía desde blogs jurídicos especializados como el de ConfiLegal que lo que no está expresamente permitido está prohibido (base de toda dictadura), se puede incitar a actitudes violentas hacia pacíficas familias que disfrutan de una playa cualquiera de un municipio cualquiera que no tenga una ordenanza nudófoba. Es de vital importancia que se aclare esto. Invertir el principio de legalidad puede tener consecuencias muy graves. Debe dejarse claro que TODAS las playas son aptas para el baño en desnudez a no ser que exista una ordenanza nudófoba en el municipio. Eso y no otra cosa es lo que ha dicho el Supremo.
Aun así, no estamos de acuerdo y pediremos al TEDH (el Europeo) que reafirme su doctrina y vuelva a dejar claro que “el cuerpo humano no es dañino” y que la libertad de expresión afecta antes que a nada más al propio cuerpo humano.

domingo, 7 de julio de 2019

Cuerpos desnudos contra la "invasión textil"

Entre sanciones, prohibiciones y resoluciones judiciales de todo tipo, el 7 de julio se celebra el Día Internacional del Naturismo con convocatorias a participar en más de sesenta playas catalanas
Nudistas en el mar/Archivo
"El naturismo es una forma de vivir en armonía con la naturaleza, caracterizada por la práctica de la desnudez común, con el objetivo de favorecer el respeto por uno mismo, hacia los demás y hacia el medio ambiente. Promueve la igualdad social; Ya que en muchos casos la ropa pone barreras artificiales. Las personas desnudas son más iguales entre ellos, independientemente de la clase social, la ideología, la religión... El naturismo es una filosofía socialmente constructiva y respetuosa con todos, con sus diferencias y sólo espera el mismo respeto".
Así es como se presenta el Club Catalán de Naturismo, una de las cuatro asociaciones naturistas que forman parte de la Federación naturista-nudista de Cataluña (FNNC), un paraguas de coordinación que trabaja en el desarrollo del nudismo en Cataluña y en el Interpel. Con la administración, la sociedad y los medios de comunicación. En una escala más amplia, estas asociaciones también forman parte de la Federación Española de Naturismo (FEN) y de la Federación Naturista Internacional (FNI).
Este último es la convocatoria del Día Mundial del Naturismo, un día de promoción del nudismo que se celebrará este domingo 7 de julio y que, en Cataluña, se convierte en una convocatoria para el primer registro nudista en más de 60 playas de tradición nudista. "Como entidad naturista queremos aprovechar este día para concienciar sobre la necesidad de proteger el planeta del cambio climático y la necesidad de proteger el mar Mediterráneo y las playas de contaminación plástica", señalando desde el manifiesto de llamada de CCN.
Un tirón judicial e indiferencia
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró en 2014 que la práctica del nudismo forma parte de la libertad de expresión y que su persecución se entiende como una violación de este derecho. Las asociaciones y federaciones naturistas afirman que se considera nudismo como una ideología y que ninguna ordenanza local puede prohibirlo. Para ello, se utilizan en el artículo 16 de la Constitución, en el que se garantiza la libertad ideológica y para el que no es posible limitar su manifestación.
Por el contrario, aunque la práctica del nudismo es legal en España, las cuatro sentencias del Tribunal Supremo publicadas entre 2015 y 2016 han determinado que el derecho a la libertad ideológica previsto en la Constitución no se ve afectado por la Ordenanzas municipales que hacen nudismo en ciertos lugares. Es el caso de Barcelona, Tarragona y Platja D'aro donde, a través de ordenanzas municipales, los municipios los prohíben explícitamente excepto en las zonas indicadas o tradicionalmente nudistas.
De las más de 60 playas desnudas de Cataluña, ninguna está excluida con los bañistas textiles, ya que la legislación no permite
Una información: de las más de 60 playas nudistas de Cataluña, ninguna está excluida de los bañistas textiles, ya que la legislación no lo permite. "Hay disparidad en los criterios sobre lo que se considera santificador. Existe la tontería de que la persona nudista está salcada fuera de su área, pero no la persona que está vestida en la zona nudista. Las denuncias muestran la invasión de bañistas textiles en la zona nudista, con total impunidad", señala la resolución sobre la defensa y promoción del naturismo-nudismo en Cataluña elaborada por el Síndic de Greuges en noviembre de 2018. Se trata de una resolución en respuesta a las quejas presentadas por el Club Catalán de naturismo, y en la que el Síndic de Greuges propuso seis puntos de recomendación para los municipios con el objetivo de respetar el derecho y disfrutar de esta práctica.
Contra la persecución nudista y la "invasión textil"
Estas recomendaciones incluyen propuestas como la mejora de los servicios básicos de estas áreas, de una señalización uniforme delimitándolas, evitando la presencia de chismes, garantizando la tranquilidad de las mujeres que van solas y tomando medidas informativas para Promover el uso de playas nudistas, preferentemente por este grupo, en lugar de aplicar sanciones a las personas que practican nudismo en playas no nudistas. Por esta razón, el Síndic también pide la revisión de las ordenanzas municipales en relación con el nudismo, "dado que los nudistas no son iguales condiciones con los bañistas textiles; Es necesario hacer una discriminación positiva hacia este grupo, de modo que haya áreas de uso para el nudismo donde haya una defensa y promoción activas".
En el Acta de incorporación de la FNNC hace un año en la playa nudista de la Mar Bella de Barcelona, su presidente Sigimon Rovira, señaló: "Los nudistas y naturistas asociados y federados son una minoría en todas las personas que hacen nudismo en las playas , montañas o naturistas visitantes. Necesitamos ser muchos más asociados y federados para tener más fuerza y representación. También debemos crear una red de activistas en todo el país para defender o cuidar los diferentes espacios de tradición nudista en Cataluña". Un nuevo llamado a seguir garantizando la supervivencia de esta práctica en movimiento, siguiendo el hilo de una historia inspirada en las corrientes vegetarianas y naturistas de la antigua Grecia, del naturismo de la medicina filosófica alemana y el senderismo y los ideales de Volviendo a la naturaleza del movimiento obrero catalán de principios del siglo XX.
Guille Larios
La_Directa
Publicada:
4 de julio de 2019

domingo, 21 de abril de 2019

Una mujer desnuda

Una mujer desnuda no es una ofensa. Una mujer desnuda no es un pecado, ni un escándalo, ni una vergüenza. Una mujer desnuda es la vida, es lo natural, es la gracia. Una mujer desnuda no agravia más que a quien la mira contaminado, a quien difunde la imagen como si ella hubiese cometido un crimen de lesa humanidad, señalándola con el dedo acusador de los inquisidores y los puritanos. Una mujer desnuda no es una mercancía, ni un cartel electoral, ni una mancha. Una mujer desnuda es su propia libertad, su derecho sobre su cuerpo, a vivirlo y a sentirlo como le dé la real gana. Una mujer desnuda me da más confianza que un lobo oculto tras una corbata de seda y un traje caro.
Foto articulo
Corre estos días por las redes sociales unas fotos, falsas al parecer, de Teresa Rodríguez, candidata de Podemos a la Presidencia de la Junta de Andalucía, desnuda en una playa nudista. Para perjudicarla, sus enemigos políticos (digo bien, enemigos, rivales es otra cosa, rivales es democracia, y de eso nos queda muy poco, apenas unas migajas) la difunden entre risitas de parvulario, de retrete de instituto, como si nunca hubiéramos visto una mujer desnuda, como si haberse desnudado alguna vez incapacitara para algo.
Yo no sé qué tal política será Teresa Rodríguez. Tampoco sé qué persona será, si buena o mala, si a ratos lo uno y a ratos lo otro, como todo el mundo. Sé que por ser mujer y por andar desnuda por una playa adecuada para ello (aunque, quizás, ni siquiera es ella) la están lapidando con la hipócrita moral judeocristiana que tanto daño nos ha hecho durante los últimos cinco mil años y de la que parece imposible desprenderse.
Teresa Rodríguez. Foto Internet
Si andar desnudo desacredita, todos estamos desacreditados de nacimiento, así que nadie venga ahora a ponerse digno con estas cosas y a taparse el ojo escandalizado. Si algo sucio hay en todo esto es usar la imagen desnuda de una mujer para desautorizarla, para denigrarla. La desnudez no es sospechosa de nada, ni de falta de moral, ni de falta de ética, ni de falta de capacidad. Es la mirada del otro quien pone toda esa porquería, es el machismo de caverna el que trata de convertir un acto de libertad en una deshonra, como siempre ha hecho el fascismo.
Una mujer desnuda no es una criminal. Una mujer desnuda no es una perversión. Tampoco es necesariamente una invitación. Una mujer desnuda es la naturalidad de su propia elección, de su independencia, de su albedrío, y quien quiera usar su imagen desnuda para menoscabarla es que solo la ha visto desde muy abajo, desde donde miran siempre los gusanos.
juan gaitán

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Más allá de Facebook e Instagram: ¿Por qué se censura el cuerpo femenino?


Pixon Project denuncia, con ironía, lo absurdo de censurar los pezones femeninos. MANUEL CEBALLOS
Claudia jugó con los límites de Instagram... y perdió. O perdió a medias, porque encontró un nuevo enfoque para su arte. Eso, y una comunidad entera de creadores que han convertido las redes sociales en su campo de batalla en la lucha contra la censura del cuerpo. Del femenino, sobre todo. Porque en Internet, el paraíso de la pornografía gratuita y accesible para cualquiera con una conexión, el desnudo de la mujer sigue siendo tabú, y el castigo consiste en eliminarlo.
Hay anacronismos que surgen de otros anacronismos. Si lo de quemar sujetadores nos suena muy sesentero, que esa imagen naciera de una de esas fake news tan siglo XXI no es menos chocante. 7 de septiembre, año 1968, un grupo de mujeres se manifiesta a las puertas del centro de convenciones de Atlantic City. Dentro se celebra el certamen de Miss América. En plena explosión de la llamada Segunda Ola Feminista, la traca final de la protesta prometía ser una gran pira en la que se quemaran los "instrumentos de tortura contra la mujer", con el sujetador como eje central. Se amontonaron cientos de sostenes, se tiraron a los cubos de basura situados en el centro de la protesta... pero el fuego nunca se produjo.
La (no) imagen fue tan potente que se convirtió en símbolo. Una joven reportera del New York Post, Lindsy Van Gelder, mencionó la hoguera de sujetadores en una columna, más como un deseo que como una realidad, pero el suceso caló y los medios replicaron la noticia falsa en grandes titulares. Había nacido un mito, y medio siglo más tarde el pecho de la mujer sigue siendo el arma predilecta de la lucha feminista, y su peor enemigo, la censura.
Un sábado de marzo, la artista valenciana Claudia Sahuquillo amaneció sin cuenta de Instagram. Ningún aviso, sólo un mensaje en la pantalla: "Se ha desactivado tu cuenta porque infringe nuestras condiciones". Casi 80.000 seguidores a la basura de un momento a otro. Su proyecto #SkinIsTheNewCanvas convertía efectivamente el cuerpo desnudo de la mujer en su lienzo. Y sí, las fotos mostraban pezones. Pintados, pero pezones. Recuperó su perfil el lunes después de justificar, a través de un formulario, que en lo suyo no había pornografía, sino todo lo contrario. Igual que se fue, volvió. Pero a ella el susto sólo le confirmó que lo que hacía tenía sentido.
"Lo que hago es dibujo y pintura, pero también revolución, porque lo que pinto son cuerpos prohibidos", afirma. Sus modelos son siempre mujeres, porque "¿cuál es el punto de que un hombre muestre lo que ya puede mostrar?". Bordear los límites para evitar la censura llega en ocasiones a lo surrealista: "El problema son los pezones, o más bien cómo cubrirlos: si los pinto de tonos rosas, la foto desaparece; con el resto de colores no suele haber problemas". Así que el bodypainting de Claudia está hoy lleno de trampas, algunas motivadas por la propia autocensura de la artista.
De la desnudez como acto subversivo sabe mucho el granadino Manuel Ceballos, autor de Pixon Project, una especie de Free the Nipple español que, adivine, Instagram ha cerrado ya tres veces desde que naciera, hace dos años. El truco es sencillo: se pixela todo excepto el pezón, a ver qué pasa; lo que pasa, en cambio, es algo más complejo. "Las compañías que están detrás de las redes sociales cada vez utilizan más mecanismos para controlar y segmentar a sus usuarios con fines comerciales, a costa de limitar sus libertades y privacidad. Y de esto, o no nos damos cuenta o simplemente lo aceptamos sin rechistar para no quedarnos fuera de la red social", afirma Ceballos. Para él, censurar el desnudo femenino en Internet es "sólo la punta del iceberg", de un iceberg que tiene su base en el mercado.
"Hay una patente cosificación de la mujeres", argumenta el artista, "el cuerpo femenino es un producto vendible que genera beneficios, por lo tanto, hay que controlarlo. Esto no pasa tanto con los hombres. Y para asegurarse de que esto siga siendo así, el sistema se encarga de marcar esas diferencias incluso desde antes de nacer con 'el rosa y azul'. A partir de ahí, todo se convierte en una lucha a contracorriente si quieres educar en igualdad".
Ceballos recurre, para explicar el círculo de la censura en Internet, a un filósofo francés que murió mucho antes de que la Red siquiera fuera una utopía de futuro. Michel Foucault utilizó el Panóptico de Bentham como modelo para dar explicación a la sociedad moderna: "La idea consistía en una cárcel circular donde los presos saben que son observados desde una torre central, aunque no saben cuándo ni por quien, así que autocensuran su comportamiento", explica, "y esto es lo que está pasando en Instagram".
¿Quién decide cuánta piel se puede ve?
Pixon Project juega con la ironía, incluso aplicada al propio logo de Instagram. MANUEL CEBALLOS
¿Pero quién decide qué se puede enseñar en las redes sociales? ¿Quién marca la línea entre la pornografía y el arte, el activismo o la simple naturaleza? A Lorena Fernández se la conoce "por los caminos de la Red" como Loretahur. Es ingeniera informática, profesora de Identidad Digital en Deusto, y una firme activista por la igualdad entre hombres y mujeres en el colectivo Doce Miradas, donde habla abiertamente de "tecnologías machistas". "Las redes sociales digitales no dejan de ser un fiel reflejo de las analógicas, así que se replican los mismos comportamientos pero con una nueva componente: poder levantar el dedo inquisidor desde el anonimato", afirma. Porque para ella, si el comportamiento de las plataformas es preocupante, no lo es menos el de los internautas.
"Los algoritmos de reconocimiento funcionan con entrenamiento", explica, "se les suele 'adiestrar' previamente con grandes bancos de imágenes, para que sean capaces de identificar patrones. La clave está en saber cuáles son las fuentes de aprendizaje predictivo, porque se producen casos como el de que las máquinas no sean capaces de identificar a hombres cocinando porque en los principales bancos de imágenes de los que se les surte un 77% de las fotos en las que aparecen personas cocinando están protagonizadas por mujeres. O en el ejemplo que nos ocupa, que sólo sean los pezones femeninos los que se categoricen como impúdicos". Precisamente acerca de ese machine learning se ha pronunciado este miércoles Facebook en su conferencia de desarrolladores F8, donde ha anunciado avances en inteligencia artificial para eliminar las "cosas malas" antes incluso de que se produzca una denuncia.
"La cuestión aquí es quién está construyendo la tecnología", asevera la profesora de Identidad Digital, que subraya la importancia de que los equipos que están pensando "la tecnología del futuro" sean diversos. "Si no cuentan con miradas desde diferentes puntos y, por supuesto, con el 50% de la humanidad, no les interpelará esta problemática", esgrime, "el desequilibrio resulta caro socialmente, porque la trayectoria vital de la mujer no se incorpora a las innovaciones". Efectivamente, sólo uno de cada cuatro alumnos matriulados en Ingeniería es mujer, una desigualdad que se traslada a las estructuras empresariales y, por tanto, acaba repercutiendo en la tecnología.
El usuario como vigilante del usuario
Pero además de esas máquinas adiestradas, también hay personas que regulan los contenidos cuando alguien los reporta. Y aquí es donde entra en juego el internauta. Eran 4.500 los moderadores de Facebook el pasado año, que Zuckerberg prometió incrementar en 3.000 más, repartidos por todo el globo para reducir los "falsos positivos", como los define Loretahur. Y aquí "pesa más el chivatazo del resto de la comunidad, que los propios algoritmos". En cualquier caso, toda regulación sigue unas "normas comunitarias" que establece la propia plataforma, y que ha aclarado hace unos días acuciada por las críticas. En el capítulo "desnudos de adultos y actividades sexuales", incluido en el apartado "contenido inaceptable" de su nuevo documento, Facebook basa su política en evitar publicaciones que puedan resultar "sensibles" para algunos usuarios, y añade: "De forma predeterminada eliminamos imágenes sexuales para evitar que se comparta contenido sin permiso o de menores de edad". 
Sin embargo, la empresa de Zuckerberg hace una matización: "Entendemos que las personas comparten desnudos por una variedad de razones, entre ellas, como una forma de protesta, para generar conciencia sobre una causa o por razones educativas o médicas, y aceptamos el contenido cuando dicha intención es evidente", y subraya: "Aunque restringimos las fotos de senos femeninos que muestren el pezón, sí permitimos las que representen actos de protesta, a mujeres amamantando activamente y fotos de cicatrices de mastectomías. También permitimos fotografías de pinturas, esculturas y otras obras de arte donde se muestren figuras desnudas".
El movimiento internacional #FreeTheNipple invita a "liberar el pezón". FREE THE NIPPLE
"La validez de los contenidos que compartimos depende más de la visión subjetiva y manipulada de los usuarios conectados que de un departamento de control de esta red social", apunta Manuel Ceballos, y apunta "una pista" en las normas comunitarias de Instagram , en las que, según él, "se nos invita a vigilar y denunciar": "'Todos y cada uno de nosotros somos una parte importante de la comunidad de Instagram. Si ves algo que consideras que infringe nuestras normas, comunícanoslo utilizando nuestra opción de denuncia".
Como prueba de su teoría, de que "los propios usuarios son los que le hacen el trabajo sucio a Instagram", Ceballos recurre a la propia experiencia: "A la vez que abrí la primera cuenta de Pixon Project, tambien fui colgando las imágenes originales sin pixelar en otra cuenta", cuenta, "con esta segunda cuenta evite toda interacción con la comunidad: ni seguir a otras cuentas, ni dar like a nadie, ni poner tags, sólo subir imágenes". A día de hoy la cuenta que muestra desnudos integrales sin ningún tipo de censura continúa activa, y sin embargo, Pixon Project ya no existe en Instagram.
¿Pero por qué nos molesta ver una teta?
En la respuesta a esta pregunta está la madre del cordero, porque efectivamente, la tecnología no reproduce más que las dinámicas sociales a este lado de la pantalla. A mediados de los 90, el sociólogo francés Jean-Claude Kaufmann decidió explorar el desnudo como objeto de estudio. Para ello, recorrió las playas de la Costa Azul gala preguntando a las mujeres que hacían topless por qué lo hacían. "Les costaba mucho contestar", recuerda, "su decisión había sido intuitiva, no habían pensado demasiado en sus motivaciones, me decían que les habían entrado ganas de repente y me hablaban de 'esas horribles marcas blancas'".
Sin embargo, y tras un rato de conversación, emergían sentimientos más profundos. "El deseo esencial era algo así como parir un cuerpo nuevo, históricamente nuevo", explica el sociólogo, "querían fabricar aquí, en la playa, una gestualidad femenina que rompiera radicalmente con siglos de discreción sumisa, acabar con ese papel de figurantes en segundo plano para mostrar su audacia, su orgullo y su seguridad con la cabeza alta y el cabello al viento". El topless nació en aquella Costa Azul en los 60, la misma costa por la que volvía a pasear, 20 años más tarde, el autor de Cuerpos de mujeres, miradas de hombres: sociología de los senos desnudos para documentar su última obra: Burkini, autopsia de un suceso.
Brigitte Bardot en un fotograma de 'Y Dios creó a la mujer'.
¿Se ha fijado en que últimamente hay menos mujeres que se dejan puesta la parte de arriba del bikini? ¿No le llama la atención que el bañador vuelva a estar de moda? Para Kaufmann, nada de esto es casual, y el motivo principal no está en el pudor de la mujer, sino en los ojos del hombre. Igual que investigó las motivaciones de las mujeres para yacer semidesnudas al borde del mar, el sociólogo también preguntó a los hombres qué efecto producía en ellos estar rodeados de senos descubiertos. Y en aquellas respuestas halló el francés el quid de la evolución social de los roles de género.
"De entrada, a los hombres les parecía estupendo, pero rápidamente se dieron cuenta de que aquello les restaba superioridad y los desestabilizaba en sus proyectos de seducción balnearia", explica. En efecto, no eran pocos los que se mostraban turbados: "¿Cómo iban a ligarse a una chica que se ha quitado el bañador?". El pecho al aire no era seductor, era poderoso, y llegado el nuevo milenio, cuando la mirada hacia el desnudo femenino había cambiado, se había normalizado, la sociedad fue virando hacia un pudor con letra pequeña: "A medida que los cuerpos se iban revistiendo en la playa, las miradas se volvieron a posar sobre ellos, y con esa sugestión, ese imaginar el desnudo, la mujer volvía a su papel de objeto sexual".
El cuerpo como mercancía
Y de aquellos polvos -o arenas-, estos lodos. Porque si Kaufmann advierte que "hay que tomarse la playa muy en serio", no hay que despreciar tampoco Internet como terreno donde se definen roles de género y se establecen patrones sociales. Y todo, al borde del mar o sumergidos en un mar de bits, nos devuelve al mercado. "El cuerpo ya estaba mercantilizado, lo que las nuevas tecnologías han mercantilizado es la imagen, el tiempo, el deseo más íntimo, el trauma personal, la parafilia, las fobias privadas", afirma el filósofo Santiago Alba Rico, autor de Ser o no ser (un cuerpo) (Seix Barral), un libro en el que reflexiona sobre nuestra relación con el cuerpo como metáfora de la sociedad. "Solemos manifestar nuestra inquietud ante el hecho de que la esfera pública penetre en nuestra vida privada, pero lo que debe preocuparnos es la invasión de la esfera pública por las vidas privadas".
Para él, "el mercado es básicamente anti puritano: le da igual vender dildos, crucifijos o misiles", y en ese anti puritanismo cabe la misma doble moral o hipocresía que mueve a quienes censuran el pecho desnudo en el paraíso de la pornografía: "Pensemos en el tabaco: hay que vender cada vez más cigarrillos y al mismo tiempo frenar cada vez más su uso". En ese sentido, las redes sociales deben responder a todas las minorías que integran su público: "Las redes, al hacer extensos los mercados y los deseos, constituyen todo lo contrario de una esfera pública; una constelación de minorías irracionales ruidosas".
"El cuerpo del hombre sigue siendo cuerpo; el de la mujer sigue siendo carne", reflexiona Alba Rico, que defiende los riesgos de mirar, a pesar de que siempre haya sido peligroso: "Es mucho más peligroso intentar evitar todos los riesgos". "Empezamos queriendo impedir el acceso de nuestros hijos a la pornografía digital y acabamos impidiéndoles el acceso a nuestros museos", afirma, y finaliza con una reflexión: "Si no hay una forma de conciliar la lucha contra la censura y la lucha contra el machismo es que no hay ninguna forma de hacer realidad el derecho y la democracia".